Tras la crisis económica mundial, muchos sostienen que es el final del capitalismo e incluso algunos, el desmembramiento de EE.UU. Sin embargo, este país implica un conjunto de instituciones políticas y sociales que trascienden a las financieras.
Gerver Torres
A propósito de la crisis financiera mundial y particularmente la de Estados Unidos, algunos políticos y analistas alrededor del mundo se frotan las manos viendo allí el final del sistema capitalista y el derrumbe del gran coloso del norte.
En Rusia, por ejemplo, un señor de nombre Igor Panarim se ha hecho conocido prediciendo el desmembramiento que va a sufrir la primera potencia mundial. El personaje aparece todos los días en los medios de comunicación, explicando cómo aquel país se partirá en varios pedazos y en consecuencia, Alaska se integrará a Rusia, Hawai a China, Texas y Florida se irán con México, la Costa Este se integrará a la Unión Europea y buena parte del resto del país se sumará a Canadá.
No deja de sorprender que todas estas predicciones sobre el derrumbe capitalista mundial en general, y de Estados Unidos en particular, hechos mayormente desde la izquierda, olviden la historia y pequen de economicismo. Olvidan la historia porque las economías capitalistas han vivido crisis peores que las que viven actualmente. La más conocida es la gran depresión de los años treinta, pero no es la única.
Japón vivió toda la década de los noventa sumergido en un penoso estancamiento. Ninguno de esos países se derrumbó como consecuencia de esas crisis económicas y más bien salieron fortalecidos de ellas.
Los análisis que hacen son economicistas porque evalúan la ca-pacidad de supervivencia de un modelo de sociedad a partir de una única dimensión: la económica. Creen que Estados Unidos no es otra cosa que Wall Street y que, en consecuencia, si se derrumba Wall Street, se deben derrumbar Estados Unidos.
Resulta que la sociedad norteamericana es un emporio de instituciones políticas, sociales, académicas; de conocimiento, innovación y muchos otros activos que trascienden las instituciones financieras. Que no nos sorprenda pues, después de esta crisis, un período de aun mayor prosperidad norteamericana.
Fuente: Centro de Divulgación del Conocimiento Económico para la Libertad (CEDICE)
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