Le ha bastado menos de una hora a Paul Krugman, Premio Nobel de Economía, para convencer a José Luis Rodríguez Zapatero, Presidente del Gobierno, de que en España hay una fuerte crisis económica y que ve nuestra posición muy débil para salir de esta situación. Rápido y veloz, Zapatero no se lo ha pensado dos veces y le ha prometido a Krugman que propondrá medidas estructurales económicas, que serán aprobadas en las próximas semanas.
El comentario
¡Qué poder de convicción tiene Krugman! ¿Quién le iba a decir a Zapatero que iba a proponer al Gobierno para su aprobación medidas estructurales económicas? Parece un milagro. Y en tan sólo unas semanas. Algo increíble, difícil de digerir así, al pronto, sin una explicación.
Pero ¿no habíamos quedado que nuestra economía era de las más fuertes y nuestra banca de las más solventes? ¿No decía Zapatero en Navidades que en marzo de 2009 se vería mucho más despejado el horizonte y empezaría a crearse empleo? ¿No se ha hartado de decir que el Gobierno ha tomado ochenta medidas para combatir la crisis y que todo va a ir mucho mejor a partir de ahora?
A ver si va a estar equivocado y resulta que la crisis económica es mucho más profunda de lo que hasta ahora nos han contado. Al menos eso es lo que nos han avisado desde el Fondo Monetario Internacional (FMI) y algunas otras instituciones. Pero no lo hemos querido oír.
Claro que no es necesario irse tan lejos. Hace tan sólo unos días, el gobernador del Banco de España, Miguel Angel Fernández Ordóñez, afirmaba que no descartaba la recapitalización de algunas entidades bancarias. Miguel Martín, presidente de la Asociación Española de Banca (AEB), decía que había que arrimar el hombro para salir de la crisis. Francisco González, presidente del BBVA, pedía un gran pacto para salir de la crisis. Emilio Botín, presidente del Banco Santander, dio a conocer un estudio de su entidad en el que se afirma que el déficit público llegará al 7 por ciento en el 2009 en España… Y la lista podría seguir.
En fin, han sido muchas voces, y muy cualificadas, las que han pedido y están pidiendo medidas estructurales económicas desde hace ya tiempo y de manera insistente. Nadie, al menos desde el Gobierno, parece haberles hecho caso hasta ahora.
Pero ha llegado Krugman (no confundir con Kaufman, el gurú de Wall Street) para que Zapatero se tome unos minutos de reflexión y le anuncie a él, que no a la sociedad en general, que está ansiosa por escuchar que se toma alguna medida eficaz contra la crisis, no buenas palabras de consuelo barato, que va a tomar medidas estructurales económicas porque él, Krugman, piensa que lo tenemos muy crudo para salir de la crisis económica, sobre todo por tres razones: fuerte caída del sector de la construcción, el déficit por cuenta corriente y un excesivo endeudamiento por parte de empresas y familias.
La pregunta ahora es: ¿llegarán a tiempo las medidas estructurales económicas de Zapatero?
Mientras estas medidas llegan, Pedro Solbes sigue deshojando su particular margarita: sí, no, sí, no, sí, no, quizá…
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