Susana Díaz disparará primero. Tomará el pulso de Andalucía en unas elecciones anticipadas para el 22 de marzo. Cuidado con la presidenta andaluza. Quiere ser la primera en medir el impacto de la victoria de Syriza puede tener en España. No dará tiempo a los de Pablo Iglesias a organizarse o, por el contrario, pueden sorprender con un avance electoral en Andalucía. Transitamos sobre arenas movedizas políticas.
Susana Díaz parece que juega una partida de póquer. Se desembaraza de la alianza con Izquierda Unida, gana las elecciones y vuelve a pactar con IU o con Podemos, hace temblar las piernas a PedroSánchez y se presenta por aclamación a candidata a la presidencia del gobierno. Eso dicen los que le escriben el guión. Pero los cuentos de la lechera son infrecuentes en política que es un conjunto de casualidades y de imprevistos.
Las urnas saldrán a pasear otra vez el 24 de mayo en elecciones municipales y autonómicas en buena parte de España. Será la primera gran prueba para Mariano Rajoy que se mueve en la pinza entreJosé María Aznar y el ex tesorero Luis Bárcenas. Para el presidente del gobierno los dos hablan demasiado. La furia de Podemos puede entrar en ayuntamientos como el de Barcelona y el de otras grandes ciudades.
Pasará el verano con la resaca de las municipales y autonómicas. Llegarán las catalanas del 27 de septiembre, todavía no convocadas oficialmente, pero anticipadas por el president Mas. Ocho meses de campaña electoral, algo insólito en Europa. Pero las cosas son como son. El peligro de una campaña tan prolongada es dar tiempo a los adversarios a reorganizarse después de las emociones y voluntarismos de los últimos años. Podemos también puede aparecer con la bandera de la crisis social.
Quedará por fin la gran prueba, la final del año electoral, con las generales que tendrá que convocar Rajoy. Al final de este año electoral trepidante, me atrevo a vaticinar que el mapa político habrá cambiado sustancialmente y se habrá llevado por delante a muchos de los actuales dirigentes de muchos partidos.
Pienso que Grecia no tendrá un efecto dominó en el sur ni el el norte de Europa. Pero sí que marcará las agendas políticas de las elecciones que se celebrarán en la Unión Europea a lo largo de este año.
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