Política

La semana política en Argentina: “Triste rol”

“En materia política el desvelo ha pasado a ser la inflación, para ello el gabinete económico no planifica sino “dialoga” con sectores empresarios dejando la sospecha de manipulación y arreglos poco santos”.

Gabriela Pousa

“El estilo posmedieval y provinciano es quedantista. K. es un progre en vinagre. Un conservador. De plin y caja y “aquí nadie me toca nada”. No modifica. No proyecta. No renueva. De las 30 “noticias” que se descuelgan desde el alba a la noche todas parecen copiadas del día anterior. Quien busque lo realmente nuevo que trae el periódico se verá obligado a tomar una lupa. Puntee de 1 a 10 el grado de expectativas “de fondo” que haya atendido (y servido) el gobierno y saque balance propio. Un acto higiénico que mejora la función de lector de cada uno. Que no es surfear por el papel sino hojear y ojear. Y descubrir la mar de groseras paradojas que genera la sibilina información cambiada. Presa de largo hastío, muchos resignan su papel y aceptan sin aduana datos y excesos que suenan como ciertos. Amplifica que algo queda”. Esteban Peicovich (Semana 30)


 


 


En medio de extrema gravedad, el mundo encuentra en Argentina un motivo de risa. Da lastima. Debería darla. Nuestros “representantes” están cerrando fronteras. No se trata de medidas anti-globalización ni tampoco de una economía desvencijada. Tampoco se trata ahora de la inseguridad jurídica. Esta, acaso, puede sonar a novedad puertas adentro, afuera la memoria suele ser auspiciosa, basta observar en aquellos que decidieron emigrar ese dato preciso que los hace emocionar o quizá, sonrojar para advertir que, lejos, es dónde se halla la más cabal imagen de lo que fue, es y será. 


 


Argentina está ausente del mapa donde se grafican las finanzas pero esta presente en situaciones capaces de cercenar el respeto y la posibilidad de remontarnos más allá de una fecha electoral o un período gubernamental.


 


Triste rol el del país. Con un Canciller-candidato polemizando vanamente con una periodista internacional, leyendo en uno de los medios más difundidos cómo se le burlan en la cara. Triste rol. Con una Primera Dama buscando mantener la banca, no importa la provincia, lo mismo da. Triste rol. Con un ministro de Economía poniendo la cara ante acreedores que se quedaron con un porcentaje magro de sus ganancias y otros que ya hacen caso omiso a la confrontación oficial. Triste rol. Con una inseguridad que se cobra vidas pero es interpretada como mera sensación para quienes tienen la responsabilidad de resolverla.


 


Triste rol. Con una elección que se convierte en el leitmotiv del Presidente aunque el 50% de la gente no sabe siquiera qué se vota en las próximas elecciones. Triste rol el de un país que se pretende democrático sin tener siquiera una estructura de partidos políticos concretos que generen contrapeso u obren como contralor.


 


En materia política el desvelo ha pasado a ser la inflación, para ello el gabinete económico no planifica sino “dialoga” con sectores empresarios dejando la sospecha de manipulación y arreglos poco santos. Los empresarios no son ajenos a la crisis que hemos perpetuado. Es ejecutando políticas macro, económicas y monetarias, como se frena el aumento de precios y no con diálogos entre sindicatos, ministros y empresarios.


 


La educación ya ni es tema. La salud se ha convertido en insalubre y nos acostumbramos a no tenerla, los piquetes son parte de la geografía urbana. En el Gobierno creen que no responden a reclamos concretos y coherentes sino que operan políticamente. Cómo sea, lo que debería evitarse es que dejen a muchos ciudadanos sin la posibilidad de trasladarse. No importa el motivo que convoque las masas humanas en calles y veredas. Hay que obrar, más allá de las causa, en consecuencia…


 


El Gobierno hila fino, saca cuentas. Los calendarios se estancas en Octubre 23 y a partir de allí, la reelección será tema. Para ese fin, nos esperan como mínimo tres discursos políticos del jefe de Estado por semana, lo que equivale a un derroche de palabras pidiendo “acompañamiento” para lograr un “país en serio“. Mientras, la desnutrición avanza aunque los diarios sólo se hayan hecho eco de un “padre heroico” esta semana y dos criaturas desnutridas muertas por no recibir asistencia. “La leche es cara“- palabras de una madre bajo el índice de humanidad ya no de miseria.


 


Entonces, el pueblo reacciona. De las parroquias salen coches a repartir pan por las plazas, ya no de provincias, sino de Capital. La criatura traslada por su padre en mula desde un pueblo remoto hasta una ciudad con un hospital público recibe un sinfín de juguetes y bolsas de alimento que lleva la gente. Para los “sin techo” se inventa el vocablo como abriendo paso a una nueva terminología con la cuál deberemos convivir y adaptarnos. Entre medio no hay una sola política de Estado que sea siquiera enunciada. No, ni un enunciado. Quienes creíamos que la política continuaba siendo mala como antaño debemos asumir que ha hecho regresiones extraordinarias. Ni falsas promesas han quedado. ¿Será un sinceramiento? Suena a atropello. Triste rol.


 


La solidaridad no es el pueblo reemplazando al Estado.


 


Triste rol se avecina si acaso en la semana nos limitamos a leer sobre dos actos proselitistas (“Super Martes“, versión argentina) que deciden concretarse utilizando cadáveres. “¡Santa Evita!”  Confrontación sutil de un lado de manera que se pueda desmentir si lo dicho genera popular rechazo y Poncio Pilatos asomando de otro, aduciendo que no habrá respuestas a las agresiones como si el silencio pudiese, a esta altura, aportar algo. El pueblo, mientras tanto, que espere pero sentado.


 


El Parlamento sigue de receso… Posiblemente los ciudadanos debamos hacer de cuenta que los diputados, los senadores están de paro. A eso siempre nos habituamos.


Tendremos, para las memorias frágiles y serviles, rumores de malestar entre militares, ¿rumores no más? porque España acecha más allá de las reglas y es que, adentro, ya nos han demostrado que éstas -si acaso están-, nunca se respetan ni se han respetado en los últimos años. ¿Por qué las respetarían desde afuera?


 


Los derechos humanos serán tema, siempre y cuando engalanen votantes, de otro modo, quedarán de lado o pasarán a la categoría de deberes ciudadanos.


 


La Corte puede entrar en escena. El ruido de las declaraciones de León Arslanian, ministro de Seguridad bonaerense auto-proclamándose candidato en un matutino que se redacta en los pasillos de la Rosada, le darán letra al poder judicial para que gane su espacio mediático. Una polémica más para  engolosinar a la gente, que hablen y debatan pero no piensen demasiado. Súmese a todo esto, el retorno a clases de alumnos con el consecuente receso docente. Sigue el paro.


 


Quizá el país está parado y no hacemos caso de ese dato. Es duro pero todo el resto de circunstancias que se manejan en el escenario político no auguran novedades sino redundancias. ¿Vale la pena rescribirlo?


 


La interna peronista dividiendo aguas pero por el momento, tratando de que los bloques se mantengan unidos. Si esto no sucede alimentarán deseos quienes esperan poder ver a las candidatas en el estrado. Néstor Kirchner pierde el plebiscito pero no las fuerzas, sabe que aunque regrese a un 22% del electorado el cetro está en sus manos. Del 2005 al 2007 tiene aún dos años. ¿Por qué el desvelo? Porque sabe y recuerda cómo le costó a Eduardo Duhalde mantener las provincias “unidas” y el Congreso en mano. Porque sabe que el bonaerense tiene pericia para negociados mientras, el modus operandi del actual Gobierno desdeña las reuniones y los cónclaves que, para ese fin, son necesarios. Porque sabe ahora que los Fernández pueden fracasar a la hora de barajar cartas sobre o debajo de la mesa, de hecho la unidad partidaria no lograda es pauta cabal de ello.


 


Asimismo, Kirchner está solventando gran parte de la elección con un gasto público desproporcionado. De este modo, todo freno a la inflación parece ser escaso. Mantener el dólar alto con una política de sustitución de importaciones ha conllevado resultados poco añorados en otros años y la economía que ahora muestra índices de crecimiento decaerá y con ella, la suerte del Ministro Roberto Lavagna. ¿Cómo conseguir suplir esa ausencia en el gabinete? Kirchner sabe que no le fue simple a Duhalde hallar un sustituto de Remes Lenicov tras la devaluación, menos sencillo será  hallar quién se haga cargo del Palacio de Hacienda si es alto el índice inflacionario.


 


El Presidente a esta altura comienza a advertir cuánto cuesta tener suplentes en el banco. Y aunque el precio lo paga la sociedad en su conjunto, es el nombre del primer mandatario el que figura en la facturación y en los talonarios.


 


Finalmente, cabe aducir que la responsabilidad de este escenario está repartida entre el peronismo escindido y esa contra suerte de la oposición que se presenta con un alto grado de dispersión ante el electorado. Cómo será que el partido radical, pulverizado desde hace unos años, surge en el mapa proselitista como el más ordenado… pese a que el sector liderado por Ángel Rozas rechaza a la decisión de Raúl Alfonsín de volver a presidirlo.


 


La izquierda sufre la división de sus aguas ante la competencia de candidatos auto-proclamados bajo esa denominación al tiempo que ve corroerse su plataforma en un oficialismo donde lo popular no cuenta pero vale el populismo.


 


El centro derecha sigue sin poder afianzar su huella en un terreno muy embarrado como lo es el del conurbano bonaerense y está ausente en lo que puede preverse en los grandes bastiones electorales como Santa Fe, Mendoza y Córdoba.


 


Ante este escenario, la democracia aparece como un oficialismo paupérrimo dando muerte y resurrección a un peronismo disfrazado.

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