// CARTAS AL DIRECTOR

La dictadura ideológica

Hoy encontramos muchos que están empeñados en llevar la contraria a la normalidad y querer controlar, por ejemplo, la enseñanza para que en las aulas se explique sólo y todo lo que ellos consideran oportuno, creyendo que así los chavales acabarán pensando como ellos, ya que con los mayores es imposible llevarse bien porque están contaminados con falacias antiguas, difíciles de destruir. Lo que pasa es que los mayores, los más mayores, recuerdan asignaturas, como la ‘formación del espíritu nacional’, que sólo servía para aborrecer a los presuntos dictadores que trataban de enseñarla y reírse de ellos por lo bajini, a la espera de mejores tiempos en los que ya no habría imposiciones ideológicas, sino enseñanza para aprender. La dictadura ideológica tiene poco recorrido entre la gente joven de entonces y de ahora.

Pedro García

La cultura y las próximas generaciones

Cultura viene de cultivar y puede entenderse como el terreno que recibe la semilla de la verdad y la protege en su crecimiento. Sin embargo, en demasiados ámbitos la cultura ha dejado de ser lo que es, haciendo infecundo el sistema social. Aun así, no está todo perdido… Primero, porque el pensamiento y la vida intelectual existen más allá del debate público y de las modas: mostremos a los jóvenes referencias sensatas, que abundan en tantos siglos de civilización occidental y que también pueden encontrarse en la actualidad. Segundo, porque no hay mejor invernadero que el hogar: allí se puede controlar la temperatura, la humedad y otros factores ambientales para favorecer el desarrollo de nuestras plantas. Si hay que volver a la agricultura de subsistencia, la recuperamos. Y si llega el día en que tengamos que celebrar nuestras fiestas en la clandestinidad, haremos una fiesta en el jardín.

José Morales Martín

Dando largas

Cuando hace seis meses la Unión Europea empezó a estudiar las medidas adecuadas para hacer frente a la inflación que empezaba a dispararse, la impresión generalizada fue que la subida de los precios era temporal y que no había que dramatizar la situación. De ello se hizo eco con entusiasmo el Gobierno español, que apenas retocó las tarifas de la electricidad. Tuvo que venir la invasión de Ucrania para que Europa descubriera sus debilidades económicas y entendiese que la espiral de los precios de la energía y los alimentos era ya imparable. Algunos países, como Francia, han adoptado ya medidas excepcionales para paliar la subida de la gasolina y la luz, con un coste presupuestario que puede rebasar los 25.000 millones de euros. Aquí hemos tardado mucho más en tomar alguna media que tampoco solucionan ningún problema.

Domingo Martínez Madrid

¿Una cortina de humo?

El concepto de “cortina de humo” es algo muy manido en política. De hecho esta práctica ha tenido incluso su reflejo en el cine. En los 90 apareció una película titulada precisamente así, Cortina de humo, en la que dos productores de cine (Robert de Niro y Dustin Hoffman) intentaban desviar la opinión pública de un escándalo que involucraba al presidente americano filmando una película en la que inventaban una guerra con Albania. Las técnicas de “cortinas de humo” son usadas para distraer la atención cuando los representantes políticos son incapaces de resolver problemas y necesitan que la opinión pública mire hacia otro lado. Por ejemplo, en el gobierno actual, el maestro de estas prácticas era el hoy denostado Ivan Redondo. Pero, ¿qué pasa cuando la cortina te la hace otro? Es lo que ha ocurrido hace unos meses durante la mayor crisis de la historia del PP. Lo que empezó al aflorar una guerra entre la dirección de la calle Génova y la presidenta de la comunidad de Madrid se convirtió en poco menos que una “tormenta perfecta”… de la que sin embargo parece que ha acabado sin rayos ni granizo. Se ha corrido una cortina de humo.

Juan García

Solo en su mesa de trabajo

Muchos prohombres, a lo largo de la historia, se la han pegado por creerse superiores a los demás y estar convencidos de que podían mandar impunemente con sus ideas, sin necesidad de contrastarlas, porque creían que ellos siempre tenían razón. Cuando esa situación ha durado mucho tiempo, ha sido casi siempre por opresión, y no hay nada mejor que el anuncio de unas nuevas elecciones, para que la cosa cambie. Putin lleva demasiados años mandando y cada vez, en su mesa de trabajo, se le ve más solo y con más miedo a los demás, lo que anticipa un futuro muy malo para él y, si no se remedia, también para los demás.

Pedro García

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