Oriente Próximo, Política

El arma del arsenal político de los enemigos de Israel

La jugada “de los derechos humanos” escrupulosamente orquestada alcanzará su clímax justo cuando el Presidente Obama desembarque en Israel por primera vez.

 
En la sede neoyorquina de las Naciones Unidas hoy, la principal organización de la ONU dedicada a la protección de los derechos de la mujer, la Comisión del Estatus de la Mujer, abrirá su sesión anual condenando por la violación de los derechos de las mujeres de todas partes del mundo a un único país. No es Siria, ni China, ni Arabia Saudí. Sino Israel, por violar los derechos de las mujeres palestinas.
 
La próxima semana, la principal organización de la ONU dedicada a la protección de los derechos humanos, el Consejo de Derechos Humanos, finalizará su sesión aprobando 6 resoluciones de condena por violación de los derechos humanos a un único país. Israel. Y la resolución que queda de las 7 se refiere a los 192 miembros de la ONU juntos.
 
No hay que ser un abogado especializado ni un gurú de la política exterior para darse cuenta de lo que pasa. Que esto no tiene nada que ver con los derechos humanos. Manipulados más allá del reconocimiento, los “derechos humanos” son el arma del arsenal político de los enemigos de Israel.
 
La estrategia representa un golpe no sólo a Israel, no obstante, sino a los millones y millones de víctimas de violaciones de los derechos humanos que se quedan por el camino, en medio de la estampida por denunciar y derrotar al estado judío.
 
En Siria, las informaciones hablan de más de 90.000 muertos, 2,5 millones de desplazados y 750.000 refugiados. Los refugiados sirios han llegado a ir a Israel a través de los Altos del Golán, donde están recibiendo atención médica.
 
Pero el borrador de resolución del Consejo de Derechos Humanos de la ONU difundido se titula “Los derechos humanos en el Golán sirio ocupado”. En el texto, el Consejo “insta a Israel a permitir la libre circulación de la población siria residente en el Golán sirio ocupado, para que pueda ir a visitar a familiares y parientes en Siria”. Nadie se cree que los residentes del Golán estén deseando irse a Siria, pero la instancia de derechos humanos de la ONU tiene garantizada la aprobación de la absurda declaración.
 
Irán es uno de los lugares peor parados del planeta cuando hablamos de derechos humanos. La tortura es generalizada. Las minorías religiosas son perseguidas con virulencia. Los homosexuales son ahorcados y ajusticiados en público. Las palizas, las amputaciones y la lapidación, todas son prácticas que forman parte del “código penal” y que se están aplicando en la actualidad. Las mujeres iraníes no tienen los mismos derechos. Tampoco pueden huir, dado que no pueden sacarse un pasaporte sin el permiso del marido o de un pariente masculino.
 
Sin embargo, Irán es un país del que la Comisión del Estatus de la Mujer de las Naciones Unidas y el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas se niegan a hablar. Sobre la mesa en Ginebra hoy, por cortesía de Suecia, hay una resolución de un folio y tres párrafos en la que “se insta a Irán” a hacer una sola cosa: permitir “la entrada al país” de un investigador de derechos humanos. Más información. Cero actuaciones.
 
Cuando hablamos de Israel sin embargo, los países árabes e islámicos han hecho aprobar 22 folios y más de 50 párrafos de denuncias detalladas. La aprobación en el Consejo es pan comido.
 
La jugada “de los derechos humanos” escrupulosamente orquestada alcanzará su clímax justo cuando el Presidente Obama desembarque en Israel por primera vez. En concreto, el frenesí afincado en las Naciones Unidas se reunirá a tenor de la cuestión de los asentamientos israelíes. La resolución de la Comisión del Estatus de la Mujer sobre Israel añade la presunta “violencia colona” a la lista de crímenes israelíes contra las mujeres y las niñas palestinas, y el Consejo de Derechos Humanos celebra el lunes su primera vista amañada dedicada a los asentamientos.
 
Habiendo legitimado y convertido al Consejo de Derechos Humanos en una de las cruzadas de su política exterior, el Presidente Obama puede sentirse tentado de tomar en serio sus resultados o adoptar la rutina del poli bueno y el poli malo con el nuevo gobierno de Israel. Con la aprobación garantizada, los diplomáticos de la administración pueden votar en contra del abanico entero de decisiones de la ONU y luego el Presidente puede llegar y reñir a Jerusalén, por el bien de lo que ha llamado reiteradamente “el interés de Israel”.
 
Por el bien de las víctimas de violaciones de los derechos humanos en todo el mundo — en la misma medida que el de Israel — esperemos que elija apuntar el arma de los derechos humanos a donde hay que apuntarla.
 


Anne Bayefsky es experta en Derecho Internacional y miembro del Hudson Institute. Integró la delegación canadiense ante la ONU de 1993 a 1996, la delegación ante la Asamblea General en 1984 y 1989, y la delegación de la Conferencia de Viena en 1993 y 1995. Michael B. Mukasey fue fiscal general de los Estados Unidos 2007-09

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