los diputados deberían cada año discutir y aprobar solo una única ley, la de Presupuestos, y dedicar todo su esfuerzo a controlar como el gobierno se gasta nuestro dinero
La España política está ensimismada en sus elecciones locales y regionales. El gobierno también y los ministros desperdigados por la geografía buscando colocar titulares diseñados por la estrategia partidaria. Hubo Congreso estos días en apéndice electoral y la semana próxima la Cámara cerrará sus puertas para facilitar que sus señorías atiendan sus obligaciones electorales.
Me cuentan que, desde hace meses, el Congreso está varado en la inacción legislativa y que el gobierno ya no envía proyectos y leyes. ¡Qué buena noticia! Estamos teniendo los españoles un respiro en el empeño totalizador de aquellos que quieren controlarlo todo, regularlo todo, organizar toda nuestra vida y hasta nuestros pensamientos. Es lo que debería pasar siempre.
Yo estoy con Hayek cuando escribió que los diputados deberían cada año discutir y aprobar solo una única ley, la de Presupuestos, y dedicar todo su esfuerzo a controlar como el gobierno se gasta nuestro dinero. Las leyes (pocas) las debería hacer un Senado sometido al dictamen ulterior de un Tribunal Constitucional que asegurara la preeminencia del Derecho, con mayúsculas, sobre leyes invasoras de derechos fundamentales individuales. Mira por donde, el injustamente denostado Senado español y realmente vacío de funciones, podría tener sitio en nuestra arquitectura democrática.
No resolvía Hayek la fórmula para elegir este Tribunal Constitucional y tampoco yo me atrevo. Pero el caso español que ocupa tantas líneas estos días sugiere, por exclusión, que a los partidos políticos y sobre todo al gobierno no se les debería permitir proponer candidatos. Sugería Hayek, con ciertas dudas, que en una democracia liberal la elección directa de los ciudadanos es norma contrastada y aceptada y que debe ser siempre valorada. Busquemos fórmulas. Hablen los que saben de estas cosas. Hablen alto y claro y vamos a callarnos los que no sabemos nada, políticos y periodistas, o por lo menos expresemos opiniones desde la libertad responsable que los ciudadanos no son tontos y tienen derecho a la verdad.
Tenemos en España muchos problemas y el principal es el del paro. Los políticos son también un problema real y creciente para muchos españoles. Lo del Constitucional es cosa de políticos. Por eso nuestro Tribunal Constitucional es un problema. Pero seamos claros: en España el problema del paro y también el problema del Constitucional y otros, tienen que ver con decisiones concretas desacertadas de algunos políticos que tienen nombre y apellidos. La Política no es el problema, lo son algunos políticos. En este caso el responsable de nuestros problemas es nuestro actual gobierno, mal que le pese. Por eso deberíamos los ciudadanos limitar al máximo el poder de los gobiernos y de los políticos todos. Por si acaso. Es sabido, además, que lo del poder tiene que ver todo con la cuestión del dinero.
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