// CARTAS AL DIRECTOR

EE.UU. es un país en riesgo de quiebra social

Muchos opinan que en estos momentos EE.UU. es un país en riesgo de quiebra social. Aunque algunos acusen a Trump, este no es tanto la causa, como el síntoma de fracturas culturales que vienen de más atrás. Su rechazo a reconocer el resultado electoral hace un año marcó sin duda un peligroso precedente que podría repetirse en las próximas presidenciales, independientemente del color del ganador. Pero limitarse a condenar el vandalismo de las turbas del Capitolio se queda lejos del grandilocuente objetivo proclamado en campaña por Biden de “recuperar el alma de la nación”. No es un fenómeno exclusivo de la sociedad estadounidense: donde había confianza, ahora hay sospecha. Donde había ciudadanos que simplemente piensan de forma diferente, ahora hay traidores a la patria o fanáticos que merecen ser socialmente proscritos. El problema es serio, porque sin confianza, sin “fe” en el otro, no hay democracia ni hay mercado que pueda funcionar de manera eficiente. Sentarse a dialogar con quien piensa distinto, ver en esa persona a alguien con buenas intenciones y algo que aportar al bien común, se ha convertido hoy en una necesidad primaria en las democracias occidentales.

José Morales Martín

Viejas políticas impositivas

Más allá de las coyunturas, no es casualidad que los tres momentos en los que el IPC haya estado más alto durante los últimos 40 años, hayan coincidido con tres presidentes socialistas en La Moncloa. Los actos tienen consecuencias y las políticas económica y fiscal nefastas, que se empecinan siempre en los mismos errores suele conducir a situaciones como la actual. Si a eso le sumamos el descrédito absoluto del actual Gobierno, con una credibilidad bajo mínimos, salvo en las encuestas oficiosas que cocinan la realidad con el dinero de todos, no es de extrañar que esa clase media, esa gente de la que tanto habla el Presidente, empiece a darle mayoritariamente la espalda a un Ejecutivo que presume de haber recibido el año nuevo con políticas insostenibles, viejas y caducas, que ya no ilusionan a casi nadie.

José Morales Martín

La preocupante cuestión energética

Hoy ha vuelto a ser récord el precio de la electricidad y mañana lo será el de los combustibles. La situación de España en cuestión energética no puede ser más preocupante. Dependemos de países como Argelia y Francia, que producen gas y energía nuclear, pero el gobierno se permite sostener, como ha hecho la ministra Ribera, que Europa, en esta materia, se está alejando de la evidencia científica y de la demanda social, que al final no quiere decir más que la ciencia, y lo que supuestamente quiere mayoritariamente la gente, deberían de coincidir con su estrecha ideología.

Jesús Martínez Madrid

El freno al crecimiento

Tras un mes o más de tiempo de reuniones y de dimes y diretes, con toda seguridad la Comisión Europea se dará por satisfecha con la reforma laboral española, si bien espera todavía que el gobierno de Sánchez le presente su reforma de las pensiones. Y también acentuará la vigilancia sobre el déficit público español. El reto para el Gobierno de Sánchez va a ser difícil, con unos presupuestos en los que nadie cree y el freno al crecimiento que sigue provocando la pandemia.

Jesús D Mez Madrid

Queda mucho por hacer

Que durante diez meses seguidos ha descendido el número de personas en paro, es una buena noticia, aunque es cierto que el empleo que se está creando es precario, con mucho peso de los contratos son temporales. El sector servicios, la hostelería y el turismo, se están comportando como locomotoras de nuestra economía después de la catástrofe producida por la pandemia. Sin olvidar el peso creciente del empleo público. También hay que reconocer que esta buena tendencia se está dando en un marco favorable gracias a la reforma que aprobó el gobierno de Mariano Rajoy en 2012. Por eso el gobierno de Sánchez no se ha atrevido a cambiar sus orientaciones fundamentales, a pesar del griterío ideológico de los últimos meses. Lo que se necesita para seguir creando empleo y mejorar su calidad, es que se active la contratación en sectores productivos de mayor estabilidad, sin que se encarezcan los costes laborales. La buena noticia del empleo al inicio de año no debe crear un falso espejismo. Queda mucho por hacer en productividad, innovación y formación profesional. El uso de los fondos europeos debe orientarse en esas direcciones.

Domingo Martínez Madrid

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