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La Sociedad del Permiso

El ´nuevo Gobierno de Cuba ha levantado las prohibiciones para que los cubanos adquieran computadoras y reproductores de música y video, además podrán comprar calentadores de agua, duchas eléctricas y equipos de aire acondicionado.

Fabián Corral

Significativa la noticia que confirma que Cuba es una sociedad sometida a los ´permisos´ del Gobierno, es decir, al poder arbitrario de la burocracia todopoderosa, que define y determina lo que la gente debe ser, querer, mirar y pensar, y aquello a lo que las personas pueden acceder. Eso explica por qué la Internet es sujeto a prohibiciones dogmáticas que recuerdan a la Inquisición y el famoso índex de los libros condenados a las llamas del infierno.

La decisión del flamante ´gobierno del hermano´ pone de manifiesto que la tecnología, la información libre y la posibilidad de acceder al conocimiento -aunque fuese el barato y sumario que traen los ´rincones del vago´ y las ´wikipedias´-, son los grandes adversarios del totalitarismo. Ese tipo de regímenes le teme a la verdad y se cree con el derecho de ´hacer el nuevo hombre´, de perfilar la humanidad de cada individuo, de autorizar los sentimientos y las ideas, de meterse en la vida de las personas.
 
Así se obtiene seres dóciles, sin capacidad crítica, controlados por los comités revolucionarios y con visiones parciales de la vida y el mundo. Es que quien no desfila en alabanza del ´ogro filantrópico´, simplemente, no come. Imagínese, lector, para que un ciudadano pueda comprar una PC, se necesitó que el ´nuevo Presidente´ declare liberada la restricción, trascendental autorización que es… ¡noticia que recorre el mundo! Claro que el tonto y contraproducente embargo estadounidense será siempre una oportuna y hábil excusa, pero ella no sirve para justificar el condicionamiento a las libertades, el sometimiento de la gente al mito revolucionario y el culto a la personalidad. No sirve pretexto alguno para haber construido, sobre la legítima ilusión de un pueblo, un sistema en que los destinos individuales están  atados al partido, a la salud del caudillo y a lo que ese ser casi sobrenatural autorice.

Los socialismos aplicados al trópico suman a su naturaleza totalitaria y concentradora  la inclinación por el autoritarismo criollo que se oculta en el fondo de nuestras sociedades. Esa suma explica que la historia de América Latina esté poblada de personajes que han dominado, con mano de hierro y por la gracia de Dios o de la revolución, 40 ó 50 años, y que gocen, hasta el final, de la adhesión de intelectuales que renunciaron a su vocación crítica, que abdicaron de su misión y se transformaron en panegiristas de regímenes que dictan lo que se debe pensar y lo que se debe decir. La noticia muestra que esos regímenes han creado sociedades de seres dependientes del poder.

El permiso es evidencia de que allí, absurdamente, todos los derechos están en el Estado, y que las personas tienen, apenas, precarias autorizaciones para ser, ver televisión -la oficial, claro-, acceder a una computadora o comprar jabón de tocador, o para optar por lo más frecuente: hacer trampa, contrabandear, mentir y anclarse en la siempre dramática vida paralela.

Fuente: Instituto Ecuatoriano de Economía Política

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