Bielorrusia y Venezuela firmarán contratos para la venta de armas por un monto superior a los mil millones de dólares a finales de julio, informó Víctor Sheiman, secretario del Consejo de Seguridad de ese país eslavo. Crece la preocupación en los Gobiernos vecinos por la carrera armamentista del gobierno venezolano
Expulsará a cualquier extranjero que critique a su gobierno
Víctor Sheiman, secretario del Consejo de Seguridad de Bielorrusia, fue el encargado de notificar la decisión de Caracas de comprar . “En el ámbito se cooperación militar se han preparado y acordado con el ministerio de Defensa venezolano y el presidente Hugo Chávez contratos por un monto de más de mil millones de dólares”, dijo el funcionario a la televisión local.
Sheiman indicó que esos contratos fueron acordados durante la reciente visita a Venezuela de una comisión estatal bielorrusa y que la firma de esos documentos tendrá lugar probablemente a finales de mes.
Además, añadió que la cooperación bilateral también incluye el sector energético, con miras a que a finales de año empresas bielorrusas comiencen la extracción de crudo en al menos dos yacimientos venezolanos, según la agencia rusa Interfax.
El funcionario subrayó que para incentivar las relaciones económicas los gobiernos de ambos países acordaron crear un fondo de inversión de 500 millones de dólares para desarrollar proyectos conjuntos.
Expulsion de los extranjeros
Nuevamente, el presidente Hugo Chávez ha dado muestras de un perfil ajeno a la pluralidad y libertad de opiniones. En esta oportunidad, el mandatario espera anular las opiniones opuestas a su gestión que provengan de los extranjeros.
“Extranjero que venga aquí a denigrar de nosotros, los venezolanos, del gobierno libre, democrático y legítimo de Venezuela tiene que ser, con todo respeto, puesto en Maiquetía (aeropuerto internacional de Caracas) y decirle: Aquí está su maleta señor, váyase de este país” sostuvo Chávez en su programa dominical “Aló, presidente”, que es transmitido por radio y televisión estatal.
Si bien el mandatario no dio nombres, sus declaraciones se presentan un día después de que Manuel Espino, presidente de la Organización Demócrata Cristiana de América (ODCA), cuestionara la gestión autoritaria de Chávez. En este sentido y durante su estadía en Caracas, Espino sostuvo que “el gobierno de Chávez es ejemplo de la tendencia demagógica, populista y autoritaria que atenta contra las libertades y derechos fundamentales de los ciudadanos”
Enfurecido, un día después Chávez afirmó que no se permitirá la crítica, en este caso, de extranjeros (recuérdese que tampoco se permite la crítica local) “¿Hasta cuándo nosotros vamos a permitir que venga fulano de tal, de cualquier país del mundo, aquí mismo, a nuestra casa, a decir que aquí hay una dictadura, que el presidente es un tirano y nadie dice nada. No, eso está prohibido a los extranjeros” dijo Chávez el domingo, aunque no nombró a nadie en particular.
“Le dije anoche al vicepresidente (Jorge Rodríguez): Mira, vale. ¿Ustedes quieren que yo mismo vaya a buscar al tipo, lo monte en un carro y me lo lleve a Maiquetía y lo monte en un avión?” agregó Chávez, criticando de esta forma lo que él entiende como inacción gubernamental de los funcionarios venezolanos.
“Ningún extranjero, fuera quien fuere, puede venir aquí a arremeter contra nosotros. El que venga (con esa intensión) hay que sacarlo de este país; no se puede permitir, es una cuestión de dignidad” enfatizó el caraqueño.
Sobre la medida, insistió: “No es por mí, porque a mí no me ofende nadie (…) No se trata de eso, sino que vienen, hacen una reunión aquí, invitan a no sé quién, para que venga a decir lo que le de la gana: que Chávez es un tirano, que es una amenaza aquí en Venezuela. Qué lo digan donde quieran, pero en Venezuela no pueden decirlo” afirmó Chávez en una muestra más de su desagrado hacia las opiniones diferentes, más cuando están fundamentadas y apuntan directamente a su gobierno.
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