No es una fuerza política más
La relación que el sanchismo ha entablado con Bildu tiene consecuencias muy serias, lo estamos viviendo estos días con la imposición del vaso en las escuelas. El PSOE persigue mantener su estabilidad parlamentaria. El segundo, alcanzar su legitimidad política e histórica mediante pactos con el Gobierno de España. Los acuerdos de Sánchez con Bildu, trasladados en un futuro no muy lejano a Euskadi, pretenden limpiar de un plumazo el pasado terrorista de Otegi y sus compañeros. Y todo con un único fin: garantizarse el poder en Madrid y perpetuarse al frente del PSOE. El problema es que la falta de escrúpulos del presidente del Gobierno afecta al corazón de la democracia española. Bildu no es una fuerza política más, sino un partido político orgulloso de su herencia etarra.
