El bono del Tesoro estadounidense a 30 años alcanzó el 5,218%, su nivel más alto en 19 años, tras la decisión de la semana pasada de la Reserva Federal (Fed) de mantener las tasas entre el 3,50% y el 3,75% por quinta reunión consecutiva. La rentabilidad del título subió 14 puntos básicos hasta casi el 5,24% el mismo día del anuncio del 30 de julio, consolidando una tendencia que BlackRock describe como el reflejo de un régimen macroeconómico estructuralmente distinto.
La mayor gestora de fondos del mundo BlackRock desde su Investment Institute, en su comentario semanal publicado este martes, asegura que el desarrollo de la IA sigue acelerándose y adelantando la aparición de limitaciones estructurales. “Mantenemos una sobre ponderación en la renta variable estadounidense y nos centramos en oportunidades derivadas de los cuellos de botella en energía, redes eléctricas, memoria, semiconductores y centros de datos”.
La IA, el petróleo y los rendimientos de la deuda pública envían el mismo mensaje: la escasez está reconfigurando los mercados y manteniendo los costos de financiación elevados de forma duradera. Para los inversores, el papel de los bonos de gobierno ha cambiado de forma fundamental: menos amortiguador de cartera, más fuente de renta.
BR cree que existen tres fuerzas estructurales que han intensificado esta dinámica en 2026. Las previsiones del consenso de analistas para el gasto de capital, de los grandes proveedores de nube e infraestructura tecnológica, ha subido cerca de un 30% en los últimos seis meses, hasta los USD 720.000 millones de dólares, lo que BlackRock califica como el ciclo de inversión en IA más rápido de la historia, según datos de Fundselectorasia.
Al mismo tiempo, el mayor endeudamiento soberano y el desplazamiento de la inversión de Oriente Medio hacia prioridades domésticas han reducido el capital disponible para bonos del Tesoro y agudizado la competencia por el ahorro global. A ello se suma la incertidumbre sobre la función de reacción de la Fed bajo el nuevo presidente Kevin Warsh, que ha elevado la prima de plazo.
Warsh, que eliminó la guía anticipada de tasas en su primer mandato, fue categórico al presentar su postura el 30 de julio: «No existe un objetivo implícito alternativo: no bajo la supervisión de este comité. Solo existe un objetivo y es el 2%. Esta Fed no vacilará», declaró.
Por cierto, dejando abierto el interrogante hacia el futuro, tres miembros del FOMC de la Fed votaron a favor de subir las tasas en esa misma reunión, lo que refleja la tensión interna de un organismo que gestiona una “inflación” (suba del IPC, en rigor) aún por encima del objetivo con un mercado laboral que se enfría gradualmente.
El petróleo añade presión sobre el IPC por el lado de la oferta. Pero el crudo WTI cotiza a la baja mientras escribo esto en torno a USD 75,52 por barril con una baja del 4,23%.
El conflicto con Irán, iniciado a finales de febrero, ha reducido drásticamente el tráfico por el estrecho de Ormuz, por el que transita cerca del 20% del crudo y el gas mundial. La Agencia Internacional de la Energía (AIE) estima que unos 14 millones de barriles diarios permanecen bloqueados por las restricciones logísticas, según El Confidencial.
La OPEP+ anunció que añadirá 188.000 barriles diarios desde septiembre, un volumen que la AIE considera insuficiente para compensar el bloqueo. Reuters proyecta que el Brent promediará USD 85,22 por barril en 2026 y el USD WTI 80,14.
Todo esto ha alterado la mecánica de diversificación de las carteras. La correlación entre la rentabilidad diaria de las acciones estadounidenses y la del bono del Tesoro a 10 años promedió el 7% en los últimos cinco años, frente al -43% de la década anterior a las cuarentenas con la excusa del Covid 19, según BlackRock. Los bonos ya no actúan como contrapeso eficaz frente a las caídas bursátiles.
Sin embargo, más del 80% del universo global de renta fija ofrece ahora una rentabilidad superior al 4%, frente a alrededor del 20% en la década pre-cuarentenas lo que refuerza su atractivo como generadores de renta. El rendimiento del bono del Tesoro a 10 años ha pasado de menos del 1% hace seis años a más del 5% en la actualidad, los rendimientos alemanes a 10 años han alcanzado recientemente máximos de 15 años y los japoneses se aproximan al 3% por primera vez desde mediados de los años 90.
En renta variable, el S&P 500 cerró la sesión del lunes 3 de agosto en 7.600,50 puntos, con un avance de 110,78 puntos (+1,48%), muy cerca de su máximo de 52 semanas de 7.620,90 puntos, respaldado por los sólidos resultados de las grandes tecnológicas. El índice de volatilidad VIX se situaba este martes en 15,61, lejos de su máximo anual de 35,30, lo que sugiere que los mercados de renta variable aún no han incorporado plenamente el endurecimiento de las condiciones financieras que refleja la deuda a largo plazo.
Los próximos días concentrarán varios catalizadores. El miércoles 5 de agosto se publican el dato de empleo privado ADP de julio, con consenso de 68.000 empleos frente a los 98.000 anteriores, y los PMI de servicios ISM y S&P Global, esperados en zona de expansión. El viernes 7 de agosto llega el informe oficial de nóminas no agrícolas, con el consenso apuntando a 88.000 empleos creados frente a los 57.000 del mes anterior. Un dato débil reforzaría la narrativa de tasas más altas durante más tiempo y podría alimentar una nueva suba en los rendimientos de los bonos largos.
Buenos Aires, 4 de agosto de 2026

















