// CARTAS AL DIRECTOR

Está afectando ya al bolsillo de los ciudadanos

Cuando estábamos inmersos en un proceso de lenta recuperación de los efectos de la pandemia, la invasión rusa de Ucrania ha venido a introducir en el sistema económico y financiero mundial una serie de factores desestabilizadores con nefastas consecuencias. La guerra también está poniendo en evidencia algunas debilidades de la Unión Europea. Una de ellas es la dependencia energética de Rusia. La hipótesis de que una parte importante de Europa se paralice por falta de suministro de gas y electricidad es una posibilidad que hace temblar y que obliga a tomar medidas certeras. Ésta situación está afectando ya al bolsillo y con ello al bienestar de los ciudadanos.

José Morales Martín

La confianza en los partidos

Los partidos políticos españoles no atraviesan precisamente su mejor momento de imagen. Los barómetros del CIS señalan a la clase política como uno de los principales problemas para el país. El espectáculo vivido en el último mes en el PP o la polarización en la que se ha instalado el debate político no ayudan a devolver la confianza en los partidos que, pese a todo, siguen siendo insustituibles para la “participación política” y la “formación y manifestación de la voluntad popular”. Cierto que muchas de las razones son estructurales y sería injusto señalar a las actuales generaciones de dirigentes como únicas responsables, pero sin lugar a dudas pueden hacer más y mejor.

Jesús Martínez Madrid

Mostrar la fortaleza de nuestras sociedades

El aumento del coste de la energía, especialmente por la dependencia energética de Rusia, está afectando ya claramente al bolsillo de muchas empresas y al de los ciudadanos. Al mismo tiempo se está intensificando el incremento de los precios en un escenario de débil crecimiento, la temida “estanflación”. El riesgo inmediato es que se produzca una espiral de precios y salarios que termine por afectar al empleo. A este factor hay que unir la carencia de determinadas materias primas como consecuencia del escenario bélico y de las sanciones impuestas a Rusia y las graves dificultades para importarlas de Ucrania. Son algunos datos de una situación que exige una respuesta económica coordinada de los Gobiernos y de los Bancos centrales, que están llevando a las economías a un intervencionismo limitado del Estado en determinados sectores. Es un proceso excepcional que no debería prolongarse más de lo estrictamente necesario. Estabilizar la economía mientras se desarrolla el drama en Ucrania puede parecer una utopía, pero este es el momento de los verdaderos liderazgos, y de mostrar la fortaleza de nuestras sociedades. Parce que la nuestra no ha sabido estar a la altura.

Jesús Domingo Martínez

Nos ha despertado

La guerra en Ucrania, en cierto sentido nos ha despertado. Los europeos desde finales del mes pasado nos hemos empezado a hacer preguntas que antes no nos hacíamos. La libertad y la vida han dejado de ser palabras abstractas sobre las que discutíamos en momentos de debate ideológico. Estamos viendo muy de cerca lo que supone que la libertad y el derecho a la vida de muchas personas se vea amenazado y negado. Ya no es tan fácil pensar que la vida no merece la pena, que en realidad todo es nada. Ya no es tan fácil apuntarse a ese nihilismo poco trágico y muy juguetón que tanto nos ha gustado en los últimos tiempos. De pronto, la guerra en Ucrania nos ha mostrado que la palabra libertad tiene un contenido muy concreto.

Domingo Martínez Madrid

Minamos la concordia humana

Hoy, en la convivencia social y relaciones humanas de todo tipo, vemos la necesidad imperiosa de no ahogar la verdad y dejarla respirar, empezando por la verdad más esencial: no somos dioses y mal nos irá si expulsamos a Dios de nuestra sociedad para usurpar su lugar. Sucederá lo que afirmaba Henry de Lubac:”No es cierto, como a veces se dice, que el hombre no puede organizar el mundo sin Dios. Lo cierto es que, sin Dios, sólo puede organizarlo contra el hombre”. Esto sucede al tomar decisiones que basadas en falsas premisas confirman aquella sentencia: “La primera víctima de la guerra es la verdad”, como está ocurriendo estos días con la invasión de Ucrania. El Papa Francisco ha dirigido “un llamamiento a quienes tienen responsabilidades políticas, para que hagan un serio examen de conciencia delante de Dios, que es Dios de la paz y no de la guerra: que es Padre de todos, no solo de algunos, que nos quiere hermanos y no enemigos” (Audiencia gral. 23-II-22). Hoy Consagra Ucrania y Rusia a la Virgen María. Minamos la concordia humana si no respetamos la verdad, que es su fundamento. Que cada une aporte su granito de arena, para construir una convivencia fraterna, sin mentiras ni engaños. Bastará seguir el consejo del Señor recordándonos de nuevo -y no es casualidad-, que el demonio está de parte del mentiroso: “Que vuestro modo de hablar sea: ‘Si, sí’; ‘no, no’. Lo que exceda de esto, viene del Maligno” (Mt 5, 37).

Jesús Martínez Madrid

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