El partido socialista español tiene personas (y dirigentes) muy sensatas, honradas y honestas y con un altísimo sentido del estado. España necesita su contribución urgente
Es ahora cuando comienza en España la auténtica reflexión electoral después de la histórica victoria de Mariano Rajoy y el Partido Popular y la estrepitosa derrota del partido socialista y de José Luis Rodríguez Zapatero.
La reflexión en el centro derecha español es muy sencilla. Han asumido por decisión libre y legítima de los ciudadanos la responsabilidad de sacar al país de la crisis en el ámbito de la gran mayoría de las Comunidades Autónomas y municipios de España, incluida la práctica totalidad de las grandes ciudades. Esto, en mi opinión, ha sido por dos razones. Donde ya gobernaba el Partido Popular la crisis era menor y por eso han renovado y aumentado la confianza. Donde no gobernaban, los ciudadanos les han elegido confiando en el cambio y también porque consideran que sus propuestas son mejores. Lo dicho parece una obviedad pero es la realidad. Los españoles no solo han castigado al PSOE o a Zapatero, creen que las políticas y propuestas del PP son más acertadas para sacar al país de la tremebunda crisis que padece.
Si la reflexión en el centro izquierda español, en el partido socialista de Zapatero, no parte de un diagnóstico pegado a la realidad de las cosas y esa realidad consiste fundamentalmente en admitir el rechazo mayoritario de los ciudadanos a sus propuestas políticas y a su gestión equivocada de los intereses generales, van a errar profundamente y lo peor, van a poner al país en una situación aún más difícil de la que ahora tenemos.
En España no vivimos únicamente una crisis económica tremenda. Estamos también en una crisis política e institucional que de no atajarse puede tener consecuencias irremediables. En esta crisis institucional y política, tiene principal responsabilidad el partido de Zapatero y sus actuales dirigentes (no solo él) por las decisiones tomadas después de su victoria electoral el 14 de Marzo de 2004. Entonces se decidió aplastar y eliminar de la vida política al PP. No hace falta glosar de nuevo todo lo sucedido. El último escenario lo hemos tenido con el “permiso” a Bildu para estar en las instituciones. Este escenario no tenía otro propósito que hacer prescindible al PP para buscar “mayorías” que contribuyan al nunca interrumpido proceso de negociación con ETA. Los escenarios siguientes los conoceremos cuando el PSOE decida que va a hacer con sus votos en el País Vasco y a quien va a apoyar en Vitoria, San Sebastián, Pamplona…
Si el partido socialista español sigue pensando que sus decisiones políticas de los últimos años nada tienen que ver con la crisis institucional y también con la crisis económica que vivimos, en España lo vamos a pasar mal. La democracia española necesita un centro izquierda estable de carácter nacional fundamentalmente en el País Vasco, Navarra y Cataluña. Hoy la responsabilidad máxima es de los socialistas españoles y no del PP de Mariano Rajoy que siempre ha ejercido esa responsabilidad con acierto y decisión y por eso tiene la abrumadora confianza de España entera.
El partido socialista español tiene personas (y dirigentes) muy sensatas, honradas y honestas y con un altísimo sentido del estado. España necesita su contribución urgente. Como se peguen a sus cuitas internas y las pequeñas cosas de la política, con minúsculas, estamos apañados todos. España necesita un compromiso global de la política y la clase política. España necesita que gobiernen las listas más votadas aunque no tengan la mayoría suficiente. España necesita una profunda renovación en su centro izquierda democrático. España necesita Elecciones Generales.
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