África, Política

Uganda celebra su independencia tras décadas de conflictos

No cabe duda de que Uganda podría haberse desarrollado más, si el soborno y la corrupción no fueran un gran problema.

Kampala. El 9 de octubre de 1962, el protectorado británico de Uganda pasó a convertirse en un país independiente dentro de la Commonwealth. El príncipe Eduardo, duque de Kent, representó a su prima la Reina Isabel II en la ceremonia. Ese día Eduardo cumplió 27 años. El 9 de octubre de 2012, el duque volvió a Uganda para celebrar su 77 cumpleaños precisamente en el 50º aniversario de la independencia del país. Pero esta vez el protagonista fue el presidente Yoweri Museveni, que ha estado al frente del gobierno desde 1986. Y aunque las personas con estudios superiores empiezan a decir “¡ya basta!”, la gente de las áreas rurales volvió a votar a Museveni en las pasadas elecciones generales de forma abrumadora.

Winston Churchill bautizó a Uganda como la “perla de África” por sus bellezas naturales. Sus atractivos son abundantes: las montañas Rwenzori; las Montañas de la Luna, con la tercera cumbre más alta de África; el río Nilo y sus cautivadores rápidos; los lagos Victoria, Edward, Albert y muchos otros; los gorilas y demás fauna salvaje; la variedad de escenarios que van desde la sabana a las playas de los lagos y los bosques ecuatoriales… El turismo a Uganda cesó tras la llegada al poder de Idi Amin y sus caóticos años de gobierno. Aunque después se ha reanudado, los conflictos posteriores han impedido que recupere su máximo potencial.

 

Quienes conozcan algo de Uganda habrán oído hablar de su estrategia para luchar contra el sida, basada en los cambios en la conducta sexual. Es lo que se ha dado en llamar el modelo ABC: Abstinencia, fidelidad (“Be faithful”), usar Condones si fallan A y B. En ocasiones, el presidente y la primera dama se han pronunciado abiertamente sobre la necesidad de la abstinencia en las relaciones sexuales. Se piensa que Janet, la primera dama, tiene una influencia positiva en las creencias religiosas y morales de su marido.

Janet es una cristiana conversa. El trasfondo ideológico del presidente es marxista; en el pasado estuvo vinculado a la guerra de guerrillas; y no tiene creencias religiosas específicas. No obstante, ahora acompaña a veces a su mujer a la iglesia; y en la víspera del 50º aniversario de la independencia de Uganda participó en una multitudinaria celebración pentecostal, en la que rezó para que su país fuera siempre una nación temerosa de Dios (el lema de Uganda es “Por Dios y por mi país”).

Décadas de conflictos

En aquella ceremonia, el presidente Museveni también pidió perdón por los pecados de los ugandeses. “Nos arrepentimos por haber derramado sangre inocente, por la corrupción, el soborno, la inmoralidad sexual, el alcoholismo, la rebelión, la insubordinación, la brujería. Señor, perdona nuestro tribalismo y nuestro sectarismo”.

 

Idi Amin, todavía presente en el recuerdo de los viejos del lugar, sigue siendo una persona controvertida. Pese a sus muchos crímenes cometidos, la semana pasada un diario publicó un artículo ensalzando su lado positivo. El articulista recordaba los éxitos deportivos cosechados por los ugandeses durante su mandato; en los Juegos Olímpicos de Munich, siendo él presidente, Uganda ganó su primera medalla de oro, y la segunda no llegó hasta que Stephen Kiprotich volvió a repetir la hazaña al ganar el maratón en los Juegos de Londres de este verano. Amin también desarrolló la educación y, por medio de la injusta expulsión de los asiáticos, transfirió los pequeños y grandes negocios a los nacionales, que todavía hoy le están agradecidos.

Entre 1966 y 2006 el conflicto y la tensión se extendieron por toda Uganda. Cuando Musevini entró con sus tropas en Kampala en enero de 1986, la ciudad y el país se encontraban devastados; todo el mundo soñaba entonces con una etapa de reconstrucción. Pero un grupo rebelde del norte tenía sus propios planes: derrocar al gobierno.

Al frente del grupo estaba una mujer, Alice Lakwena, que convenció a sus soldados de que si se untaban el cuerpo con aceite las balas enemigas les rebotarían. Alice, que terminó sus días en un campo de refugiados de Kenia, fue derrotada y sustituida por Joseph Kony, también del norte de Uganda, que dirige el Lord’s Resistance Army (LRA) desde 1987.
 Todavía nadie ha logrado echarle el guante; hoy sigue huido de Uganda, escondido en algún lugar de la República Centroafricana.

 

Kony es un hombre salvaje, que mutila los labios, las orejas y la nariz de sus víctimas; recluta a niños soldados para su ejército y los adoctrina con un mejunje de ideas sobre política y religión, en las que mezcla una visión distorsionada del cristianismo con creencias ancestrales. Cientos de hombres y de mujeres y de niños han quedado emocional y psicológicamente traumatizados por la experiencia de haber luchado en su bando, de haber visto destrozadas sus casas o simplemente por haber tenido que vivir en la miseria de los campos de refugiados.

Orgullosos de sus mártires

En África, los ugandeses son conocidos como gente a la que le gusta trabajar (aunque no tanto como a los kenianos) y disfrutar de la vida. Kampala, en concreto, tiene una vida musical vibrante; también hay grupos universitarios de poesía que se reúnen en el Teatro Nacional, en los colegios…, e incluso existe un pub que organiza veladas poéticas.

Muchos padres de los países de la región, especialmente de Kenia y Tanzania, y cada vez más del Sur de Sudán, envían a sus hijos a Uganda debido a la mayor calidad de su educación. Esta tradición educativa se remonta a la fundación del Makere College en 1922, que es la única institución que preparaba a los alumnos durante los tiempos coloniales para que pudieran ser admitidos en la Universidad de Londres.

Uganda, por supuesto, también es grande por sus 24 mártires católicos: 22 fueron asesinados por el rey de los Baganda, Kabaka Mwanga, entre 1885 y 1887; los otros dos eran catequistas adolescentes que fueron asesinados por una autoridad local en el lejano noroeste del país, en 1918. Los ugandeses están orgullosos de sus mártires, en su mayoría jóvenes. Recuerdo ahora una pequeña anécdota. Un día fui a un mercado al aire libre, donde la ropa es más barata. Mis acompañantes y yo hicimos amistad con uno de los tenderos. “Entra”, me dijo. “Quiero enseñarte algo”. Nos llevó a la capilla donde está enterrado san José Balikuddembe, uno de los mártires, que estaba en el mismo mercado.

El Día de los Mártires Ugandeses, el 3 de junio, se celebra con más fervor incluso que el día de la Independencia. Vienen peregrinos con afán penitencial desde Kenia, Tanzania, Ruanda, el Congo, Sudán del Sur y de todas partes de Uganda hasta los sepulcros de los mártires, situados cerca de Kampala. El presidente y su mujer asisten a menudo a la ceremonia católica.

Las creencias religiosas son bien visibles en Uganda. Es frecuente que los hombres lleven un rosario al cuello, por debajo de la camisa o de la camiseta. El rosario también cuelga frente al conductor del coche. Las iglesias se llenan incluso entre semana. Aunque, claro, tantos años de inestabilidad han dejado huella en el comportamiento de la gente.

Entre los desafíos actuales de Uganda se encuentran: mantener el crecimiento de su economía, que ha estado consolidándose en los últimos 15 años; fortalecer la moral de sus 35 millones de ciudadanos; y aprovechar bien sus recursos, incluido el petróleo.

No cabe duda de que Uganda podría haberse desarrollado más, si el soborno y la corrupción no fueran un gran problema. Pero el presidente no tiene miedo al futuro: cuantos más seamos, mejor, dijo recientemente ante la consternación de la mayoría de las ONG (una ugandesa tiene una media de seis hijos). El reto es preparar a todos los ugandeses para que se formen y contribuyan al desarrollo de su país.


La población de Uganda

  • Población: 33,64 millones (Julio 2012 est.)
  • Estructura por edad:
    • 0-14 años: 49,8%
    • 15-64 años: 48, 2%
    • 65 o más años: 2%
  • Crecimiento demográfico: 3,4% (el 4º del mundo)
  • Tasa de fecundidad: 6, 14 hijos por mujer
  • Tasa de mortalidad infantil: 61 por 1000
  • Esperanza de vida al nacimiento: 53,45 años
  • Prevalencia de HIV/AIDS: 6,5%
  • Alfabetización (censo de 2002):
    • hombres, 76,8%
    • mujeres, 57, 7%
  • Expectativa de escolarización: 11 años
  • Religiones (censo de 2002):
    • católicos, 41,9%
    • protestantes 42% (anglicanos 35,9%, pentecostales 4,6%, adventistas 1,5%)
    • musulmanes, 12,1%
    • otros 3,1%
    • sin religión, 0.9%
  • PIB per capita (PPP): 1.300 dólares (est.)

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