Los funcionarios norteamericanos de contraterrorismo han demostrado su preocupación porque el nuevo gobierno de coalición en Islamabad pueda reducir los 120.000 hombres del ejército pakistaní en la frontera, o impedir los vuelos de reconocimiento de la CIA.
Un área sensible para los intereses norteamericanos
Los funcionarios de la administración Bush están mostrando una preocupación creciente por el acuerdo que se está negociando entre el nuevo gobierno de Pakistán y las tribus militantes situadas en la frontera del país. Sospechan que puede crear un aumento de la inseguridad en la región.
Los ataques a través de la frontera contra Afganistán por parte de milicias pakistaníes fueron el doble de las del año pasado para el mismo período, mientras que las operaciones de contrainsurgencia en Pakistán has disminuido notoriamente durante las negociaciones.
El accionar de la CIA
Los funcionarios norteamericanos de contraterrorismo han demostrado su preocupación porque el nuevo gobierno de coalición en Islamabad pueda reducir los 120.000 hombres del ejército pakistaní en la frontera, o impedir los vuelos de reconocimiento de la CIA.
De hecho, las administraciones de Bush y el gobierno de Pakistán parecen estar acordando una agenda sobre la situación de Al Qaeda antes de que la administración americana termine su mandato. Por su parte, el nuevo gobierno pakistaní intenta ganar credibilidad al interior del país, distanciándose de las posiciones adoptadas por su antecesor, Pervez Musharraf.
Sentimiento antiamericano
Los funcionarios locales explican que comenzaron las negociaciones con las tribus con el ánimo de moderar el creciente sentimiento antiamericano generado en la frontera, y que en tiempos más recientes han detectado una colaboración de esos grupos con Al Qaeda.
Esto produce la sospecha de la contraparte norteamericana que no está segura de que éste sea el rumbo correcto para generar una mayor seguridad en la región.
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