Política

Argentina: Se “pinchó” la euforia del canje de deuda

El 76,07% se redujo a un par de festejos inexplicables aunque factibles de ser analizados a la luz de las conductas que enmarcan el mentado “estilo K”. Como avizoramos una semana atrás, el rol protagónico es, ahora, del Fondo Monetario con todos los adjetivos peyorativos que el primer mandatario le viene adjudicando desde mayo de 2003.

Opinión: Gabriela Pousa
Vulgarmente podría decirse que se “pinchó” la euforia del canje.

Los
mismos adjetivos que supo callar cuando -siendo gobernador de Santa Cruz-, le
tocara manejar los fondos provinciales con más afinidad a la política de dicho
organismo que a la que pretende instrumentar en la actualidad, a nivel nacional.
En otra punta del escenario se debate, como si fuere la demanda perentoria de la
gente, la puja Kirchner- Lavagna. ¿Quién aspira a más? Es el interrogante que
desvela a duhaldistas, alfonsinistas y kirchneristas por igual. Quizá este
compartir intereses, los torne a todos, cada vez menos disímiles y pronto
debamos adivinar quién es quién y cuál es cuál. Hasta hace poco, por ejemplo,
podía suponerse que Felipe Sola, gobernador de la provincia de Buenos Aires,
pertenecía a las huestes del ex presidente Eduardo Duhalde.

Hoy no hay
forma de encastrar su ficha en este rompecabezas que es la Argentina. Mañana
puede estar en la familia menemista o vérsele en afiches junto a Rodríguez Saá.
¿Para qué volvernos a engañar? Hay más posibles que probables en un país donde
las reglas cambian en forma arbitraria y con una dirigencia que se ufana de
intereses más que de ideales. El verdadero prócer nacional pareciera ser
Narciso. Con falsos historicismos revisionistas bajamos de pedestales a los
héroes de verdad para erigir sobre ellos mitos y figuritas sin valores y sin
identidad. Lejos estoy de la prédica moralista y poco interesa si hay concepción
conservadora o liberal detrás de estas líneas puesto que no se trata de guardar
las cerillas consumidas sino de resguardar los principios fundacionales del país
y, más aún, de la humanidad.

Considerar soluciones mágicas como pactos
morales al estilo Carrió, suena más a slogan de campaña que a política que se
traduzca en acción de gobierno concreta. No ha sido con metáforas bíblicas ni
con artilugios de semiología como Irlanda pasó de la crisis a ser el tigre
celta. No fue con alianzas especulativas como Nueva Zelanda ordenó sus cuentas.
Ni ha sido con dirigencias altruistas y eufóricas, como Chile avanzó hacia
Europa en vez de estancarse en el círculo vicioso de la miseria característica
de Latinoamérica. Por otra parte, analizar las internas del Justicialismo
equivale a establecer una suerte de servicio meteorológico que otee lluvias un
tiempo, sol a pleno luego y el retorno de tormentas o lloviznas hasta cumplir el
ciclo de las cinco estaciones y comenzar de nuevo.

No hay parámetros que
puedan develar quién está con quién y quién contra quién, suponiendo que, los
bandos puedan enfrentarse más allá de los medios. Unos y otros están motivados
por los fines y no hay evidencia empírica que defina alguna base mínima de
respeto para llegar a ellos. Por eso quizá, es preferible no detenerse
efímeramente en la polémica acerca de la libertad de prensa y el rol de los
medios de comunicación. O en todo caso hacerlo a sabiendas que, avanzado ya el
siglo XXI, la prensa se ha convertido – guste o no – en un engranaje más del
empresariado.

Las más de las veces, no está para cumplir un rol
solidario. No es benefactora de la sociedad sino es un negocio que, bien
manejado, debería proporcionar ganancias a quien lo detenta a través de un
intercambio racional: servicios o productos ofertados en el mercado donde, el
libre juego de oferta y demanda, decidirá. Si el pueblo compra – a sabiendas de
la falta de calidad – no tiene o tendrá demasiada autoridad luego, para juzgar.
¿Y el gobierno? El gobierno -si lo analizamos con frialdad- es una empresa más.
Un poli rubro que oferta baratijas. La falta de competencia no puede atribuirse
únicamente a mentes de extrema mediocridad, demasiada exigencia. Pretender ganar
el mercado sin salir a conquistarlo es vano.

Creer que puede ganárselo
con meros spot publicitarios es ingenuo en un mundo caracterizado por la
velocidad del tiempo y la displicencia del espacio. La oposición como industria
capaz de ofrecer un producto o servicio atractivo al mercado no logra
estructurarse como competencia. En consecuencia, el monopolio oficial se
convierte a sí mismo en lo menos malo, lo más rescatable, lo bueno, o como se
prefiera denominar pero, en definitiva, lo que hay. ¿Puede, el pueblo,
abstenerse de consumirlo? No es factible pensar esa actitud en un mundo
globalizado donde no hay capitalismos salvajes sino necesidades sociales y
costumbres arraigadas que, para ser removidas requieren más que soberanos
educados, educandos capaces de salir ellos también a competir al mercado.


Posiblemente, el cariz económico de los términos empleados torne confusa
la idea pero se trata de hacer ver que no hay sociedad oprimida por una
izquierda o una derecha, ni es la sociedad de consumo la que pone el palo en la
rueda, sino es la sociedad consumida en un mercado intervenido la que está
sujeta a los vaivenes de una dirigencia paupérrima. En cuanto a la polémica
entre el jefe de Estado y la prensa quedan muchas dudas y pocas certezas. Entre
las primeras, rescato aquella que lleva a discernir si acaso no hay realmente
libertad o es parte de la prensa la que no quiere hacerse responsable del costo
que toda libertad acarrea… Sin duda, el cortoplacismo y la mediocridad de
algunos sectores hacen que se encuentre más seguridad en el rebaño que en la
independencia.

De las certezas, en cambio, salta a la vista que ir
contra lo “oficial” tiene precio elevado y, en contrapartida, ir con lo
“oficial” tiene premio asegurado. La disyuntiva tienta si no hay base sólida,
conceptos claros, mirada de largo plazo. Y, el cambio permanente de normas
especulativas y figuras indignas de idolatría, han hecho mella no sólo en los
medios sino en toda la sociedad. Si enfrentado al presidente, la pregunta
“relevante” que le hace un periodista resulta ser: -“¿Usted es peronista o
kirchnerista?”, como acaba de escucharse esta noche de miércoles, el problema no
pasa por la libertad sino por la falsa concepción que ha logrado hacerse de
ésta, de manera de diezmarla sin que el grueso de la ciudadanía tome conciencia.


Entonces, lo grave no es el funcionamiento de la libertad de prensa sino
la libertad de conciencia de cada uno y ésta se alimenta con educación y
ejercicio del juicio crítico, de mentes abiertas. ¿Cuántos cargos electivos se
han ganado con los medios de comunicación en contra de los candidatos? No
minimicemos las causas de los problemas porque ese, es uno de los motivos de la
permanencia de estos en la Argentina. La coyuntura pasa a ser eterna y así la
crisis es perpetua… Sin tener presente la definición del país de la Real
Academia en 1918, ¿quién se acuerda de una Argentina pujante y capaz de erigirse
centro de la tierra? Vaya, nuevamente, un aporte a la memoria de veras y no a la
que se estanca en los setenta:

– Un acto a pedido del jefe de Estado en
la base de Puerto Belgrano, posiblemente para el 22 de Marzo a fin de aparentar
que no hay “recelos” con los uniformados. Una limosna a la Marina anunciada a
gritos por el primer mandatario se habrá de ofrecer como falta de revanchismo… y
se pretenderá de ese modo, bajar decibles a la contienda que está librando con
la Fuerza Aérea y a la que librara -y sigue librando- con el Ejército, dejándole
un jefe con procesos fraudulentos a cargo.
– La afrenta al FMI y a los
acreedores que no suscribieron el canje y el anuncio de barricada de una nueva
obra pública aun cuando nunca llegue a concretarse. – Volverán a escena las
privatizadas como volvieran las antiguas golondrinas de Bécquer o los secuestros
aún cuando no sea difundidos a los cuatro vientos. – Octubre tratará de
permanecer un tiempito más como un mes dentro del calendario hasta tanto se
esfume la derrota electoral de Catamarca y de Santiago.
– Veremos el sainete
de la falta de gas ante otro invierno que, como hace casi 50 años, habrá que
volver a pasar comiendo más pescado porque la carne sufrirá una suba que jamás
reconocerá el gobierno nacional. Y de hacerlo, lo endilgará a empresarios
inescrupulosos que se combaten con controles de precios: pasajes directos al
desabastecimiento.
Lo increíble es que después, hasta es factible que haya
gas, la carne no aumente demasiado y no se consuma pescado porque la dirigencia
parece desconocer cómo funciona correctamente el mercado…
Asimismo, las
novedades que pueden esperarse de acá a finales de marzo serán vividas como tal
en tanto, la cultura de la costumbre, nos ha llevado a aceptar que: – Los
piquetes son parte del mobiliario urbano…
– Cromagnon es una tragedia más
para los anales de la historia nacional…
– La delincuencia, una sumatoria de
hechos fortuitos y aislados y, las víctimas visitas de un día en casa de
gobierno y luego datos estadísticos disimulados en algún registro
burocrático…
– La justicia tarda años y María Marta García Belsunce sigue y
seguirá siendo una suicidada en barrio privado…
– La AMIA fue un “caso” no
resuelto a tiempo, con muchos implicados…
– La policía es maldita si evita
la usurpación de una fábrica o propiedad o no aparece rescatando a un
secuestrado y, es heroína cuando se soluciona alguno de esos “hechos aislados”.
Entonces, Solá y Arslanian reconocen sin previo ADN, su paternidad.
– Los
aumentos de precios se deben a especuladores que quieren acabar con el mercado,
y no a subsidios o a intervenciones que impiden actuar competitivamente. Al
margen, ya no nos importa demasiado si total sale a la luz para paliar la
emergencia la garrafa social, un clon de las cajas PAN o los planes jefes y
jefas que dejan paradójicamente, sin mano de obra a los especuladores
previamente mencionados….
– La inflación es poca ya que comparando a la de
la época alfonsinista -Kirchner no duda en poner al radical de referente en cada
acto-, nunca será magnánima como para reaccionar.
– Los paros docentes son
una materia del ciclo lectivo más y pueden sosegarse con 70 pesos el día del
Maestro o con estampilla en el parabrisa del automovilista.
– La cultura es
para pocos y ni León Ferrari ni Torcuato Di Tella están. Además pueden
repartirse libros en colectivos y estadios. ¿Qué más…?
– La doctora cubana
sigue sin venir y no se hable más porque genera caos diplomático y en este
momento, Rafael Bielsa está siendo medido en sondeos de imagen con miras a los
próximos comicios.
– Lo que se dijo se sacó de contexto o no se quiso decir…
ende, los funcionarios seguirán dando letra a Hugo Caligaris que, en vez de un
excelente diccionario de disparates políticos, tendrá enciclopedia y un
Pullitzer en su haber.
– Los días festivos aparecerá Raúl Castells pidiendo
aportes para el decorado. En Pascuas irá por las fábricas de chocolate a buscar
los clásicos huevos, y los electrodomésticos para el día de la madre…
– Los
subterráneos tendrán problemas de horarios: paros sorpresivos o accidentes que
nunca se sabe qué o quiénes ocasionaron. Qué lo accidental sea frecuente y común
es una costumbre también muy arraigada en el ámbito ciudadano.
– En épocas
de esparcimiento estará en duda el servicio de pasajeros de larga distancia con
el fin de recrearnos con angustias y con Retiro y Constitución, abarrotadas. –
Cuando el calor agobie el agua será escasa. Explicaciones pocas como cuando caen
dos gotas y la ciudad ya casi no flota…
– Días previos a elecciones se
asfaltarán las calles, los semáforos darán tres luces y el frutero de la
esquina…., no tendrá al vendedor ambulante tapando esa vidriera que paga con
impuestos distorsivos por sobremanera.

Y es que en la cultura de la
costumbre, todo cuanto pasa es NADA, y lo que surge a superficie es NOVEDAD
aunque haya acontecido inexpugnablemente año tras año…

(Cada uno
agarra una punta de la cuerda y tiran. La cuerda se rompe. Están a punto de
caer.)

VLADIMIR: No sirve para nada.
ESTRAGON: ¿Dices que mañana hay
que volver?
VLADIMIR: Sí.
ESTRAGON: Pues nos traeremos una buena cuerda.

VLADIMIR: Eso es.
ESTRAGON: Vos…
VLADIMIR: Dime.
ESTRAGON: No
puedo seguir así.
VLADIMIR: Eso es un decir.
ESTRAGON: ¿Y si nos
separásemos? Quizá sería lo mejor.
VLADIMIR: Nos ahorcaremos mañana. (Pausa)
A menos que venga Godot.
ESTRAGON: ¿Y si viene?
VLADIMIR: Nos habremos
salvado. (Vladimir se quita el sombrero mira el interior, pasa la mano por
dentro, se sacude)
ESTRAGON: ¿Qué? ¿Nos vamos?
VLADIMIR: Súbete los
pantalones.
ESTRAGON: Ah, sí, es cierto. (Se sube los pantalones. Silencio.)

VLADIMIR: ¿Qué? ¿Nos vamos?
ESTRAGON: Vamos.
(No se mueven)


Extraído de “ESPERANDO A GODOT” de Samuel Beckett

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