América, Política

La Costa Rica del Bicentenario, de la mano del nuevo presidente Carlos Alvarado Quesada

Este pasado 8 de mayo inició muy temprano para éste país Centroamericano, más de dos mil costarricenses estuvieron presentes en la Plaza de la Democracia, símbolo de la abolición del ejército y engalanando un acto que no se había vuelto a repetir por la convocatoria de ciudadanos,desde que finalizó la Guerra Civil de 1948.



El nuevo Presidente de la República Carlos Alvarado, asumió la inmensa responsabilidad de llevar a buen puerto al pequeño país, cuyo corazón sobrepasa sus fronteras no sologuiado por la razón y la igualdad que permiten cada día, la convivencia pacífica dequienes nacimos y vivimos allí; como base constitutiva de la idiosincrasia de ésta Nación y sin importar raza, sexo, género, religión o condición económica. Debido a que somos multiétnicos y pluriculturales, respetando las más mínimas y propias particularidades.
 
Costa Rica, no posee ejército y por ello mismo, la escolta que acompañó en todo momento a nuestro nuevo Presidente, estaba conformada por decenas de ciclistas, compañeros de lucha, amigos, vecinos que transitaron las calles de San José y donde incluso la Presidenta del Congreso de los Diputados, Carolina Hidalgo, también pedaleó junto a todos ellos.
 
La identidad de los costarricenses es muy singular dentro de su pluralidad y se extiende por todos sus 51.100 kilómetros cuadrados, celebrando el hecho de ser un país que goza y vive en libertad. Como ejemplo de una democracia representativa, donde el pueblo todavía elige a sus gobernantes en beneficio de todos y no solo de unos pocos.
 
En un discurso histórico, el Presidente Carlos Alvarado nos recordó a todos como pueblo, que ya desde hace 197 años, ésta Nación mostraba un carácter especial en donde somos felices, porque conocemos la importancia de lo que significa ser libres, pero para que esto se concrete, debemos estar primeramente unidos.
 
Ésta República se construyó desde la ciudanía y su armamento fundamental es la criticidad que ejercen sus habitantes en lugar de un servicio militar; ya que conocemos el alto precio que por un ejército habría que pagar.
Así confiamos a toda costa en el diálogo abierto, en la discusión educada, donde primen la amplitud de criterios, porque nuestras mentes y corazones,solo deben ser gobernados por la fuerza de la razón, como un estandarte que ondea al tambor de cualquier batallón.
 
Por ello, los Derechos Humanos son uno de los pilares que sostienen a éste país y por los cuales, miles de costarricenses lucharon con el sufragio en mano en las pasadas elecciones presidenciales, haciendo posible que éste pasado 8 de mayo, Carlos Alvarado, tomara posesión de la Presidencia de la República por elección popular y jurara a la Patria y a todos sus hijos,trabajar por una Costa Rica congruente con los cambios y nuevos horizontes, sociales, científicos ytecnológicos.
 
Donde todas y todos podamos construir un Estado integral, solidario con el desprotegido, sin idealizar las responsabilidades propias y ajenas de cada uno, ética y moralmente congruente con nuestra Constitución Política, a través de un Gobierno de Unidad Nacional en donde trabajemos sobre lo que nos une y no, sobre lo que nos separa, en aras del bien común, con el primer Gabinete paritario y multipartidista de la historia.
 
Porque para finalizar, las Garantías Sociales que constituyen una de las bases de la idiosincrasia de Costa Rica, se escribieron desde hace ya setenta años, con dolor, sudor y sangrey por ello mismo; hoy deben ser reselladas nuevamente,pero a través del diálogo ciudadano de todos los queentendimos y ejercimoslibremente, el Poder de eso que llamamos Sufragio y que constituye la fuerza y libertad de éste país de paz, al otro lado del Atlántico…

Marisol Chévez Hidalgo
Licenciada en Filosofía
Universidad de Costa Rica.
 

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