Sin duda la escuela es importante en el desarrollo del carácter del ciudadano, pero en lo que respecta al desarrollo afectivo del ser humano, estas características comienzan a desarrollarse en el hogar generalmente bajo la influencia de los padres o de adultos con los que el niño pasa una buena parte de su tiempo.
Educación
Hace varios años yo hablaba de una crisis educativa en los países de América
Latina, pero mientras más la estudio, la palabra crisis me parece insuficiente.
A pesar de que en muchos países ha aumentado la cobertura de la educación, o
sea, el número de alumnos que estadísticamente se matricula y presumiblemente
asiste a clases (primaria, secundaria y universitaria) la evidencia existente,
aunque fragmentaria, indica que la calidad promedio de la educación que los
estudiantes reciben es deplorable en casi todos los países de la región.
En dichos países, la mayoría de los ciudadanos parece vivir bajo la
ilusión de que una vez que los estudiantes van a unos edificios llamados
escuelas, donde trabajan unas personas que se denominan maestros, se está
produciendo esa sustancia misteriosa que llamamos educación.
Sin
embargo, las pocas veces que podemos examinar con rigor el contenido del
producto educativo descubrimos todo un catálogo de insuficiencias y lagunas que
cubren el espectro de lo que se llama el dominio cognoscitivo, más todo el
ámbito de lo que los sicólogos de la educación llaman el dominio afectivo.
En una taxonomía muy utilizada, la de Bloom, el dominio cognoscitivo
consiste de seis niveles, que en orden ascendente de complejidad, son: memoria,
comprensión, aplicación, análisis, síntesis y juicio. Independientemente del
contenido de los planes de estudio oficiales en cada país, que los maestros
muchas veces no tienen la capacidad de enseñar, la educación que finalmente
reciben los estudiantes tiende a concentrarse en las categorías más bajas de lo
cognoscitivo, especialmente la memoria.
En muchos países los maestros no
tienen la formación ni la motivación necesarias para poder impartir mucho más
que una educación memorística pues ellos mismos no comprenden a cabalidad las
materias que enseñan. El dominio de lo afectivo es un poco más complejo e
incluye categorías que pueden clasificarse como valores, por ejemplo, la
honestidad, el sentido de disciplina, el de responsabilidad social e individual,
la capacidad de enfrentar el riesgo, la autosuficiencia moral, la capacidad de
trabajar en equipo, etc.
Sin duda la escuela es importante en el
desarrollo del carácter del ciudadano, pero en lo que respecta al desarrollo
afectivo del ser humano, estas características comienzan a desarrollarse en el
hogar generalmente bajo wN@ 2uø€B·
// OTROS TEMAS QUE TE PUEDEN INTERESAR