Las imágenes de terroristas musulmanes decapitando a soldados británicos hace 5 años fueron un horror propio de Afganistán o Irak. Ahora ha sucedido a plena luz del día en la capital del Reino Unido.
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Martes, 21 de julio 2026

Las imágenes de terroristas musulmanes decapitando a soldados británicos hace 5 años fueron un horror propio de Afganistán o Irak. Ahora ha sucedido a plena luz del día en la capital del Reino Unido.
Tras contar la historia del discurso orgulloso de Mahoma diciendo que haría que las montañas fueran a él, el estatista y filósofo Francis Bacon observaba: “Si la montaña no va a Mahoma, Mahoma irá a la montaña”.
Estadounidenses, británicos o franceses fueron al mundo musulmán con la esperanza de convertirlo en otro Boston, otro Londres y otro París. En lugar de eso, Boston, Londres y París se están transformando en otro Kabul, otra Islamabad y otro Mogadiscio.
Mahoma ha llegado a la montaña.
Las imágenes de terroristas musulmanes decapitando a soldados británicos hace 5 años fueron un horror propio de Afganistán o Irak. Ahora ha sucedido a plena luz del día en la capital del Reino Unido.
En cuestión de una década, 600.000 vecinos blancos de Londres han abandonado el municipio. Son cifras propias de la guerra civil siria. Su lugar ha sido ocupado por millones de musulmanes que se concentran en la ciudad.
Woolwich Common, la zona en la que ha tenido lugar el ataque, es descrita como “el barrio multicultural de la zona antigua“, lo que viene a significar que es más diverso a nivel étnico que el barrio medio de Londres, y que registra mayor delincuencia que la media, y que se encuentra entre el 5% de zonas deprimidas. Sólo el 58% de sus vecinos son oriundos de Inglaterra, y un cuarto de sus residentes ha emigrado a Gran Bretaña durante la última década. El multiculturalismo ha enriquecido la zona además con los Woolwich Manz, una banda de musulmanes somalíes cuyas prácticas impiden a los vecinos caminar por la calle de noche.
El Departamento de Justicia e Inclusión Social del Royal Borough of Greenwich nos informa de que hay miles de somalíes en la zona, residentes en su mayoría en Woolwich Common y Woolwich Riverside. Las guerras entre bandas por el control del lucrativo negocio de la droga enfrentan a los Woolwich Manz con otras bandas africanas. Ya en 2007, el londinense Evening Standard apuntaba que los vecinos describen la zona de Woolwich Common como “zona de guerra“, con episodios de armas blancas y tiroteos, y una nueva generación de menores soldado.
Un trocito de Somalia dentro del Reino Unido.
Se cree que los dos caballeros que decapitaron al soldado británico son somalíes. El pasado año salió a la luz que docenas de musulmanes del Reino Unido estaban recibiendo entrenamiento en Somalia para combatir por Al Qaeda. Preocupaba que esos caballeros lo hicieran a su vuelta al Reino Unido también. Al-Shabaab, la rama local de Al Qaeda, recibe decenas de miles de libras de los cientos de miles de colonos somalíes del Reino Unido. En el año 2012, los terroristas de Al-Shabaab amenazaron con perpetrar un ataque terrorista contra el Reino Unido, diciendo: “La pesadilla que clandestinamente está llegando a las costas británicas eclipsará los horrores del 7 de Julio y el 21 de Julio juntos
”.
Esa pesadilla empieza a asomar. Es la pesadilla de las guerras indígenas del mundo musulmán exportadas al Reino Unido.
El año pasado, Shabaaz Hussain fue condenado a cinco años de cárcel en la sala de lo penal de Woolwich por sus actividades de recaudación de fondos en nombre de Al-Shabaab. Cinco años más tarde, Mohammed Hamid “Osama bin Londres
Los guerrilleros musulmanes han hecho pedazos Somalia. Y estar importando 200.000 al Reino Unido empieza a tener el mismo efecto. Se calcula que en el centro de Londres residen alrededor de 70.000 somalíes. Eso ha convertido Londres en el duodécimo municipio más poblado de Somalia.
Prácticamente el 2% de Somalia está viviendo hoy en el Reino Unido.
El 80% de los somalíes residentes en el Reino Unido viven en pisos del Estado. Tienen la menor tasa de empleo de todos los colectivos inmigrantes presentes en el país. Y en cuestión de cuatro años, logran antecedentes con decenas de arrestos. Todos los esfuerzos por integrarlos han fracasado estrepitosamente. En lugar de britanizarse los somalíes, los británicos se están somalizando.
Los somalíes no son los únicos en este sentido. La inmigración musulmana en el Reino Unido ha llevado a las calles de Londres las normas y costumbres de Somalia, Afganistán y Egipto. No se trata de ningún choque de civilizaciones, porque de la otra parte no hay nada parecido a una civilización. El islam empezó con grupos de gente armada que saqueaban caravanas de comerciantes. Hoy sigue presente en las bandas de África, Oriente Próximo, Asia y Europa.
Lo que ha sucedido en Woolwich Commons es algo cotidiano en Afganistán, Somalia o Siria. Sólo es extraordinario porque ha pasado mucho tiempo desde que los vikingos desembarcaban despedazando a la población local. Sólo es extraordinario porque el país se rodea de las premisas de la civilización. Y esas mismas premisas básicas sostienen que los asesinos sangrientos ya no decapitan en plena calle.
No pasaba nada por no combatir a los talibanes en Afganistán. Ahora residen en pisos de protección oficial en Londres y berrean discursos acerca de la inminente conquista del país, mientras disfrutan de todos los derechos sociales del estado del bienestar. Y a medida que sus filas crecen, hacer como si no existieran se vuelve imposible.
Los carniceros que perpetraron la atrocidad más reciente querían ser vistos. Querían romper el boicot mediático para informar a la población del Reino Unido de que ellos estaban matando en nombre del islam. La noticia ya se está encontrando con la misma disonancia cognitiva de costumbre y se intenta ocultar, pero eso significa simplemente que el próximo grupo se va a esforzar todavía más por trasladar el mensaje de que la guerra ha llegado.
” y sus seguidores eran condenados a la misma pena por el complot del 21 de Julio que pretendía detonar explosivos en estaciones del metro de Londres. La mayoría de los seguidores de Bin Londres eran inmigrantes africanos. Ramzi Mohammed, un somalí, se acercó a una joven madre con un bebé en el cochecito antes de intentar detonar su explosivo.
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