América en la encrucijada es un intento de dilucidar el legado neoconservador, explicar dónde se ha equivocado la administración Bush y esbozar un modo alternativo para que Estados Unidos se relacione con el resto del mundo.
Libros, por Gabriel Cortina de La Concha
En 2004, tras el discurso del banquete anual del American Enterprise Institute, Francis Fukuyama se preguntó por qué todas las personas que le rodeaban aplaudían con entusiasmo al orador, cuando Estados Unidos no había encontrado armas de destrucción masiva en Irak, estaba empantanado en una enconada insurgencia y se había aislado del resto del mundo siguiendo una estrategia unipolar: “he concluido que el neoconservadurismo, en su doble condición de símbolo político y de cuerpo de pensamiento, ha evolucionado hasta convertirse en algo que ya no puedo apoyar”.
América en la encrucijada es un intento de dilucidar el legado neoconservador, explicar dónde se ha equivocado la administración Bush y esbozar un modo alternativo para que Estados Unidos se relacione con el resto del mundo. Francis Fukuyama hace una revisión de lo que ha sido la política exterior norteamericana a partir del 11-S en paralelo con la evolución de la política neoconservadora, para culminar con una propuesta de hacia dónde deben enfocarse los esfuerzos en el panorama mundial actual, bajo una nueva perspectiva que denomina “wilsonismo realista”.
El autor intenta demostrar que el corpus neocon se basaba en un conjunto de principios coherentes que durante la guerra fría produjeron políticas interiores y exteriores bastante sensatas. Sin embargo, esos principios podían interpretarse de varias maneras, y durante los años noventa se utilizaron para justificar una política exterior que hacía demasiado hincapié en el uso de la fuerza y condujo de manera lógica a la invasión de Irak. Por más que haya motivos para asociar el neoconservadurismo con las políticas de Bush, un hilo conductor del libro es la frecuencia con que se exagera esa conexión a la vez que se pasa por alto una realidad más compleja: aun si las ideas fueron el motor de la política, las que propugnaban los “neocon” eran a su vez complejas y susceptibles de distintas interpretaciones.
Fukuyama propone un nuevo enfoque de la política exterior estadounidense mediante el que dar la vuelta a esos errores: un enfoque en el que los aspectos positivos del legado neoconservador se combinan con una visión más realista del modo en que puede usarse el poder de los Estados Unidos en todo el mundo. Por ejemplo, considera que la visión apocalíptica de la amenaza que supone el mundo musulmán es errónea; propone un nuevo enfoque para el desarrollo político y económico de los estados, aboga de manera persuasiva por una política exterior estadounidense más consciente de los límites del poder americano, menos dependiente del Ejército y más respetuosa con los intereses y opiniones de otros países y de las normas e instituciones internacionales emergentes. El “wilsonismo realista” intenta definir un sistema más realista para que EEUU fomente el desarrollo político y económico sin recurrir a la guerra preventiva, y explora un programa de multilateralismos apropiados para el mundo real de la globalización. En el índice temático se desarrollan todos estos temas.
Francis Fukuyama ocupa la cátedra Bernard L. Schwartz de Economía Política Internacional y la dirección del Programa de Desarrollo Internacional de la Escuela de Estudios Internacionales Avanzados de la Universidad Johns Hopkins. Ha escrito numerosos análisis sobre desarrollo político y económico, y los libros El fin de la historia y el último hombre, La gran ruptura, La confianza y La construcción del Estado.
Les recomiendo leer este libro por tres razones: el análisis de la corriente neoconservadora, la rigurosa crítica de la política exterior de Estados Unidos y las razones que justifican la propuesta del “wilsonismo realista”.
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