Nuevamente apareció en escena el convaleciente Fidel Castro, que ahora, dedicado a los artículos de opinión, no deja de cuestionar el desarrollo de los biocombustibles.
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Lunes, 20 de abril 2026

Nuevamente apareció en escena el convaleciente Fidel Castro, que ahora, dedicado a los artículos de opinión, no deja de cuestionar el desarrollo de los biocombustibles.
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El dictador cubano, Fidel Castro, más allá de su estado convaleciente volvió a criticar el desarrollo de agrocombustibles, principalmente el de etanol en Brasil. En esta oportunidad, denunció las condiciones en las cuales, según él, viven los trabajadores brasileños de ese sector. Para Castro, los trabajadores allí son tratados como “animales o esclavos”.
Dentro del misterio de su verdadero estado de salud, que ha obligado a Fidel a transferir, hace ya nueve meses y medio, el poder a su hermano Raúl, el mandatario no ha dejado de manifestar su descontento con el avance de la producción de etanol. Ahora, en su sexto artículo desde su “Reflexiones del Comandante en Jefe”, Castro volvió a mostrar su rechazo a la fabricación de biocombustibles a partir de alimentos.
En esta oportunidad, el dictador se valió de un documento presentado por María Luisa Mendonça ante el Encuentro Hemisférico de lucha contra los TLC y el ALCA en Cuba. En este sentido, Castro coincidió con la autora, en que las presiones para que los ricos en los países desarrollados y los del tercer mundo tengan energía para mover sus automóviles y electrodomésticos, están llevando a una concentración de tierra en manos de transnacionales. Y sacó a relucir datos como acostumbra.
“El consumo per cápita de energía en los Estados Unidos es de 13.000 kilowatts, mientras el promedio mundial es de 2.429 y en América Latina el promedio es de 1.601” sostuvo Castro
No obstante su absoluto desacuerdo con el proyecto de biocombustibles que Brasil lidera de la mano de EEUU, y a pesar de sus constantes críticas a la política de esta índole que emprende el presidente, Luís Inacio Lula Da Silva en esta materia, Castro extendió simultáneamente un paño frío y se alegró de varias acciones de ese gobierno, como fue la nacionalización de la patente de un medicamento contra el sida, y el acuerdo con Bolivia para la venta de dos refinerías de petróleo.
“Apoyamos totalmente el decreto de nacionalización de la patente a una transnacional farmacéutica para la producción y comercialización en Brasil de un medicamento contra el SIDA, el Efavirenz, de precio abusivamente alto” dijo Castro
Castro también apruebo “la reciente solución mutuamente satisfactoria del diferendo con Bolivia sobre las dos refinerías de petróleo” brasileñas, ubicadas en territorio boliviano. “Reitero que sentimos profundo respeto por el hermano pueblo de Brasil”, enfatizó.
Finalmente, el documento de Mendonça llevó al convaleciente Castro a recordar sus añorados años de infancia. “Nadie más agradecido que yo por este testimonio y la presentación de María Luisa… Me conducen a los recuerdos de los primeros años de mi vida, una edad en que los seres humanos suelen ser sumamente activos”, señaló el mandatario. “El corte era manual, en caña verde, no se usaban entonces herbicidas, ni siquiera fertilizantes”
Lógicamente, y consecuente con su discurso, Castro afirmó que “aquellas tierras fueron todas entregadas al pueblo por la Revolución”, que bajo su mando triunfó en 1959, donde dictó dos leyes de reforma agraria, que terminaron con el latifundio.
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