Pensamiento y Cultura

Las múltiples caras de la inmigración en España

La perspectiva de futuro de los inmigrantes se ven truncadas, especialmente, por el paro ya que del número de desempleados durante el primer semestre del 2009, el 15% eran españoles y el 28% extranjeros. Los autores se preguntan si España continuará siendo un país atractivo para la inmigración y afirman que, si no hay una irrupción completa, se producirá un descenso importante de llegadas.

Reseña Literaria

Presentamos una radiografía del fenómeno de la inmigración en España porque se trata del país de la Unión Europea donde más se ha incrementado, ya sea por su magnitud, continuidad y persistencia de sus llegadas. La obra analiza las causas y efectos de los colectivos extranjeros más importantes que han supuesto un cambio demográfico, político y económico en pueblos y ciudades.

 España se ha convertido en los últimos diez años, por su desarrollo económico y político, en un foco de atracción para los inmigrantes. Los datos confirman que el número de extranjeros residentes ha pasado en la última década de un 3% a un 13%, y que la inmigración se ha convertido en preocupación social y en debate público. Dirigido por los catedráticos de Sociología David-Sven Reher y Miguel Requena, sociólogos y demógrafos examinan las comunidades de inmigrantes más importantes (latinoamericanos, rumanos, búlgaros y marroquíes), analizando sus semejanzas y diferencias, y sus pautas de asentamiento en las grandes ciudades.
 
Las conclusiones señalan que son los inmigrantes procedentes de Marruecos los que durante años se han posicionado como la población extranjera más numerosa del país y la que desencadenó la transformación social en España. Este colectivo presenta características propias, sobre todo culturales, diferentes al resto de inmigrantes de otras nacionalidades, que han hecho más difícil su integración en nuestra sociedad. La perspectiva de futuro de los inmigrantes se ven truncadas, especialmente, por el paro ya que del número de desempleados durante el primer semestre del 2009, el 15% eran españoles y el 28% extranjeros. Los autores se preguntan si España continuará siendo un país atractivo para la inmigración y afirman que, si no hay una irrupción completa, se producirá un descenso importante de llegadas.
 
La paradoja está en que el gobierno socialista, que ayer daba papeles sin límites, hoy ha puesto en marcha una costosa política de incentivos para el retorno a su tierra pero apenas ha funcionado. La razón es que muchos de los extranjeros residentes son propietarios de una vivienda y, además, miden los costes de su llegada y de su integración en la sociedad de origen y no quieren volver atrás. 

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