Política

El presidente Lula, triste por los abucheos en el Maracaná

La inauguración de los Juegos Panamericanos en Río de Janeiro fueron una gran sorpresa para Lula. Para los analistas, la situación vivida manifiesta la magnitud de la brecha social existente en el país.

Brecha social en Brasil
Tres son las hipótesis que se sostienen frente al abucheo que debió soportar el mandatario brasilero en la inauguración de los Juegos Panamericanos en Río de Janeiro y que por primera vez impidieron que un jefe de Estado, anfitrión del torneo, declarase oficialmente abierta la competencia intercontinental, el décimo quinta de la historia.

La primera es la de la “conspiración”, evocada por el ministro de Deportes, Orlando Silva, que vio ´´algo orquestado´´ en el repudio, que procedería de las tribunas más caras del estadio de Maracaná.

La segunda, es la de un primer “arañón” serio en la imagen del presidente Lula, o de una inicial “desazón” entre el mandatario y sus seguidores que más allá de los escándalos de corrupción y cambios de política del presidente, le permitieron su reelección masiva en octubre pasado, al igual que el incremento de su popularidad hasta la fecha.

La tercera hipótesis, quizás las más fuerte, retoma el planteo de un corte social y geográfico, que pondría del lado de los descontentos a la clase media más presente en el sur y el sureste del país donde justamente está situada Río.

Según esta última conjetura, Lula para evitar los abucheos tendría que haber organizado los juegos en alguna ciudad del empobrecido nordeste, donde su popularidad es impresionante, o haber rebajado el precio de las entradas para que puedan asistir a Maracaná los beneficiarios de su programa de asistencia social “Bolsa Familia”

Esa idea fue planteada ayer por la comentarista Eliane Castanhede, del diario Folha de Sao Paulo, que expresó el “temor de una brecha social no tan grave, aunque semejante a la de Venezuela: aplausos de los pobres de Bolsa familia y del Nordeste, abucheos de la clase media y de quienes pueden pagar caro por los Panamericanos en el Sur Sudeste”

El politólogo David Fleischer, de la Universidad de Brasilia, coincide con ese diagnóstico “la clase media no se beneficia de la Bolsa Familia”, pero cree además que la población de Río aprovechó “para expresar sus quejas a causa de la violencia y de las fallas de seguridad” a las que se ve sometida a diario.

Por su parte, el presidente Lula confesó que se sintió triste por los abucheos que le impidieron inaugurar los Juegos y culpó por la afrenta a “un grupo de personas” que, afirmó, no representa a la población de Rió de Janeiro.

“En mi vida política, el abucheo y el aplauso son dos momentos de reacción del ser humano. Lo único que particularmente me deja triste es que yo fui preparado para una fiesta. Es como si me hubiesen invitado al cumpleaños de un amigo y al llegar me encontrase con un grupo de personas que no querían mi presencia” sostuvo el mandatario en su programa radial de cada lunes. Al presidente Lula le tocó llevarse sonoros abucheos cada vez que su nombre fue mencionado durante la ceremonia de apertura de los Juegos en la ciudad de Río de Janeiro, el viernes pasado en el estadio Maracaná colmado con 95.000 espectadores.

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