Política

Israel y Hezbollah reanudaron sus ataques pese al anuncio de una tregua de 48 horas

Las fuerzas israelíes bombardearon el sur del Líbano, mientras que la milicia shiíta atacó un tanque y lanzó misiles. Tras la ofensiva de ayer en Qana, que dejó 60 muertos, EE.UU. anunció que Israel suspendía sus acciones armadas temporalmente.

Guerra abierta en Oriente Medio
Un portavoz militar israelí desmintió esta mañana un supuesto ataque aéreo en la ruta de Beirut a Damasco, cerca de la frontera siria, según habían informado fuentes libanesas.

Antes de entrar en vigor la orden, a las 02.00 horas locales, la aviación israelí había atacado 60 objetivos de esa milicia chií, entre ellos plataformas para el lanzamiento de cohetes y misiles contra Israel e instalaciones de la organización.

La orden del cese de los ataques aéreos fue dada por el primer ministro, Ehud Olmert, por consejo del viceprimer ministro Simón Peres, informan los medios locales, y tras reunirse en Jerusalén con la Secretaria de Estado de EEUU, Condoleezza Rice a raíz de la tragedia en la aldea libanesa de Qaná, donde murieron 57 civiles, la mayoría niños, en el ataque de un caza-bombardero.

Oficiales de la Fuerza Aérea, que investigan el hecho, no habían descubierto aún la causa de que el edificio de tres plantas bombardeado se desmoronase siete horas después del ataque, según fuentes militares.

“No sabíamos que hubiera civiles en ese edificio”, dijo anoche el coronel Amir Eshel, del comando de la Fuerza Aérea.

Por su parte, el jefe de operaciones de las Fuerzas Aéreas, general Gadi Aizenkot, informó a los periodistas que desde Qaná los milicianos integristas de Hizbulá han disparado 150 de los más de 1.700 cohetes que han lanzado contra el norte de Israel.

Al inicio hoy del vigésimo día de hostilidades, fuentes del norte de Israel informaban de que no se han producido ataques desde la pasada noche contra localidades de Galilea y el centro del país.

Después de lo ocurrido en Qaná, los guerrilleros de Hizbulá lanzaron ayer 150 de sus cohetes contra el norte de Israel, algunos de los cuales causaron heridos y cuantiosas pérdidas materiales.

Fuentes de las Fuerzas Aéreas no descartaban la posible detonación de explosivos almacenados en la casa de Qaná, algo que, según militares de operaciones en aldeas del sur de Líbano, es común en casas de las aldeas chiíes junto a la frontera.

Entretanto, fuerzas de los cuerpos de infantería Golani, el de Ingenieros y del Nájal, formado básicamente por soldados agricultores, proseguían hoy sus operaciones para volar búnkers y trincheras, y vaciar depósitos de armas y munición de Hizbulá, cuyos milicianos hirieron ayer al menos a siete soldados israelíes.

La aviación israelí, por medio de octavillas, sigue aconsejando a civiles libaneses que residen en aldeas junto a la frontera con Israel que abandonen sus hogares, pues pueden verse envueltos en las operaciones militares.

Según la orden oficial, Israel cesa los bombardeos aéreos por 48 horas, pero se reserva el derecho de atacar a los guerrilleros si fuesen vistos en operaciones para lanzar sus misiles.

Responsables militares en el sur de Líbano informaron de que el próximo jueves pueden completar su misión para desmantelar la primera línea de fortificaciones de Hizbulá junto a la frontera, para crear una “franja de seguridad” de dos kilómetros, a lo largo de la frontera, de 110 kilómetros, desde el Mediterráneo al Golán.

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