En su última presentación pública en el exterior como presidente de Argentina, Néstor Kirchner presentó la situación del país, como muy diferente a la real: dijo que no había controles de precios, que se respetaban las instituciones y que su gestión destinó muchos recursos al fomento de la inversión.
En Clinton Global Initiative
Ante un auditorio colmado de presidentes, ex mandatarios, famosos y diversas personalidades del mundo artístico, el presidente Néstor Kirchner enmascaró la realidad que vive el país que él gobierna hace cuatro años.
En Nueva York, Kirchner dijo que en Argentina “no existen controles de precios”; a su criterio, éstos “simplemente se monitorean”. “Nosotros no tenemos políticas de controles de precios, bajo ningún aspecto, hacemos seguimientos de precios”, sostuvo el presidente, maquillando asombrosamente la realidad del país. Para quién vive en Argentina, esto es tan irrisorio como sostener que en el país no hay inflación, que es otra de las posturas tomadas últimamente por el oficialismo.
“Sí tenemos políticas, por supuesto, de apoyo a la inversión, fundamentalmente en el marco de las infraestructuras de transporte, que también por el proceso privatizador que vivimos absolutamente injusto, que se llevó adelante en los años 90, hoy nos obliga al Estado a tener una tarea promocional, no de subsidios, estamos promoviendo la recuperación de la Argentina” dijo Kirchner, negando una vez más la verdadera realidad que se vive en Argentina.
La tarea “promocional” de la que hablara el presidente Kirchner, no es más ni menos que la de subsidios, que apuntan a un populismo espurio. Subsidios a las empresas públicas, al transporte de trenes y colectivos, al trigo, a la energía, etc.
Tampoco el presidente hizo mención de las políticas de retenciones que su gobierno ha acrecentado en los últimos años y que si bien no son subsidios, sí son una clara intromisión a la actividad económica.
Por otro lado, Kirchner se vanaglorio al hablar de los “superávits gemelos” (comercial y fiscal). “Nosotros tenemos entre 3 y 4 puntos de superávit fiscal primario, acompañado de superávit comercial, tenemos un superávit gemelo, que genera básicamente un sistema absolutamente sano, con una emisión monetaria absolutamente controlada y con una política de inversión muy fuerte, que está permitiendo que la Argentina crezca a niveles desconocidos”, dijo el mandatario, ocultando una vez más una realidad que dista mucho de la por él comentada
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