Política

El combate Mitt vs. Rudy

Considere la cada vez más ruidosa pelea a dos bandas entre los Republicanos Mitt Romney y Rudy Giuliani con motivo de quién es fiscalmente el conservador más sincero.

Jeff Jacoby
Durante una entrevista en el Boston Globe la semana pasada, a la Senadora Hillary Clinton se le preguntó por un voto que ella había emitido en el 2005 en contra del aumento de los estándares de consumo automovilístico de carburante por kilómetro — un voto aparentemente en contradicción con su postura en la materia. Ella contestó que había sido un voto gran medida “simbólico”: todo el mundo sabía que la propuesta de ley en cuestión “nunca sería aprobada”, dijo Clinton, y votar negativamente le permitía mostrar buena disposición hacia el trío de fabricantes de la industria automovilística norteamericana.

Fue, pensé yo, un cándido reconocimiento inesperado de dos cosas que cualquier elector en sus cabales sabe ya pero que los candidatos admiten raramente, al menos no sobre sí mismos: la política en ocasiones implica gestos “simbólicos” sin ningún impacto significativo; y las obras de los políticos no siempre están a la altura de su retórica. ¿Por qué no pueden los candidatos dejar de lado la actitud hipócrita y reconocer eso con mayor frecuencia?

En relación a eso, considere la cada vez más ruidosa pelea a dos bandas entre los Republicanos Mitt Romney y Rudy Giuliani con motivo de quién es fiscalmente el conservador más sincero.

En su debate en Dearborn, Mich. [http://www.nytimes.com/2007/10/09/us/politics/09debate-transcript.html], la semana pasada, el ex gobernador de Massachusetts criticaba al ex alcalde de Nueva York por iniciar la demanda de 1996 que condujo al Tribunal Supremo a revocar un veto federal parcial. “Estoy a favor del veto parcial”, decía Romney. “Lo ejercité 844 veces. Gracias al cielo que tuvimos un veto no a la totalidad”.

El fuerte uso del veto a iniciativas por parte de Romney en Massachusetts es uno de los mantras de su campaña. En uno de sus anuncios televisivos más frecuentemente difundidos, se jacta: “Sé cómo vetar. Me gustan los vetos. Como gobernador he vetado cientos de asignaciones de gasto”. Lo que nunca menciona es cómo salieron parados esos vetos. Según la iniciativa de contraste independiente en FactCheck.org [http://www.factcheck.org/elections-2008/dont_veto_the_truth.html], 707 de los vetos de Romney a iniciativas concretas — más del 80% — fueron eliminados de manera aplastante por la legislatura Demócrata de Massachusetts [http://www.mass.gov/legis], unánimemente en ocasiones. La mayor parte de los vetos que se jacta de utilizar, en otras palabras, fueron solamente — ¿cómo dijo Hillary? — simbólicos. Acabaron sin tener impacto alguno sobre el gasto estatal. ¿Por qué simula Romney lo contrario?

En el debate de Dearborn, Giuliani pregonó a los cuatro vientos también uno de sus mantras favoritos: “reduje los impuestos en 23 ocasiones cuando fui alcalde de la ciudad de Nueva York. Creo en los recortes fiscales. Creo en la filosofía de dejar libre el dinero para la inversión”. Es una afirmación que hace con gran frecuencia y vigor en su apuesta por ser visto como el reductor de impuestos más tajante en la carrera Republicana.

Reductor de los impuestos sin duda Giuliani lo fue — pero no en 23 ocasiones. Como documenta Factcheck.org [http://www.factcheck.org/elections-2008/giulianis_tax_puffery.html] (utilizando datos de la Oficina Presupuestaria Independiente de la Ciudad de Nueva York, una agencia de supervisión de financiación pública), al menos 8 de los recortes fiscales que se adjudica Giuliani no fueron llevados a cabo por el alcalde, sino por el gobernador del estado en Albany. Otro recorte de la lista de Giuliani, la abrogación de una sobrecarga del impuesto sobre la renta del 12,5% fue sacado adelante por el Consejo del Consistorio por encima de la oposición del alcalde. Solamente a finales de 1998 lograba acceder al puesto del Consejo, tras 2 años de presionar duro para extender el impuesto — algo que el influyente Club para el Crecimiento [http://www.clubforgrowth.org/index.php], que defiende impuestos más bajos y gobierno limitado, enumera entre un puñado de “errores obvios” en el en su mayor parte “impresionante historial” de Giuliani.

Como dejan claro los detallados libros de cuentas que el grupo sobre Romney [http://www.clubforgrowth.org/2007/08/mitt_romneys_record_on_economi.php] y Giuliani [http://www.clubforgrowth.org/2007/05/rudy_giulianis_economic_record.php], ambos hombres en general han manifestado respeto a los valores pro-contribuyente y pro-libre mercado. Ambos lograron mantener el crecimiento del gasto en una media de menos del 3% al gasto. Ambos tendieron a ser voces del conservadurismo fiscal en entornos progresistas de gastar a lo grande.

Pero ambos también se han perdido ocasionalmente bastante dentro de los derroteros izquierdistas. El Club para el Crecimiento observa que Romney frustró la firma del compromiso de no introducir impuestos nuevos cuando se presentó a gobernador, rehusó aprobar los recortes fiscales de Bush en el 2003, impuso una retahíla de incrementos de pequeños impuestos y eliminación de “recovecos” fiscales una vez en el cargo, y sólo recientemente abandonaba su opinión radicalmente anti-Primera Enmienda de la ley de financiación de campañas. Giuliani no solamente encabezó la lucha por tumbar el veto a iniciativas concretas, se opuso ardientemente al Tratado de Libre Comercio con Norteamérica e igual de ardientemente apoyó la desgraciada ley McCain-Feingold. Ambos hombres solían ser conocidos como Republicanos progres. En la práctica, Giuliani se presentó a alcalde en 1993 con la aprobación del Partido Liberal de Nueva York, y cuando Romney se presentó contra Ted Kennedy a la carrera del Senado de Massachusetts en 1994, describí la competición como “una elección entre un verdadero progre y un progre descafeinado”.

En pocas palabras, ninguno ha sido modelo de pureza ideológica conservadora. Y ninguno va a convertirse en uno intentando beligerantemente desbancar al otro en el apartado retórico.

En la ciudad ficticia de Garrison Keillor Lake Woebegone [http://en.wikipedia.org/wiki/Lake_Wobegon], los residentes hacen sus compras en los Ultramarinos Bastante Buenos de Ralph. En la misma línea, el Partido Republicano va a escoger un candidato presidencial para el 2008 de una formación de bastante buena — pero decididamente imperfecta — de conservadores. Los Republicanos realistas comprenden que sus elecciones en esta campaña no incluyen a Ronald Reagan o Adam Smith. La trifulca Mitt ´n´ Rudy es entretenida, pero no va a alterar esa realidad.

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