// CARTAS AL DIRECTOR

Una política que divide y debilita

Hay una forma de hacer política que divide y debilita la convivencia civil, porque con sus palabras y sus hechos polariza y fragmenta a la sociedad, incitando a una desconfianza generalizada. Se abusa, en estos casos, de una retórica que contamina radicalmente el espacio público. El lenguaje de la guerra se convierte así en el lenguaje natural de la política: vencer y ocupar el poder, destruir y cancelar. Así se rompen los símbolos de la amistad cívica que estuvieron tan presentes después de la Transición. Estas tendencias, que desgraciadamente se están produciendo en nuestra sociedad, deberían ser corregidas no sólo por los partidos, sino por los propios ciudadanos a través de diversas instancias, para no permitir que una mala política degrade la convivencia.

Juan García

Los enfermos de ELA

Que el Presidente del Gobierno reelegido, falte a su palabra ya no es, por desgracia, ninguna novedad. Es inevitable, sin embargo, que esa falta de escrúpulos sea en algunos casos un escándalo. Es el caso de los enfermos de ELA que, como ha denunciado el futbolista Juan Carlos Unzúe, están siendo obligados a morir. Otros muchos enfermos, como por ejemplo Jordi Sabaté, auténtico influencer en redes sociales, ponen a diario negro sobre blanco en las promesas incumplidas por el Ejecutivo, en la ley que nunca llega y en los agravios comparativos que el Gobierno comete al negarles las ayudas y derrochar a manos llenas en otras cuestiones de interés particular que bien conocemos. 

Pedro García

Pedro Sánchez

Leo en EDE y comparto: “Los acuerdos con los partidos catalanes incluyen la apertura de conversaciones sobre la posibilidad de celebrar un referéndum autorizado para la independencia de la rica región noreste. Sánchez ha dicho en repetidas ocasiones que no permitiría una votación que pudiera dividir España, pero en el país europeo ya nadie está seguro de eso y de casi nada, dado que sus apoyos son partidos que quieren separar a Cataluña, o al País Vasco, de España y además Sánchez casi nunca dice la verdad…”. 

Mercedes Ruiz. Málaga.

España y sus demonios

Monumental lio el que está provocando en España las decisiones del socialista Pedro Sánchez, para conseguir ser nombrado por el parlamento, presidente del gobierno una vez más.  Todo apunta a que en la vieja España se está fraguando un cambio de régimen y la abolición de su Constitución y la unidad territorial. Al menos eso es lo que han pedido los partidos que van a dar al señor Sánchez los votos que necesita. Muy mala pinta tiene el tema, que se diría por allí.

Eduardo Gómez Arrieta. México DF.

Debilita el Estado de Derecho

Sánchez reviste sus negociaciones sobre la amnistía y la autodeterminación con la argumentación de que la amnistía es un gesto de generosidad para acabar con el conflicto en Cataluña. Pero él sabe que los socios a los que corteja sólo le apoyan por un interés táctico. Ellos no han abandonado su proyecto de secesión, simplemente han variado la hoja de ruta. Si a Sánchez no le faltara un puñado de escaños para la investidura, no se le ocurriría negociar la amnistía. Al hacerlo debilita el Estado de Derecho y, en lugar de favorecer la convivencia, estimula al independentismo en su proyecto. 

Juan García

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