// CARTAS AL DIRECTOR

El poder político en España

La toma de posesión de los nuevos ministros escenifica la continuidad en el poder de la coalición del PSOE con Sumar, que antes era con Podemos. A veces tenemos una imagen algo distorsionada sobre quién ejerce realmente el poder en nuestro país. El Gobierno central acapara la atención de los medios y de muchos debates. Pero España, si se tienen en cuenta las competencias de las Comunidades Autónomas, es uno de los países más descentralizados del mundo. La mitad del gasto público lo realizan las Comunidades Autónomas. Dentro de la Unión Europea lideramos los rankings de descentralización fiscal. El poder político en España no es solo el que tiene el Gobierno de Sánchez. De hecho, hay áreas como la educación, la sanidad, la vivienda o la política social que están en manos regionales. 

Juan García. Cáceres

Nadie controla el dinero

Mientras los políticos de la oposición se enzarzan en gruesos debates parlamentarios y diatribas en las redes sociales, haciendo seguidismo del guion que marcan los medios, nadie controla el dinero. El BOE publica cada día la concesión de miles de subvenciones que reparten, a diestra y siniestra, el dinero que las administraciones recaudan de los ciudadanos y comprometen, sin límite, el pago de interminables facturas de gasto. Controlar al gobierno en el Congreso debería ser “controlar el gasto” del gobierno. Mirar con lupa cada factura de gasto. No se hace. dicen que eso es muy complicado. Que esa es tarea de funcionarios…

Mercedes Ruiz. Málaga.

El envejecimiento chino

Buena parte del dominio chino de la escena internacional se debe quizá a su peculiar modo de jugar con los tiempos. Los dirigentes de Pekín saben esperar, frente a la rapidez con que reaccionan los ciudadanos y los parlamentos de occidente ante cualquier acontecimiento. Ciertamente, es mucho más fácil en un Estado autocrático, que amordaza la disidencia y controla las cadencias informativas. A comienzos de año se difundieron muchas noticias sobre el declive demográfico chino, debido fundamentalmente a la política del hijo único, impuesta férreamente desde el poder en 1979. Deng Xiaoping estaba convencido de que el exceso de población era la causa del fracaso económico, indispensable para el mantenimiento del sistema. No calibró las consecuencias ni previó la evolución de las costumbres: se ha expandido una cultura anticonceptiva que viene a poner en riesgo la continuidad del crecimiento. Xi Jinping trató de rectificar el rumbo, con la admisión de un segundo hijo en 2016, y el tercero en 2021. Pero ha debido reconocer –a pesar de la habitual opacidad o parcialidad de las informaciones oficiales- que China perdió casi un millón de habitantes en 2022, consecuencia de una baja tasa de fecundidad –media de hijos por mujer en edad de procrear- que algún experto estima ya en 1,08. Los organismos especializados de la ONU han llegado a afirmar que China podría perder la mitad de su población de aquí a fin de siglo. De momento, India va ya por delante. Esta coyuntura anuncia tendencias nada fáciles de modificar, que podrían afectar a la actual omnipresencia del partido comunista en la sociedad china. Con no pocas consecuencias imprevisibles en las relaciones internacionales de Pekín. 

Domingo Martínez Madrid, Baños de Valdearados (Burgos)

El caso Antonio Costa

Hace unos días, el primer ministro portugués, Antonio Costa, nos daba una lección de integridad política y de coherencia personal al presentar su dimisión. Está envuelto en un proceso de investigación judicial por delitos de prevaricación y corrupción relacionados con el sector del litio y del hidrógeno verde, dos prioridades de la transición energética alentadas con fondos procedentes de la Unión Europea. Esta lección dice mucho de la salud de la democracia portuguesa en la que existe una clase política que entiende lo que significa al servicio al bien común y asume su responsabilidad en el momento oportuno. Pese a contar con el respaldo parlamentario, el primer ministro portugués ha sido categórico a la hora de tomar la decisión de marcharse cuando afirmaba que “la dignidad de las funciones del primer ministro no es compatible con ninguna sospecha sobre su integridad”. 

Jesús D Martínez Madrid

La ambición ilimitada

Tras la investidura de Pedro Sánchez se caminará, se está caminando, tras el Acuerdo suscrito por PSOE y Junts, hacia la tramitación de una ley de amnistía, la negociación de un referéndum de autodeterminación, la quiebra de los principios de igualdad entre los españoles y de solidaridad interterritorial y la búsqueda de un facilitador internacional que, de facto, permitirá reconocer la dimensión bilateral de las negociaciones. Y todo esto en nombre de una supuesta oportunidad histórica que no es más que la ambición ilimitada de un candidato que perdió unas elecciones democráticas y se ha resistido más de lo posible a abandonar La Moncloa. 

Pedro García

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