“Qué pereza los elevados precios del gas y la gasolina.
Están haciendo que se inviertan billones de dólares en la producción petrolera, lo que incrementará el suministro. Desalientan la conducción innecesaria, animan el uso del transporte público y de coches ecológicos y miman a la industria para recortar los precios del combustible, lo que hará descender la demanda”.
Políticas Públicas
QUÉ PEREZA los elevados precios del gas y la gasolina.
Están haciendo que se inviertan billones de dólares en la producción petrolera, lo que incrementará el suministro. Desalientan la conducción innecesaria, animan el uso del transporte público y de coches ecológicos y miman a la industria para recortar los precios del combustible, lo que hará descender la demanda.
Y están haciendo que se inviertan billones más en nuevas tecnologías, como la energía solar con los motores híbridos, lo que ofrecerá alternativas.
Odio decirlo, pero si esto continúa, tendremos que bregar con una crisis energética al estilo de los setenta, con sus cupos, suministro de gasolina, recesión severa y precios del crudo un tercio por encima de donde están ahora, ajustados a la inflación. Puede que incluso hayamos creado el escenario para una nueva era de precios del petróleo bajos como la que tuvimos en los 80 y 90, o al menos una nueva estabilidad.
¿No puede el Congreso hacer algo con respecto a la gasolina de 2,60 dólares el galón?
Véase el daño causado por los precios de la gasolina desorbitados, como informaban los canales de noticias por todo el mundo.
En Libia, que dispone de algunas de las mayores reservas de petróleo sin explotar del mundo, el levantamiento de las sanciones y la perspectiva de recibir 60 dólares o más por barril está animando a Chevron, Marathon y muchos otros a abrir millones de acres a la prospección. La exploración también está creando empleos y expandiendo el suministro en Rusia, Angola, China, Argelia, Gran Bretaña, la India, Canadá, Azerbaiyán, Nigeria, Polonia, Malasia, Nueva Zelanda y Tobago, informa Oil & Gas Investor.
La señal de beneficios que envía un petróleo a 60 dólares es tan fuerte que el mes pasado, la cifra de perforaciones exploratorias en todo el mundo alcanzó su nivel máximo desde 1986, dice Baker Hughes, la compañía de servicios relacionados con el petróleo.
¿Dónde están los zares de la energía y los controles de los precios cuando los necesitas para parar todo esto?
Las aventuras de capital se están expandiendo en los sectores de equipamiento y “mantenimiento” también. Compañías de Corea del Sur, China, Singapur y Estados Unidos hacen frente a la reducción de las prospecciones construyendo nuevas instalaciones. Chevron está expandiendo su refinería de Pascagoula, Miss., en un cuarto. Kinder Morgan y Sempra quieren gastar 3 billones de dólares en un gaseoducto de gas natural desde las Rocosas hasta el medio oeste y el este. Valero, radicada en Texas, y ConocoPhillips gastan billones en mejorar su habilidad para procesar el crudo, que es más barato que el bruto y ayudará a reducir los precios.
Thai Oil gasta un billón de dólares en nueva capacidad de producción. Brasil acaba de anunciar planes para incrementar el procesamiento en un 20%. China y la India han duplicado la capacidad refinera en los últimos años.
En pocas palabras, los altos precios han empujado a la industria petrolera global a salir de décadas de inversión miserable y operaciones con equipamiento desgastado. Finalmente estamos invirtiendo en el futuro y garantizando nuestra capacidad de producir energía para nuestros hijos.
Vaya. Odio cuando ocurre eso.
Mientras los crecientes precios del petróleo hacen que otras alternativas parezcan atractivas, también recibimos incentivos más fuertes con respecto a las dos últimas décadas para reducir nuestra petro-adicción y dar el siguiente paso. El uso del transporte público parece estar creciendo. El tráfico en la terminal de metro MARC ha crecido en 13% desde el 2003, a pesar de averías ridículas y de los retrasos, informaba The Sun la semana pasada. La afluencia al transporte público también parece crecer suavemente desde Washington hasta St. Louis pasando por Los Angeles, según diversas noticias de la prensa. Las ventas de vehículos “híbridos”, que funcionan con gas y electricidad, se están disparando. Toyota duplicó la producción de su híbrido Prius este año. Ford tiene un híbrido SUV. GM tiene un transporte híbrido y dice poder fabricar un coche de célula de combustible que funciona con hidrógeno para el 2020.
El FPL Group, radicado en Florida, alcanza la generación de 750 megavatios de electricidad eólica este año – casi la mitad de la capacidad de la instalación nuclear en Calvert Cliffs de Constellation Energy. BP Solar, una división de BP PLC radicada en Frederick, se está expandiendo de nuevo tras reducirse en el 2003, informaba el News-Post de Frederick hace unos meses. De camino hay cosas más radicales y novedosas. Los capitalistas de inversión, la gente que nos trajo Silicon Valley y la revolución de los ordenadores, se están interesando en la energía. Uno de los socios de New Enterprise Associates, en Baltimore, es un ganador del premio Nobel que recorre el mundo en busca de inversiones en energías alternativas.
Vaya, eso no suena tan mal en realidad. Tal vez los precios más altos sean parte de una mano invisible que crea orden económico, como describía Adam Smith. Tal vez el petróleo a 60 dólares sea la señal de alarma en toda la economía que incrementará el suministro, recortará la demanda y reducirá los precios con el tiempo, como describía Friedrich Hayek. Tal vez no necesitemos la ley energética que el Congreso acaba de aprobar.
Tal vez, en un mercado libre, la solución a un petróleo a 60 dólares sea un petróleo 60 dólares.
Jay Hancock es analista en temas políticos.
Fuente: The Baltimore Sun