El Instituto de Arquitectos Estadounidenses (AIA) ha reconocido el trabajo del español Santiago Calatrava y le ha concedido su Medalla de Oro 2005. El arquitecto ha diseñado la terminal de transportes de la Zona Cero, que ha tenido un éxito rotundo de aceptación y crítica.
GALARDÓN DE LA AIA
Desde el pasado viernes el arquitecto valenciano, Santiago Calatrava, goza de la
Medalla de Oro 2005, que otorga el Instituto de Arquitectos Estadounidenses
(AIA) y que es uno de los galardones más importantes y reconocidos que un
arquitecto puede desear.
Con este premio, el AIA reconoce la trayectoria
de personas cuyo trabajo ha tenido una “influencia duradera en la teoría y la
práctica de la arquitectura” y considera que en el trabajo del arquitecto
español destacan las formas elementales y líricas que son conocidas y queridas
en todo el territorio mundial.
Su obra
reciente
La organización considera que entre sus obras recientes
más destacadas figuran la expansión del Museo de Arte de Milwaukee, su primer
edificio en EEUU; el puente James Joyce, en Dublín; el aeropuerto de Sondica, en
Bilbao, y el Auditorio de Santa Cruz de Tenerife.
El galardón coloca a
Calatrava a la altura de los grandes popes en el arte de diseñar edificios como
Frank Lloyd Wright, Louis Sullivan, Le Corbusier o Louis Kahn y equipara su
talento a estos genios que destacaron por ser unos visionarios en su época.
La Zona Cero
Precisamente uno de
los últimos trabajos del arquitecto ha sido el diseño de la futura terminal de
transportes de la Zona Cero de Manhattan, al que dedicará mucho tiempo en los
próximos años. Según ha afirmado él mismo, se trata de unos de los trabajos “más
intensos” de su carrera.
Para este espacio, Calatrava diseñó una
estructura acristalada a través de la cual se colará la luz a raudales y que se
abrirá cada 11 de septiembre en señal de homenaje a las víctimas de los
atentados de 2001.
Su proyecto recibió numerosos elogios en los
periódicos del país e hizo que el crítico de The New York Times, Herbert
Muschamp, lo calificase como el “poeta más grande de la arquitectura del
transporte”.
También “profeta en su tierra”
Cuando recibió la noticia del premio, Calatrava afirmó que se
trata de “un gran honor y una responsabilidad” y agradeció la acogida tan
calurosa que le ha otorgado EEUU, donde reside desde hace dos años y medio, y
que definió como un “gran crisol en el que nos mezclamos todos”.
Sin
embargo, el diseñador insistió en que pese al reconocimiento del que disfruta
fuera de casa, en su caso no se cumple el dicho de que “nadie es profeta en su
tierra”, ya que Calatrava, que diseñó el puente de Bach de Roda (Barcelona) y la
torre olímpica de comunicaciones de esa ciudad, se mostró orgulloso de liderar
el proyecto de la Ciudad de las Artes y las Ciencias de Valencia, su tierra de
origen, que ha revalorizado artística y urbanísticamente una zona deprimida.
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