Política

Amnistía Internacional tergiversa el lenguaje de los derechos humanos

“El uso deliberado por parte de Amnistía Internacional de la palabra “gulag” para describir las acciones de Estados Unidos en Guantánamo no debería haber sido una sorpresa. Como se ha divulgado extensamente, Irene Khan, la secretaria general de Amnistía, utilizó la comparación en el preámbulo del informe anual del 2005 de la organización. Según Khan, “Las instalaciones de detención de la bahía de Guantánamo se han convertido en el gulag de nuestra época….”

Democracia
Solamente es el desliz más
reciente de la organización en el año, lejos de los estándares universales de
derechos humanos, hacia una agenda politizada y antiamericana.


   


El cambio quedó abundantemente
claro en
la Conferencia
Mundial
de la
ONU

contra el Racismo que se celebró en agosto y comienzos de septiembre del 2001.
La declaración final del forum de organizaciones no gubernamentales (ONGs)
rezaba que el sionismo, o [derecho de] autodeterminación del pueblo judío, es
igual a racismo, y degenera a partir de ahí. En el último día antes de la
adopción de esta declaración, las ONGs internacionales, Amnistía incluida,
deliberaban acerca de su posición como caucus. Como representante de
la Asociación
Internacional
de Abogados y Juristas Judíos, me
disponía a entrar a nuestro lugar de reunión junto con la presidenta de
Amnistía, Irene Khan, cuando el principal representante de Human Rights Watch,
Reed Brody, se volvió hacia mí en presencia de los otros y me dijo que no era
bienvenida y que tenía que irme. Brody dijo, sin objeciones por parte de nadie
(aunque había trabajado profesionalmente con muchos de ellos durante años), que
representaba a judíos, y que en consecuencia, no se podía confiar en que fuera
objetiva.


 


En Durbán, Amnistía lideró el
asalto internacional de ONGs contra los estándares universales. Según Khan, lo
que importaba eran “las voces de las víctimas”. Según sus palabras, “las
víctimas de racismo e intolerancia afín han descrito sus propias realidades de
racismo e intolerancia vinculada como lo experimentaron… esta Declaración y
Programa de Acción es un texto inclusivo que permite que nuestras diversas
perspectivas estén presentes en
la Conferencia
Mundial
“.


 


Sin embargo, a pesar de la
retórica de “inclusividad”, la jefa de Amnistía Internacional se sentó de brazos
cruzados cuando fue sometida a votación y aprobada una moción para borrar las
voces de las víctimas de racismo judías. Cada ONG judía de todo el mundo salió
[de la sala]. Amnistía y compañía se quedaron.


 


Durbán término tres días antes del
11 de Septiembre. Era de esperar que los cobardes e incitadores de racismo de
Durbán estuvieran en el lado equivocado de la historia en la guerra contra la
violencia que alimenta el racismo y la intolerancia. Las organizaciones
internacionales de derechos humanos, con Amnistía a la cabeza, han colocado la
guerra contra el terror a un lado y la protección de los derechos humanos al
otro. La fraseología favorita en la jerga de
la
ONU

es “la protección de los derechos humanos al tiempo que se afronta el
terrorismo”. Flaco favor se hace a los derechos violados por los terroristas; no
existen informes globales detallados que salgan de Amnistía Internacional acerca
de las abominaciones de los terroristas. Buscar “terrorismo” en la página web de
Amnistía devuelve 25 informes — todos acerca de violaciones por parte de
los que combaten el terrorismo.


 


El portavoz de Amnistía
Internacional, William Schulz, respondió esta última semana a la crítica de la
comparación con el “gulag” soviético diciendo que “la administración nunca
piensa que Amnistía Internacional sea absurda cuando critica a Cuba, China,
Corea del Norte…” En otras palabras, el hecho de que Amnistía sea citada en
ocasiones significa que el grupo siempre debe de estar por encima de la crítica.
Ésta es la arrogancia de una organización internacional de derechos humanos — y
no es la única — que ha operado durante años sin contabilidad seria. Qué triste
que las fuerzas de una organización relevante de la sociedad civil hayan sido
progresivamente borradas mediante afirmaciones de profesionalidad exageradas más
que nunca y una fe irresponsable en su infalibilidad.


 


Amnistía está en lo cierto, no
obstante, al respecto de algo importante. Durante demasiado tiempo, los
americanos hemos cedido el lenguaje de los derechos humanos internacionales a
absolutamente todos los demás del planeta. El fracaso a la hora de defender los
elementos clave de la política exterior americana en términos de derechos
humanos ha dejado las puertas abiertas a los que odian a América y la
democracia, permitiéndoles apropiarse y pervertir la divisa política de los
derechos humanos. Cada joven americano en un campus sabe que el club local de
derechos humanos es un atajo de atacantes de América. Si les preocupa, son
compasivos, y están llenos de energía para asistir a sus hermanos y hermanas en
las cuatro esquinas del globo, ellos no tienen adónde ir — al menos hasta que
asumen el compromiso [de abandonar] la lealtad [a su país]. Tal vez lo absurdo
de Amnistía ayude a hacer sonar una alarma con retardo.

Anne
Bayefsky
es Profesora en la Universidad de York, Toronto,
Canadá.

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