Economía y Sociedad, Política

Crisis del petróleo en Nigeria: La solución está en los derechos de propiedad

“La violencia de los ataques de la semana pasada en Nigeria deriva del hecho de que sea el gobierno de Nigeria, y no los ciudadanos de la región del Delta rica en crudo, el que posea estas reservas masivas,. Los beneficios del petróleo suponen aproximadamente el 95% de los ingresos de intercambio exterior, generando billones de dólares en ingresos y aún así, la gente del Delta (y de Nigeria en general), ve esfumarse los beneficio”.

Políticas Públcas

 


Los americanos están acostumbrados a buscar villanos cuando se incrementan los precios del petróleo. Los recientes máximos en el precio del crudo por encima de los 50 dólares por barril pueden achacarse, en gran medida, a un grupo de ilegales armados en los volátiles pantanos de la costa de Nigeria. Estos rebeldes son miembros de una milicia nigeriana que amenaza con una guerra a gran escala si no se le da mayor control sobre las mayores reservas de petróleo de África, y las sextas del mundo. Aunque se ha alcanzado una tentativa de paz, puede ser cuestión de tiempo que la tregua se rompa y se derrame sangre, con serias repercusiones económicas para el resto del mundo. La violencia de los ataques de la semana pasada en Nigeria son prueba de la fragilidad de esa tregua.


 


El conflicto se deriva del hecho de que sea el gobierno de Nigeria, y no los ciudadanos de la región del Delta rica en crudo, el que posea estas reservas masivas,. Los beneficios del petróleo suponen aproximadamente el 95% de los ingresos de intercambio exterior, generando billones de dólares en ingresos y aún así, la gente del Delta (y de Nigeria en general), ve esfumarse los beneficios de este dinero. En lugar de buenas escuelas, clínicas médicas bien abastecidas y casas confortables, viven en creciente pobreza, degradación medioambiental y violencia continuada.


 


El gobierno nigeriano ha creado un sistema de reparto del beneficio que distribuye algo de dinero a los funcionarios de las áreas productoras de petróleo y de todo el país, pero este sistema está corroído por la corrupción. Dada la presente amenaza de violencia vinculada al crudo, y su potencial impacto sobre las economías de todo el mundo, uno se pregunta si existe una alternativa distinta.


 


He aquí una idea: quizá BP, Royal Dutch/Shell, ChevronTexaco, Agip y las restantes grandes compañías que operan en Nigeria, deberían exigir que el gobierno nigeriano creara un “Fondo Permanente del Pueblo” transparente y fiable. Si las compañías petroleras toman la iniciativa en este esfuerzo, podrían encontrarse en una situación muy poco familiar, y quizá deseable: héroes del pueblo de Nigeria.


 


La idea, basada en el Fondo Permanente de Alaska, sería proporcionar derecho a cada uno de los ciudadanos de Nigeria sobre los beneficios del petróleo, en forma de cheque, abonable directamente. El presente sistema de asignación sería marginado y, sería de esperar que también lo fuera la corrupción rampante que plaga este sistema. Mi colega de la George Mason University, el ganador del Nobel Vernon Smith, ha promovido una idea similar con respecto a Irak y su petróleo.


 


Como el Fondo de Alaska, un Fondo del Pueblo nigeriano podría disponer tanto de activo reservado como sin reservar: beneficios cumplidos. Se necesitaría imponer límites estrictos al uso de los activos en reserva. En Alaska, los activos en reserva no pueden gastarse a menos que la mayoría de los votantes de Alaska aprueben el gasto. Una porción de los activos no reservados podría utilizarse para pagar un dividendo del crudo a los nigerianos. La cantidad del dividendo variaría, por supuesto, dependiendo de los precios mundiales del petróleo. Desde 1982, el primer año en que se pagó un dividendo en Alaska, los dividendos han fluctuado desde un mínimo de 331 dólares en 1984 hasta un máximo de 1963,86 dólares en el 2000.


 


Un Fondo nigeriano podría ser mejor que el programa de Alaska. Por ejemplo, podría exigir que todos los beneficios de los derechos del petróleo, así como todos los beneficios generados por la venta de otras fuentes naturales, fueran colocados en el Fondo del Pueblo. Esto proporcionaría una fuente enorme de capital para uso de los nigerianos. Los dividendos del fondo podrían proporcionar maquinaria de desarrollo humano y financiar la actividad empresarial en Nigeria. Los nigerianos también podrían entregar acciones intercambiables en cuentas en reserva del fondo, proporcionándoles otra fuente de capital. Vernon Smith ha destacado que el Fondo de Alaska carece de estas características, y en consecuencia funciona de modo menos óptimo.


 


¿Por qué pedir a las compañías petroleras que tomen la iniciativa?. Por dos motivos: en primer lugar, si se entrega una fracción de la producción de crudo al pueblo nigeriano, es menos probable que ataquen las instalaciones productoras y roben el petróleo de los oleoductos — ambos problemas serios y caros, y en segundo lugar, las compañías tienen la capacidad de llevar el mensaje al mundo. Las compañías podrían pedir a ONGs y organizaciones internacionales que apoyaran un esfuerzo que diera poder a todos los nigerianos — frente a la élite política — con propiedad real de sus recursos.


 


Tal plan exige un marco legal que imponga contabilidad y transparencia reales por parte de los gerentes del Fondo. Habría de haber una supervisión externa estricta de las actividades del Fondo. Aquí se encuentra el problema. El sector público nigeriano es notoriamente corrupto y es altamente improbable que se pueda contar con su poder para controlar los beneficios del petróleo. ¿Podría una agencia nigeriana operar realmente bajo estas estructuras?. En el mundo de hoy, casi seguro que no.


 


Pero, a menos que se lleve a cabo un cambio significativo en el modo en que Nigeria gestiona los beneficios del petróleo, es probable que la violencia continúe y que los precios del crudo asciendan para reflejar esa inestabilidad. La propiedad de los derechos para los ciudadanos en conjunto, junto con una contabilidad significativa, puede ser la mejor esperanza de Nigeria para romper su constante maldición de recursos; también puede ayudar a estabilizar los precios del petróleo.


 

Karol Boudreaux es Senior Research Fellow de la Iniciativa Prosperidad Global del Centro Mercatus de la George Mason University.

// OTROS TEMAS QUE TE PUEDEN INTERESAR

// EN PORTADA

// LO MÁS LEÍDO

// MÁS DEL AUTOR/A

No se encontraron resultados

Menú