// CARTAS AL DIRECTOR

Ante el grave problema planteado con el caso Ucrania, pienso que a nivel occidental se ha de reconocer que en una cosa tiene razón Joe Biden: 100.000 soldados rusos en la frontera de Ucrania no van a permanecer mucho tiempo inactivos; hay que advertir a Putin de que cualquier agresión tendrá consecuencias.

Pero también estoy de acuerdo en que tampoco le faltan argumentos a Macron, presidente de turno del Consejo: la Unión Europea (UE) debe tener voz propia, e incluso aprovechar esta situación para alcanzar un pacto de seguridad global con Rusia, una potencia en decadencia, pero aún con gran músculo militar, sobre todo si Occidente no está dispuesto a hacerle frente.

Pedro García

En estos días, en nuestra sociedad, se está elaborando un pensamiento único que obliga a renegar de la historia o, peor aún, a reescribirla desde categorías contemporáneas. Pero la pandemia, como también la cuestión migratoria o el cambio climático, muestran que nadie se puede salvar por sí mismo, y que la cerrazón y el sectarismo ideológico no son útiles para afrontar los grandes desafíos de nuestro tiempo. Por eso carece de sentido que, mientras existe una mayor interconexión de los problemas, la sociedad nuestra siga promoviendo una mayor fragmentación de las soluciones.

José Morales Martín

El actual marasmo de la democracia en los Estados Unidos no acaba de recibir respuesta adecuada de los dirigentes de los dos grandes partidos políticos clásicos. Parecen centrados en la mera lucha por el poder, con secuelas impensables, como el 6 de enero del 21, y la gran incertidumbre de las próximas elecciones de noviembre, en la mitad del mandato presidencial.

Una manifestación que debería hacer pensar mucho más es la caída de la esperanza de vida, que venía creciendo desde el final de la primera gran guerra. El declive comenzó en 2015. En 2020, esa esperanza de vida de los nacidos en Estados Unidos es de 77 años (74,2 para los varones, 79,9 para las mujeres). El cambio no se debe sólo a la pandemia, porque siguen aumentado las enfermedades cardíacas y cerebrovasculares, y los distintos tipos de cáncer –sin excluir que el propio virus podría haberlos acelerado-; al covid-19 se le asigna la tercera posición como causa de muerte. Pero, sin duda, se han acelerado la mortalidad y el descenso de nacimientos, hasta el punto de que la población –en torno a 332 millones- creció sólo un 0,1% de julio de 2020 a julio de 2021, según la oficina del censo estadounidense.

Se impone reflexionar sobre las variadas causas señaladas por los expertos: la accesibilidad del sistema de salud, la violencia física, la política medioambiental, la alimentación y la obesidad, la incidencia del tabaco y el alcohol, la tendencia real al suicidio y la eutanasia, o el incremento del consumo de drogas opiáceas.

El estilo de vida produce de hecho un avance de las dolencias de la desesperación: sobredosis, alcoholismo y suicidio. por otra parte, la sociedad vive un proceso de ostensible envejecimiento, así como de una significativa secularización -a pesar de lo difícil que resulta la precisión de la sociología religiosa-, según la última encuesta del Pew Research Center sobre la religión en EE.UU. (casi el 30% de los encuestados no se identifica con ninguna religión en particular, frente al 16% en 2007; y muchos se preguntan si las iglesias estadounidenses volverán a los niveles anteriores a la pandemia).

Aunque se habla mucho de hitos recientes –Berkeley, Vietnam, 11/9-, es muy probable que la recuperación de la crisis del 1929 obligase a la sociedad americana a abandonar o poner en sordina enfoques globales radicalmente propios. Desde entonces, han ido perdiendo fuste valores fundacionales de esa gran nación. La esperanza está en la salida de la actual crisis intelectual en línea con la importante declaración de la Universidad de Chicago en 2016.

Jesús Martínez Madrid

La decisión de la presidenta Díaz Ayuso de dar protagonismo a las políticas de natalidad en su Comunidad es una apuesta a largo plazo en un tema trascendental que reclama políticas públicas de alcance.

Las políticas de natalidad son una de las asignaturas pendientes en España, y la decisión de la CAM de destinar 4.500 millones del presupuesto a poner en marcha un paquete con 80 medidas, podría tener un efecto expansivo en el resto de las Comunidades Autónomas.

La respuesta al invierno demográfico no debe ser patrimonio de ninguna posición ideológica ni de ningún partido. En este conjunto de medidas puede haber aspectos discutibles, pero se orientan a incrementar las tasas de fecundidad para que se produzca un adecuado recambio generacional. Para que fuesen plenamente eficaces sería deseable que contaran con apoyo de todas las fuerzas políticas, para responder a uno de los más graves retos que afronta la sociedad española.

JD Mez Madrid

La apuesta por una Formación Profesional integrada con las empresas y que permita un acceso a la Universidad fue una de las propuestas que ha distinguido a los diversos gobiernos de la Comunidad de Madrid desde la época de Esperanza Aguirre. Ahora se está tramitando en el Congreso una ley de Formación Profesional que tiene como uno de sus principales objetivos que el aprendizaje de un oficio se haga dentro de la empresa. En los últimos siete años se ha incrementado un 17 por ciento el número de estudiantes de Formación Profesional. Para que se pueda desarrollar adecuadamente este nuevo marco formativo es necesario que se trabaje en la orientación de los alumnos en los institutos, para que se reduzca el abandono escolar y, al mismo tiempo, que se incremente el número y la cualificación del profesorado en los ámbitos de la formación profesional.

Domingo Martínez Madrid

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