Europa, Pensamiento y Cultura

Dosis de humor sueco en “El abuelo que saltó por la ventana y se largó”

Como el “best-seller” original, la versión cinematográfica arranca muy bien, y luego la acumulación de gags acaba haciéndose demasiado larga.

Cine

Esta adaptación –más bien traslación, porque es muy fiel– de la novela homónima del periodista Jonas Jonasson publicada en 2009, llevó a un millón y medio de suecos a los cines en Navidades de 2013. Es la película autóctona que mayor taquilla ha hecho en el país nórdico.
Un centenario que se fuga de una residencia de ancianos, una maleta con mucho dinero, un malentendido, unos mafiosos… son los elementos del buen arranque de una película que, como la novela, es poca cosa. Sobra metraje, mucho metraje: se han acumulado situaciones jocosas, recurriendo a frecuentes flashbacks que ponen al personaje en ocasiones pasadas en compañía de personajes célebres: un recurso fácil para añadir mordiente a una película que, de lo contrario, sería aún más floja. La realización es correcta y el reparto cumple, usando los códigos propios del humor sueco, con algunos lugares comunes de los chistes que se ríen de estereotipos peyorativos de aquel país, que los tiene como todos.
Hay situaciones divertidas, alguna muy divertida… pero, pasados los sesenta minutos, la película pesa como una losa: plana, reiterativa, con algunos gags chuscos y facilones. No sería justo compararla con la estupenda Kitchen Stories, dirigida por el noruego Bent Hamer, una comedia nórdica deliciosa.
Director: Felix Herngren
Guion: Felix Herngren, Hans Ingemansson. 
Intérpretes: Robert Gustafsson, Iwar Wiklander, David Wiberg, Mia Skäringer, Jens Hultén. 
114 min. 
Jóvenes. 
(X)

Otros Estrenos a 11 de julio de 2014

Dos vidas
Zwei Leben

Director:
 Georg Maas. Guion: Georg Maas, Christoph Tölle, Stale Stein Berg, Judith Kaufmann. Intérpretes:Julianne Kohler, Liv Ullmann, Sven Nordin, Ken Duken, Julia Bache-Wiig. 97 min.Jóvenes.
La película se inspira en el programa Lebensborn que diseñaron los nazis para preservar la raza aria. Se trataba de internar en orfanatos alemanes a “hijos de la guerra”, nacidos de padre soldado alemán y madre noruega. Cuando cae el muro, un bufete de abogados lleva al Tribunal Penal Internacional el caso de los niños robados por los nazis, con la colaboración de las autoridades noruegas. Y pide a Katrine, una “hija de la guerra”, que testifique. El hasta ahora documentalista Maas dirige una historia de un gran dramatismo que usa con habilidad los flashbacks para ir llevando al espectador al corazón de las tinieblas de la mano de Katrine, esposa, madre y abuela. Quizás las tres tramas (familiar, judicial y remembranza) no se equilibran del todo bien, pero hay un buen nivel medio y el cierre es sobresaliente. 


La cueva

Director:
 Alfredo Montero. Guion: Alfredo Montero y Javier Gullón. Intérpretes: Marcos Ortiz, Marta Castellote, Eva García Vacas, Jorge Páez, Xoel Fernández.80 min. Adultos. (VX)
Una panda de jóvenes pasa unos días de vacaciones en Formentera. Entre botellón y botellón deciden explorar una cueva, y una vez dentro, no encuentran la salida. Con una premisa tan básica y un desarrollo de los personajes también muy sencillito, La cueva consigue mantener el interés gracias a un par de puntos de giro efectivos, un dominio del tempo y del suspense, y unas decisiones de realización que se demuestran muy acertadas. Como los protagonistas, el espectador se encuentra encerrado en La cueva, con una sensación absoluta de claustrofobia. Una cinta, por este y otros motivos –es bastante gore, aviso– no apta para todos los estómagos. Un poco más de contención en algunos tramos no le hubiera venido nada mal a una cinta que está pensada para un público joven, no adulto. 

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