Ante el grave problema planteado con el caso Ucrania, pienso que a nivel occidental se ha de reconocer que en una cosa tiene razón Joe Biden: 100.000 soldados rusos en la frontera de Ucrania no van a permanecer mucho tiempo inactivos; hay que advertir a Putin de que cualquier agresión tendrá consecuencias.
Pero también estoy de acuerdo en que tampoco le faltan argumentos a Macron, presidente de turno del Consejo: la Unión Europea (UE) debe tener voz propia, e incluso aprovechar esta situación para alcanzar un pacto de seguridad global con Rusia, una potencia en decadencia, pero aún con gran músculo militar, sobre todo si Occidente no está dispuesto a hacerle frente.
