Política

El factor Hillary

Cal Thomas
El Washington Post publicaba una noticia poco frecuente en su portada el martes (30 de mayo). Se titulaba, “Clinton no es un político definida tan claramente: la plataforma de la Senadora sigue dubitativa”.

Si el artículo tratase de un político Republicano, el titular del Post caracterizaría a tal persona como oportunista o carente de convicciones.

El tono del artículo de Dan Balz recuerda al de un partidario que desea que Hillary Clinton aclare lo que defiende en los temas de los que trata. Balz escribe: “Los papeles de Clinton como Senadora, primera dama, mujer del gobernador, abogada y defensora de la infancia le han proporcionado una profunda experiencia a la altura de la cual pocos políticos nacionales pueden estar…”

Si eso es así, ¿por qué desconoce Balz si ella tiene alguna convicción firme, aparte de la convicción de que debería ser presidenta? En realidad, Balz parece invalidar su afirmación acerca de “la experiencia de la Clinton” en el resto de su párrafo: “… pero aún está intentando a manifestar si éstos (papeles) supusieron una filosofía coherente de gobierno. Por ahora se define por una combinación de celebridad y cautela que los estrategas dicen que la hace más vulnerable que la mayor parte de los políticos a las acusaciones de que está más motivada por la ambición personal y la maniobra táctica que por una filosofía clara”.

Sea lo que sea lo que dio a Balz la noción de que un Clinton – Bill o Hil – estaría motivado por la ambición personal, ¿en qué tiene más experiencia ella o él?

Hillary Clinton ha intentado colocarse a la derecha del Presidente Bush en el volátil tema de la inmigración, diciendo que ella está contra los ilegales y los capataces que les contratan. Si la inmigración se convierte en el tema por excelencia para algunos votantes – igual que el aborto es para algunos – la Sra. Clinton ciertamente podría arrebatar votos en determinados estados Republicanos donde el tema está candente. Ha intentado sonar moderada sobre el aborto, llamándolo “una elección trágica”, ignorando que si no se destruyese una vida humana, no habría nada trágico en ello. Ha apoyado una ley insignificante y constitucionalmente dudosa para convertir en crimen la quema de banderas, y ha defendido la regulación contundente de los videojuegos violentos, y apoyado la guerra de Irak.

Igual que todo lo Clinton, cualquiera o todas estas posturas podrían terminar siendo inoperativas si son percibidas como impedimento para su objetivo final de convertirse en presidente.

Pocas personas conocen mejor a los Clinton que su ex consejero y asesor de campañas Dick Morris. En un artículo de junio del 2003 para National Review Online, Morris escribía: “El hecho es que Hillary y Bill han tenido una relación basada en un ciclo enfermizo de acusación-negación-admisión-recompensa durante décadas. Él es acusado de tener una aventura. Él lo niega. Él lo admite cuando no tiene elección. Hillary le perdona y entonces Bill la inunda de regalos en agradecimiento. Por soportar a Gennifer Flowers y acudir a ´60 minutos´ a ´defender a su hombre´, se hizo con el control de la política de sanidad. En el caso de Mónica, obtuvo un asiento en el Senado. Algunos tíos regalan collares, algunos regalan escaños del Senado”.

El carácter es el punto de partida para juzgar el valor de Hillary Clinton para ser presidente de los Estados Unidos, no su postura en los temas, sean los que sean.

La cuestión general es si algo de esto — desde temas de carácter a cambios de postura — importará, especialmente para muchas votantes “Oprah” que podrían pensar que Hillary “se merece” el trabajo de presidente a causa de lo que ha soportado con Bill (como si no hubieran llegado a un arreglo de conveniencia mutuo).

Según la última encuesta de Fox News, Hillary Clinton es vista como “preparada para ser presidente” por una mayoría del 59%, aunque la pregunta de la encuesta fue cuidadosamente formulada “Al margen de si usted votaría a Hillary Clinton…” Hasta sale bien parada entre ciertos electorados Republicanos.

Como observa Morris en una columna que apareció en JWR, Hillary sería la candidata Demócrata más fuerte, puesto que su marido se presentó por primera vez en 1992. Morris aún quiere que la Secretario de Estado Condoleezza Rice compita contra ella, aunque Rice ha dicho seguro a otros y a mí que no tiene interés en el cargo.

Morris nos pide que “recordemos que mientras que Bill es un moderado que se convierte en progresista cuando no tiene otro remedio… Hillary es una progresista que simula moderación cuando tiene que hacerlo”.

En nuestra etapa de autoestima baja, queremos que se nos diga lo que queremos escuchar, y Hillary Clinton es la candidata aduladora ideal. Quien quiera que se presente contra ella tendrá un trabajo adaptado para él… o ella.

// OTROS TEMAS QUE TE PUEDEN INTERESAR

// EN PORTADA

// LO MÁS LEÍDO

// MÁS DEL AUTOR/A

Menú