Casi todos los índices y tendencias en Argentina son negativos.
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Sábado, 10 de octubre 2026

Casi todos los índices y tendencias en Argentina son negativos.
Derecha e izquierda son palabras que hoy no definen casi nada, cambios de discursos y amigos, pero poco de políticas reales. Sea lo que fuere, dos grandes giros hacia la derecha se dieron en América Latina: en Argentina, con el gobierno de Mauricio Macri, y en Brasil, con la caída de Dilma Rousseff. Mario Vargas Llosa, mostrando otra vez que es un eximio escritor, pero un pobre político con floja formación y mal asesorado, afirmó que: “América Latina necesita un liderazgo que podría ocupar la Argentina”.
Y los hechos muestran que, en todo caso, Argentina pierde el tren y el líder será Brasil. Macri ha dicho siempre que quiere un Estado fuerte y lo está logrando, el problema es que el Estado moderno es el monopolio de la violencia ‒con el que impone sus leyes‒, y esta siempre destruye.
Casi todos los índices y tendencias en Argentina son negativos. Baja el consumo y la producción industrial; aumenta la pobreza y la desocupación; la inflación llega al disparatado 40 % anual, con base en datos de la Ocde, debido al desbocado gasto estatal; la presión impositiva supera el 34 % del PIB y sube a un ritmo del 35 %, y no alcanza para bajar el gigantesco déficit fiscal que el académico José Luis Espert estima en el 7,6 % del PIB para este año, superior al 7,1 % del 2015.
Y las libertades decaen. Ahora, uno de los problemas más graves de Argentina es el ‘vaciamiento intelectual’. Hijo de un rico empresario, exitoso y opositor a las medidas ultraestatistas del gobierno anterior, Macri convenció a muchos partidarios del libre mercado de que su gobierno iría en ese sentido, y por eso hoy casi todos los ‘think tanks’ liberales lo apoyan, pero muestran una flojedad intelectual notable.
Incluso, cuando el Gobierno propone obligar a los niños de tres años a asistir a la escuela, nada dicen al respecto. No se trata de educar o no, sino del hecho de forzar a niños pequeños. Me recuerda a sistemas totalitarios, como el estalinista. Con este apoyo de los partidarios del libre mercado, cuando el Gobierno caiga será difícil convencer a la opinión pública de que el fracaso no se debió a la naturaleza del mercado.
Cruzando la frontera, las cosas van en otra dirección. Destacados operadores de mercado, como el director de investigaciones para América Latina de Goldman Sachs, calificaron como ‘dream team’ al equipo del ministro de Hacienda que acompaña al presidente interino, Michel Temer, del Partido del Movimiento Democrático de Brasil (PMDB), de centro derecha. Este equipo propone recortar el gasto público y el sistema de pensiones, y la desregulación laboral, medidas que había anticipado el PMDB en su programa “Un puente para el futuro” realizado 2015 y apoyado por la federación patronal de São Paulo.
También analizan la incorporación del sector privado a empresas estatales como Correos y Casa de la Moneda, según informó ‘O Globo’, y la venta de las participaciones que el Estado tiene en unas 230 compañías. Luego intentarán desmantelar parcialmente el gigantesco Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES), competidor de la banca de Wall Street, y privatizar Petrobras.
Habrá que ver hasta dónde llegan, dado el caos político. Pero al contrario de Macri, buscan achicar el Estado ‒del monopolio de la violencia‒, de modo que podrían destruir menos mientras hacen crecer a Brasil y lo convierten en el líder de Suramérica.
Alejandro Tagliavini
@alextagliavini
alextagliavini@gmail.com
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