La norma ya había sido aprobada por el Senado, y la madrugada del jueves recibió la sanción definitiva por parte de la Cámara de Diputados. Más allá de los diferentes fundamentos, el PRO, el ARI y la extrema izquierda se manifiestan opuestos a la nueva Ley
Con poco debate y fuertes criticas
Con 102 votos a favor y 35 en contra, Argentina cuenta con su Ley contra el terrorismo, que a partir de la fecha, incorpora al Código Penal sanciones contra el financiamiento de esa actividad y el lavado de dinero.
La Ley, que a criterio de la oposición es una norma “realizada a los apuros” a fin de evitar que el Grupo de Acción Financiera Internacional, que se reunirá el próximo 27 de junio en París, declare a la Argentina “país no seguro” por la falta de una legislación antiterrorista, establece penas que van de 5 a 20 años de prisión o reclusión.
La norma tipifica el delito de terrorismo a toda “asociación ilícita cuyo propósito sea aterrorizar a la población u obligar a un gobierno u organización internacional a realizar un acto o abstenerse de hacerlo”
El proyecto, que ya tenía la aprobación del Senado, contó con el apoyo del oficialista Frente para la victoria y la otrora fueraza opositora, UCR. En tanto, recibió el rotundo rechazo del PRO, del Partido Socialista, el ARI y sectores de la izquierda extrema, lógicamente, basados en distintos fundamentos.
Para los organismos de derechos humanos y básicamente, para las madres de Plaza de Mayo e hijos de montoneros y guerrilleros desaparecidos, la nueva norma “abre las puertas para la represión de la protesta política y social en Argentina”.
Similar argumentación manifestaron el bloque del ARI, el Socialista e incluso algunos pocos Kirchneristas como Miguel Bonasso, quién sostuvo que “al margen de las buenas intenciones del oficialismo (…) la norma era peligrosa porque puede ser utilizada en otra coyuntura y con otro gobierno para reprimir la protesta social”.
Por su parte, Nora Ginzburg, legisladora del Propuesta Republicana (PRO) expresó la disidencia total de su bloque porque “no cumple en nada los estándares internacionales y no va a servir para reprimir ningún tipo de terrorismo”.
La legisladora, en una clara critica al gobierno nacional sostuvo que en Argentina “no se cumple la mínima ley cuando se cortan las calles o aparecen personas con los rostros cubiertos y con palos” por lo que no habría que esperar que una norma “armada a los apuros” pueda lograr algo.
También, afirmó que la iniciativa deja puntos oscuros en cuanto a la definición de “la asociación ilícita” y dijo que con esta norma “no estarían comprendidas las FARC, no estaría Sendero Luminoso, la ETA” ni demás organizaciones terroristas.
Finalmente, la legisladora del PRO se manifestó contraria al comportamiento adquirido por los militantes de izquierda que en defensa de lo que ellos entienden por derechos humanos, a primera hora se instalaron en la puerta de la Cámara de Diputados en protesta contra la ley. Al respecto, Ginzburg sostuvo que recordando “los horrores cometidos contra el pueblo húngaro por la Unión Soviética, la invasión a Checoslovaquia, los 47 años en el gobierno de Fidel Castro, (cuestionó) de qué Derechos Humanos venían a hablar los comunistas”.
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