“Arístides Calvani decía: “la democracia hay que establecerla donde no la hay, consolidarla donde ya se ha establecido y perfeccionarla cuando ya se ha consolidado”. La democracia como la persona humana no es perfecta es sólo perfectible.”
Opinión: Sadio Garavini di Turno
En la actualidad todos los países desarrollados, cuyos ciudadanos disfrutan de
la más alta calidad de vida, son democracias, Estados de derecho y economías de
mercado. La democracia, “stricto sensu”, puede describirse como el sistema
político en el cual los gobernantes son seleccionados a través del sufragio
universal, directo y secreto, en elecciones limpias y periódicas. Esto presupone
la vigencia de las libertades de expresión, publicación, reunión y organización.
Además, para funcionar efectivamente, la democracia requiere de una
“cultura política” en la cual se respeten las “reglas del juego” democrático y
donde los vocablos: diálogo, tolerancia, negociación y compromiso no sean “malas
palabras”. La lucha política democrática es agonal y no existencial, hay
adversarios que superar y no enemigos a destruir.
El Estado de derecho
implica la “juridificación” de la política, por tanto la subordinación del poder
al derecho. En un Estado de derecho, la voluntad del gobernante y la misma
voluntad del pueblo soberano está limitadas por el derecho. En los países
civilizados rige el “imperio de la ley”, por tanto una mayoría coyuntural no
puede violar las libertades civiles y las garantías, que protegen a las minorías
y a los individuos y que están consagradas en la Constitución, los tratados
internacionales y las leyes. El Estado de derecho, para funcionar
razonablemente, requiere de un Poder Judicial de carrera autónomo, confiable y
respetado.
Con el derrumbe del comunismo, el triunfo de la economía de
mercado sobre la planificación colectivista es clara y total. Para cualquier
alfabeto en economía, no afecto de ceguera ideológica, no existen diferentes
tipos de economía. La economía que funciona es una sola: la economía de mercado.
El mercado es el único mecanismo eficiente para crear riqueza. China mantiene,
por ahora, un sistema político autoritario, sin embargo su economía es de
mercado. El debate económico serio ya no está entre mercado y no mercado, sino
en elegir la mejor forma de economía de mercado que se adapte a nuestras
circunstancias y preferencias.
Es fundamental comprender que el sistema
político, el sistema jurídico y el sistema económico son tres dimensiones
distintas de la realidad. Venezuela, a partir de 1958, ha sido una democracia
incipiente que, sin embargo, logró avanzar considerablemente en el necesario e
interminable proceso de democratización de una sociedad culturalmente
autoritaria. El Maestro Arístides Calvani decía: “la democracia hay que
establecerla donde no la hay, consolidarla donde ya se ha establecido y
perfeccionarla cuando ya se ha consolidado”. La democracia como la persona
humana no es perfecta es sólo perfectible. La democracia no es una panacea, no
resuelve todos los problemas, es una forma de convivencia, el mejor mecanismo
que ha encontrado la humanidad civilizada para tratar de resolver los
conflictos, sin matarnos. Pero, en palabras de Octavio Paz: “la democracia –
como todo lo que está vivo – está siempre en peligro. Sin embargo, la democracia
abre la posibilidad de remediar los errores, mientras que el despotismo es
incorregible. “Si nuestra democracia es incipiente, nuestro Estado de derecho
es, prácticamente, un “nonato”. Tenemos un Poder Judicial enclenque, heterónomo
y, básicamente, ineficiente.
En vastos estratos de nuestro pueblo es
urgente hacer comprender e internalizar que la seguridad jurídica es
indispensable para el desarrollo. En fin, la construcción de un verdadero Estado
de derecho sigue siendo “una de nuestras primeras necesidades.¨” Una democracia
efectiva y un Estado de derecho no garantizan el buen gobierno, ni mucho menos
el desarrollo socioeconómico, eso dependerá, entre otras cosas de los
gobernantes elegidos y de la implantación de una economía de mercado eficiente,
con solidaridad social.
Fuente: Analitica.com
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