El alegato del ahorro es solamente un pretexto para encubrir un acto de autoritarismo. Estamos ante el insólito caso de un Presidente que se aferra a la sede de su partido, para instalar ahí una institución pública como es la Presidencia, en un abierto desafío a la institucionalidad democrática.
Carlos Chamorro
La discrepancia pública entre el presidente Daniel Ortega y el alcalde de Managua, Dionisio Marenco, sobre la utilización de las oficinas del FSLN como sede de la Casa de Gobierno, ha tenido una enorme resonancia nacional por el peso político que tiene Marenco, y porque además éste se ha limitado a decirle a su correligionario y amigo, lo que todo mundo piensa en el país, pero nadie en el FSLN se atreve a decir en público.
Hace varias semanas, en este semanario que intentamos establecer cuál es el domicilio de la Casa de Gobierno, una pregunta elemental en cualquier país del mundo. Y aunque no hubo una respuesta oficial, por la falta de transparencia que prevalece en el gobierno, quedó en evidencia que la presidencia esta en la sede del partido FSLN.
Ahora, en respuesta a los consejos bien intencionados del Alcalde, el presidente Ortega finalmente ha oficializado que la Casa de Gobierno, la Presidencia de la República, efectivamente está instalada en la Secretaria del Partido Frente Sandinista.
El Presidente alega que despacha en esa oficina por razones de austeridad. Pero si ese fuera el caso, podría trasladar la Presidencia a uno de los módulos del Centro Cívico, o cualquier otro modesto edificio público.
En realidad, el alegato del ahorro es solamente un pretexto para encubrir un acto de autoritarismo. Estamos ante el insólito caso de un Presidente que se aferra a la sede de su partido, para instalar ahí una institución pública como es la Presidencia, en un abierto desafío a la institucionalidad democrática.
Olvida el presidente Ortega que en este país se hizo una revolución contra la dictadura de los Somoza, y se derrochó sangre y patriotismo, precisamente para erradicar esa clase de vicios. Y que si el FSLN confundió el partido con el estado en los años 80, ni siquiera los mismos sandinistas hoy están dispuestos a repetir el mismo error. Pero evidentemente, el caudillo del FSLN es la excepción: él sigue manteniendo un concepto patrimonial del estado y de su mismo partido.
Porque aún en este Frente Sandinista, en el que pocos se atreven a discrepar en público como lo hizo el alcalde Marenco, está claro que sólo una pequeña minoría comparte la posición de Ortega. De lo contrario, los gobiernos municipales que dirigen los alcaldes del FSLN, también se habrían trasladado desde hace rato a las sedes de su partido, con el pretexto de hacer un ahorro económico.
Estamos ante un asunto que no tiene nada que ver con el protocolo y las formalidades del poder, sino que se trata de un asunto de estado. Es así de sencillo: la Casa de Gobierno de todos los nicaragüenses, no puede seguir instalada en la Secretaria del partido FSLN. Y el presidente Ortega debería salir a lo inmediato de la sede de su partido, e instalarse en un edificio público. Y si no lo hace, los ciudadanos tienen la obligación moral y política de demandárselo, por todos los medios a su alcance.
————-
Fuente: El Confidencial (Nicaragua)
// OTROS TEMAS QUE TE PUEDEN INTERESAR