Zbigniew Brzezinski se presenta con un libro muy estimulante, predictivo y prescriptivo. Bajo la pregunta “hegemonía ¿para qué?”, presenta diferentes puntos de vista sobre cómo llevar adelante en Estados Unidos una política exterior eficaz, que supere una mentalidad obsesionada por la inseguridad de un mundo hostil, pero sin que, por ello, deje de adecuarse a los retos que implica ser una potencia suprema.
Gabriel Cortina realiza una reseña del libro, el dilema de EE.UU., de Zbigniew Brzezinski
Zbigniew Brzezinski, asesor del Center for Strategic and International Studies y profesor de Política Exterior en la Universidad Johns Hopkins, se presenta con un libro muy estimulante, predictivo y prescriptivo. Bajo la pregunta “hegemonía ¿para qué?”, presenta diferentes puntos de vista sobre cómo llevar adelante en Estados Unidos una política exterior eficaz, que supere una mentalidad obsesionada por la inseguridad de un mundo hostil, pero sin que, por ello, deje de adecuarse a los retos que implica ser una potencia suprema.
El reto es conformar un nuevo orden global basado en intereses compartidos por vía de la cooperación multilateral, o mediante la puesta en marcha de un poder global y unilateral, basado en la fuerza para afianzar su propia seguridad. La búsqueda de la seguridad ha de contemplar una serie de esfuerzos para lograr un mayor apoyo global de la comunidad internacional.
De lo contrario, el malestar y la envidia provocada por la hegemonía norteamericana podrían transformarse en una amenaza continua. Apenas dos años después del 11-S, la solidaridad inicial con Estados Unidos se ha transformado progresivamente en soledad y en aumento de sospechas sobre las motivaciones reales que hay detrás del ejercicio de su poder, en referencia a las justificaciones de la invasión de Irak y de otras actuaciones.
¿Dominación global o liderazgo global? A diferencia de Europa o de países asiáticos, el poder de EE.UU. se manifiesta en el alcance militar, la vitalidad económica, el dinamismo tecnológico o el atractivo de la cultura de masas. Hoy es la primera y única superpotencia realmente global y, sin embargo, los estadounidenses viven cada vez más preocupados por las amenazas procedentes de una variedad de núcleos hostiles pero mucho más débiles. La guerra contra el terrorismo islamista y contra los Estados proscritos (Corea del Norte, Irán, etc…) parece ser la tarea más urgente de la agenda política, cuyo simplismo genera respaldo popular interno a corto plazo, pero enormes dificultades y contradicciones con el paso del tiempo.
En un mundo de escenarios contradictorios hay que elegir entre dominarlo o liderarlo. La tentación sería el autoaislamiento. Brzezinski señala cinco pasos por los que Washington debería encabezar una alianza estratégica, duradera y en constante crecimiento con Europa y otros países asiáticos, marcando la dirección a seguir e integrando a otros agentes, para posicionarse en garante de la seguridad mundial y en promotora del bien común global.
// OTROS TEMAS QUE TE PUEDEN INTERESAR