Economía y Sociedad, Política

Cinco mitos de la medicina pública

“En EE.UU. hay cerca de 14 millones de personas—más de un tercio de las que no están aseguradas—que son, en principio, elegibles para obtener atención médica gratis al hacerse miembros del programa Medicaid o del Programa de Seguro Estatal para la Salud de los Niños. Y aún así ellos no se toman la molestia de inscribirse.”

Políticas Públicas

Para entender porque
ellos no lo hacen, usted tal vez podría ir a la sala de emergencias del
Hospi
tal Parkland en mi ciudad Dallas. Los
que no están asegurados y los pacientes de Medicaid van a ese lugar para obtener
atención médica. Todos son atendidos por los mismos doctores. Todos reciben el
mismo tratamiento. Si son admitidos al hospi
tal, ellos utilizan las mismas camas.
Desde el punto de vista del paciente, no hay razón suficiente para inscribirse
en Medicaid, porque ellos reciben la misma atención estén o no estén formalmente
asegurados. Los doctores y los enfermeros reciben el mismo salario sin importar
quien está enrolado en qué plan.


Las únicas personas que
verdaderamente se preocupan si alguien está o no está enrolado en Medicaid son
los administradores de los hospi
tales, porque eso determina como
reciben ellos su dinero. Por lo tanto ellos en efecto tienen empleados pagados
para pasar por la sala de emergencias y tratando de persuadir a las personas
para que se inscriban en Medicaid. Más de la mitad del tiempo ellos fallan.
Luego ellos literalmente van de habitación en habitación en el
hospi
tal, tratando de convencer a los
pacientes admitidos para que se enrolen en Medicaid. Y aún así a veces no lo
consiguen.


Ahora, no es tan raro que
las personas vayan a los cuartos de emergencia de los
hospi
tales para obtener atención médica.
Es una característica común de los sistemas de salud alrededor del mundo. Puede
que no sea una forma eficiente de proveer atención médica, pero lo mismo se hace
en Toronto y en Londres.


Los canadienses se
enorgullecen del hecho de que los pacientes que reciben cuidado gratis en la
salas de emergencia en Toronto están “asegurados”. Pero en Dallas, estamos
avergonzados de decir que nuestros pacientes no están “asegurados”, aunque el
cuidado que ellos reciben en Dallas es probablemente mejor que aquel que reciben
los pacientes de Toronto.


Mito: “Un Derecho a La
Atención Médica”


Las personas que creen en
la medicina socializada han llegado a creer muchos mitos. Uno de esos es que la
medicina socializada te da un derecho a la atención médica. Si usted le pregunta
al encargado del Hospi
tal Parkland y a su homólogo en
Toronto o Londres cual es la diferencia entre estos dos sistemas, yo creo que
los tres dirían que en Toronto y Londres las personas tienen un “derecho” a la
atención médica, mientras que en Dallas las personas no lo tienen. Eso
simplemente no es verdad.


Si usted es un ciudadano
de Canadá, usted en realidad no tiene derecho a cualquier atención médica en
particular. Usted no tiene un derecho a una cirugía de corazón. Usted ni
siquiera tiene derecho a un espacio en la cola de espera.


Si usted es la persona
número cien en la cola esperando para recibir una cirugía del corazón, usted no
tiene derecho a la cirugía número cien. Otras persones pueden pasársele y si lo
hacen. De vez en cuando, hasta los estadounidenses van a Canadá y se saltan la
cola, porque los estadounidenses pueden hacer algo que los canadienses no
pueden—los estadounidenses pueden pagar por su atención médica. Los
hospi
tales canadienses adoran admitir
pacientes estadounidenses, porque eso significa dinero que entra a sus
presupuestos.


El gobierno británico
dice que, en cualquier momento dado, hay alrededor de un millón de personas
esperando entrar a los hospi
tales. De acuerdo al Fraser
Institute, casi 900,000 pacientes canadienses están en lista de espera en
cualquier momento dado. Y, de acuerdo al gobierno de Nueva Zelanda, 90,000
personas están en lista espera allá.


Esas personas constituyen
solo entre el 1 y el 2 por ciento de la población de esos países, pero acuérdese
que solo cerca del 15 por ciento de la población en realidad entra a un
hospi
tal cada año. Muchas de las personas
que están esperando lo están haciendo con mucho dolor. Muchos están arriesgando
sus vidas mientras esperan. Y no hay un mecanismo de mercado en estos países
para obtener atención antes para las personas que la necesitan antes.


Mito: “Mejor Calidad”


Otro mito tiene que ver
con la calidad del cuidado que los pacientes reciben. Los ministros de salud
ingleses le han dicho por años a los ciudadanos ingleses que su sistema de salud
es la envidia del mundo. Los ministros de salud canadienses dicen casi lo mismo.
De hecho, los doctores canadienses e ingleses ven 50 por ciento más pacientes
que los doctores estadounidenses, y, como resultado, ellos tienen menos tiempo
para dedicarle a cada paciente. En Inglaterra, el típico clínico general casi no
tiene tiempo de tomar su temperatura y escribirle una prescripción. Y aún si
descubren que algo está mal con usted, ellos puede que no tengan la tecnología
para resolver su problema.


De entre las personas con
fallas crónicas renales, solo la mitad de los estadounidenses que reciben
diálisis la reciben en Canadá, y solo un tercio la reciben en Inglaterra. El
grado de cirugías coronarias estadounidense es tres o cuatro veces más que lo
que es en Canadá, y cinco veces lo que es en Inglaterra.


Inglaterra es el país que
inventó el CAT scanner, en los 1970s. Por un tiempo exportó más de la mitad de
los CAT scanners usados en el mundo. Pero ellos compraron muy pocos para sus
propios ciudadanos. Hoy, Inglaterra tiene la mitad de CAT scanners por cabeza de
lo que se tiene en EE.UU. Un problema similar ocurre en Canadá.


Mito: “Más Por Su Dinero”


Otro mito es que aunque
EE.UU. gasta más en el cuidado médico, los estadounidenses no recibimos más. Ese
argumento muchas veces se basa en la expectativa de vida, la cual no varía mucho
entre los países desarrollados, y en la mor
talidad infantil, la cual es en
realidad mayor en EE.UU. que en los otros países desarrollados.


¿Qué recibimos por
nuestro dinero? La primera cosa que necesitamos hacer es separar los fenómenos
con los que nosotros no tenemos nada que ver de aquellos con los que sí. En
EE.UU., la expectativa de vida al nacer para los hombres afro americanos es de
68 años, mientras que para los asiáticos americanos es de 81 años. Nosotros
encontramos grandes diferencias en la expectativa de vida entre las mujeres
también. Nadie piensa que esas diferencias se deben al sistema de atención
médica.


¿Qué, entonces,
debiéramos observar si de verdad quisiéramos comparar la eficiencia de los
sistemas de cuidado médico? Deberíamos observar esas condiciones para las cuales
nosotros sabemos que los servicios médicos pueden hacer una gran diferencia.
Entre las mujeres que han sido diagnosticadas con cáncer de mama, solo una
quinta parte de ellas mueren en EE.UU., comparado con un tercio de ellas que
mueren en Francia y Alemania, y casi una mitad de ellas que mueren en el Reino
Unido y en Nueva Zelanda. Entre los hombres que han sido diagnosticados con
cáncer a la próstata, menos de la quinta parte de ellos mueren en EE.UU.,
comparado con la cuarta parte de ellos que mueren en Canadá, casi la mitad de
ellos que mueren en Francia, y más de la mitad de ellos que mueren en el Reino
Unido.


Mito: “Acceso Igual”


Tal vez no haya noción
alguna más arraigada al seguro de salud nacional que la idea de que hay acceso
igual a la atención médica. Cada primer ministro de salud en Inglaterra, desde
el día que se inició el Servicio Nacional de Salud (NHS, por sus siglas en
inglés), ha dicho que ese es el principal propósito del NHS. Cosas similares son
dichas en Canadá y en otros países.


El gobierno inglés—a
diferencia de casi cualquier otro gobierno—estudia el problema de vez en cuando
para ver que tipo de progreso se está realizando. En 1980, ellos tuvieron un
significante reporte que decía, esencialmente: “Nosotros en realidad no hemos
progresado mucho en obtener igualdad en acceso a la atención médica en nuestro
país. De hecho, parece que las cosas están peor en 1980 que hace 30 años cuando
el Servicio Nacional de Salud Inglés fue creado”.


Todos lamentaron los
resultados del reporte y todos prometieron mejorar la situación. Hubieron muchos
artículos escritos, muchas conferencias, y muchas discusiones. Otros diez años
pasaron y ellos realizaron otro reporte, el cual dijo que las cosas habían
empeorado aún más. Hoy ya tenemos mucho tiempo esperando el tercer reporte, pero
nadie espera que la situación haya mejorado.


Es verdad que las
minorías raciales y étnicas reciben menos en EE.UU. Pero en esto no estamos
solos. En Canadá, los grupos indígenas son los Cree y los Inuits. En Nueva
Zelanda, ellos son los Maoris. En Australia, los Aborígenes. Esas poblaciones
tienen más problemas de atención médica, expectativa de vida más corta,
mor
talidad infantil más alta, más
necesidades de atención médica, y ellos reciben menos atención médica. Cuando la
atención médica es racionada, las minorías raciales y étnicas no salen bien
paradas como resultado de estos esquemas de racionalización.


Un estudio canadiense
demostró grandes desigualdades entre las regiones de atención médica de British
Columbia. En algunos casos, habían diferencias de gasto de 10 a 1 en servicios
proveídos en un área comparada con otra área. Eso probablemente no sorprendería
a muchos analistas de políticas públicas; pero uno simplemente no se encuentra
con este tipo de data usualmente. Pero si tuviésemos la data, nosotros
probablemente descubriríamos que hay desigualdades similares en el acceso a la
atención médica alrededor del mundo desarrollado.


Yo estoy especialmente
interesado en los ancianos, porque yo veo que—no solo en Inglaterra y Canadá,
pero también en EE.UU.—cuando las personas tienen que hacer decisiones sobre
quien recibirá atención y quien no, las personas frecuentemente escogen a los
pacientes más jóvenes. Encuestas de los ancianos demuestran que los ciudadanos
ancianos en EE.UU. dicen que es mucho más fácil conseguir una cirugía, ver
doctores, ver especialistas, y entrar en los hospi
tales, que lo que dicen los ancianos
de otros países.


Mito: “Menos Trámites”


Luego tenemos el mito de
que el seguro nacional de salud es una manera eficiente de ofrecer atención
médica. Yo escucho esto frecuentemente repetido por los defensores del seguro de
salud nacional en EE.UU. Probablemente las estadística más ilustrativa para los
hospi
tales es la duración promedio de
estadía. En general, los hospi
tales eficientes reciben y dan de
alta a las personas más rápido. De acuerdo a ese criterio, el sector de
hospi
tales estadounidense es el más
eficiente en el mundo. Y yo pienso que por muchos otros criterios no sería muy
discutible que el sector de hospi
tales estadounidense es mucho más
eficiente que los sectores de hospi
tales de otros países.


En Inglaterra, donde en
cualquier momento dado hay un millón de personas esperando para entrar en los
hospi
tales ingleses, 15 por ciento de las
camas están vacías, y otro 15 por ciento de ellas están llenas con pacientes
crónicos que realmente no necesitan los servicios de un
hospi
tal; ellos simplemente están ahí
utilizando a los hospi
tales como un asilo de ancianos
costoso. Por lo tanto, efectivamente, casi un tercio de las camas están cerradas
al uso de los pacientes que requieren cuidados críticos.


Un estudio comparó a
Kaiser de California con el NHS y concluyó que, después de todas las
adecuaciones propias, Kaiser gasta aproximadamente lo mismo por persona que lo
que Inglaterra gasta en su población. Pero las personas enroladas en Kaiser
estaban recibiendo más atención médica, más acceso a especialistas, y otros
servicios.


Muchas veces escuchamos
que Medicare y Medicaid son eficientes. El gobierno dice que Medicaid gasta solo
cerca de un 2 por ciento de su presupuesto en costos administrativos. Pero eso
ignora todos los costos que son transferidos a los doctores y a los
hospi
tales. Cuando usted incorpora todos
esos costos, resulta que en realidad Medicare no es eficiente para nada.


Lo que Falta es El
Capi
talismo


Mientras que nuestro
sistema de atención médica tiene más orientación de mercado que los de las otras
naciones industrializadas, nosotros en realidad no tenemos un mercado libre en
atención médica en EE.UU. La mitad del gasto es hecho por el gobierno. Mucho del
resto es incurrido por instituciones burocráticas. El mercado de cirugía
cosmética es casi el único mercado en el que los pacientes en realidad están
gastando su propio dinero. Y ¿adivinen qué? Funciona como un mercado real. Las
personas reciben precios de paquete. Ellos pueden comparar precios. Y a lo largo
de la década de los 1990s, el precio promedio de la cirugía cosmética de hecho
disminuyó en términos reales, aún mientras hubo todo tipo de innovaciones
tecnológicas que nos dicen que elevan los costos en otras situaciones.


Mucho de lo que le estoy
diciendo hoy aquí lo aprendí, no de los derechistas que critican el sistema
nacional de seguro, pero de personas que creen en este sistema. Si usted analiza
mi libro, probablemente hay miles de diferentes referencias, y un 95 por ciento
de ellas son referencias a reportes gubernamen
tales, estudios académicos, e
investigaciones de periódicos. Y en casi todos los casos, el autor de esos
reportes es alguien que cree en la seguridad nacional de salud. No importa
cuantos problemas ellos documenten, no importa sobre cuantas fallas ellos
escriban, ellos no renuncian a su fe en el sistema.


Todos ellos creen que
todas las fallas sobre las cuales ellos escriben pueden ser desaparecidas
mediante reformar. Todos ellos creen que nosotros simplemente no nos hemos
esforzado lo suficiente para reformas el sistema y hacerlo funcionar.
Lamentablemente, ellos están equivocados. Virtualmente todos estos problemas son
consecuencias inevitables de la politización de la medicina. ¿Por qué estos
sistemas sobre-proveen a los saludables y proveen de menos a los enfermos?
Bueno, en EE.UU., cerca de un 4 por ciento de los pacientes gastan la mitad del
dinero. Si usted es un político con la labor de distribuir dólares para atención
médica, usted no puede tomar el riesgo político de gastar la mitad de su dinero
en un 4 por ciento de los votadores—un 4 por ciento que podrán estar muy
enfermos para ir a las urnas y votar por usted.


¿Por qué es tan
ineficiente el sector de hospi
tales? Porque está en el interés
propio de los administradores de hospi
tales ser ineficientes. Los pacientes
de cuidados crónicos y las camas vacías son las camas baratas. Son los pacientes
que requieren de cuidados críticos que cuestan dinero.


¿Por qué los ricos y
poderosos pueden saltarse las líneas de espera? Porque esas son las personas que
controlan el sistema. Ellos pueden cambiar el sistema. Si los miembros del
parlamento, los ricos, y los poderosos tuviesen que esperar por atención médica
la misma cantidad de tiempo que cualquier otra persona, estos sistemas no
durarían más de un minuto.


John Goodman es fundador y
presidente del Centro Nacional para el Análisis de Políticas en Dallas y autor
del nuevo libro Lives at Risk: Single-Payer National Health Insurance around the
World. Esta es una extracción de su discurso de Septiembre 29, 2004, en un foro
del Cato Institute basado en su
libro. 

 Fuente: CATO Institute

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