Dos civiles libaneses murieron en los ataques y otros 16 resultaron heridos. Poco antes, Israel inició el traslado de unos 6 mil reservistas a la convulsionada frontera y amenazó con una nueva ocupación y con volver el reloj “20 años atrás”, cuando los dos países estaban en guerra. Ocurre tras la captura de dos soldados por parte de Hezbollah, por la que el primer ministro Olmert acusó al Estado libanés.
Exteriores dice que Hizbulá es una organización terrorista, que forma parte del Gobierno libanés
La captura de dos soldados israelíes en la frontera con Líbano le dio un nuevo giro al torniquete que estrangula a Medio Oriente. El primer ministro israelí, Ehud Olmert, respondió al hecho acusando al Estado vecino por el incidente, movilizando tropas de reserva en el norte del país y amenazando con hacer pagar “un alto precio“.
Poco después de que Olmert pronunciara su amenaza, las Fuerzas Armadas israelíes atacaron por aire, mar y tierra el sur de Líbano en una ofensiva que, según fuentes policiales, ya causó la muerte de dos civiles libaneses y dejó por lo menos 16 heridos en ambas partes, entre ellos un corresponsal de una cadena libanesa de televisión.
Los ataque se registraron en poblaciones situadas en territorio de Líbano a algunas decenas de kilómetros de la frontera con Israel. Los israelíes fueron heridos como consecuencia de los ataques con misiles que la guerrilla proiraní de Hezbollah lanzó contra las tropas que ocupan la región de las granjas de Sheba y en el norte de la frontera entre ambos países.
“Los sucesos de esta mañana”, había señalado Olmert poco antes en una conferencia de prensa y refiriéndose al secuestro de los dos soldados de su país, “no se definen como un ataque terrorista sino como un acto de un Estado soberano que atacó a Israel sin razón y sin provocación”.
Israel moviliza a más de 6.000 reservistas
El primer ministro adjudicó la captura de los dos efectivos israelíes a la proiraní Hezbollah libanesa. Por eso, el Ejército israelí movilizó a una división de reservistas de unos 6.000 hombres para que se despliegue rápidamente en el norte del país, anunciaron fuentes militares a agencias internacionales.
Con las palabras de Olmert y la amenaza del Estado Mayor del Ejército de “volver el reloj de Líbano 20 años atrás”, cuando ambos países estaban en un dilatado conflicto bélico, queda claro que Tel Aviv considera el hecho como un acto de guerra.
El incidente se suma a la captura de un soldado el pasado 25 de junio cerca de Gaza por militantes palestinos. Y a una escalada de violencia en la frontera entre Israel y Líbano que no se veía desde mayo del 2000, cuando los israelíes dejaron territorio libanés tras los 18 años de ocupación de una franja de unos 20 kilómetros de ancho.
Tras ese respiro en las relaciones entre ambas naciones, el Hezbollah continuó intermitentemente sus ataques contra Israel, alegando que aviones de reconocimiento israelíes sobrevuelan frecuentemente el territorio libanés y que Israel aún ocupa una zona conocida como las Granjas de Sheeba, en el extremo oriental de la frontera.
Olmert debió dejar de lado la agenda normal de una conferencia de prensa conjunta con su homólogo japonés, Yunichiro Koizumi, para anunciar esta mañana que “en estos momentos actúan las fuerzas del Ejército en territorio libanés y esta noche el Gobierno se reunirá para aprobar la continuación de la actividad en el Líbano”.
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