Política

En busca de Montesquieu, por Pedro Schwartz

En busca de Montesquieu es una reflexión sobre las libertades cívicas y políticas en el siglo que acaba de comenzar. Se trata de un libro de filosofía política para reavivar la discusión sobre el futuro de la democracia liberal. El subtítulo, “La democracia en peligro”, sugiere el punto de partida.

Libros, Gabriel Cortina de la Concha
A lo largo de los años, ha habido diferentes intentos de unir democracia con libertad. En la actualidad, el liberalismo clásico se ha ido transformando en la sociedad providencia, aquella en que, según el profesor Schwartz, “los ciudadanos viven la vida a capricho sin temer las consecuencias de su irresponsabilidad, porque la Seguridad Social les cuida desde la cuna hasta la tumba.” La civilización occidental ha pasado del Estado liberal al Estado planificador, y de esta, al Estado del bienestar. Pero para mantenerlo, a pesar del riesgo de quiebra, hace falta financiarlo con impuestos y ampliarlo con más Administración Pública. Las democracias constitucionales, fomentadas por las promesas electorales, pueden acabar teniendo que renunciar a sus propias libertades con la oferta de pan y juegos circenses, como la República de Roma. El Estado de Bienestar se compara con un jardín lleno de plantas venenosas: si se concede plena libertad a los ciudadanos sin la misma dosis de responsabilidad, no sorprenderá la crisis que están atravesando la educación pública, la sanidad gratuita, la seguridad de los pensionistas y el trabajo protegido.

Para el autor, ahora es el momento de intentar una reconstrucción del constitucionalismo liberal, cuyas bases echaron Montesquieu, Locke, Madison, Tocqueville y los demás filósofos de la división de poderes. El mundialismo y la tecnología lo facilitarán, pero es necesaria una reconstrucción intelectual y moral. Efectivamente, la democracia mayoritaria parece haberse convertido en un sistema de rentas por pequeños grupos de interés, que consiguen sus objetivos fomentando demagógicamente las demandas de los votantes más numerosos.

Frente a la decadencia de la filosofía liberal, el autor ofrece una reflexión sobre los conceptos de utilitarismo, igualitarismo, contractualismo kantiano, republicanismo, comunitarismo y nacionalismo. En sus páginas se denuncia el racionalismo europeo expresado en un liberalismo “blando” frente al liberalismo “anglosajón”; un liberalismo que ha dejado de ser individualista, que se ha hecho socialmente igualitario, que fomenta la soberbia de los intelectuales, y como alimento que se toma para subsistir, mantiene que la política democrática lo puede todo.

La paradoja es que la propia democracia, con las promesas electorales y la lucha de los partidos políticos por alcanzar el poder, puede acabar con sus propios cimientos de representatividad y separación de poderes.

Termina la obra con un epílogo para latinoamericanos, pues la situación de estos países no es tanto más preocupante que la de otras partes del mundo. Schwartz defiende que lo fundamental de las necesarias reformas consiste en la construcción de instituciones y la formulación de reglas neutrales aplicables a todos. Como ejemplo de la viabilidad de estos planteamientos se propone a Chile, pues con un continuo reforzamiento de las instituciones públicas, ha llevado la consolidación del superávit fiscal, con un positivo efecto sobre la inflación, los tipos de interés y la eficacia del gasto público, lo que ha permitido mantener un crecimiento sólido y sin excesivos altibajos.

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