Política

Kosovo. Las semillas del odio, por Ricardo Angoso García

El autor defiendo que la independencia de Kosovo constituye un mal precedente para la comunidad internacional y para Europa,

Reseña literaria
Kosovo vuelve a ser noticia con la retirada de las tropas españolas y las consecuencias que esta decisión precipitada ha tenido en el seno de la OTAN y en la administración norteamericana. Los analistas coinciden en que, si bien la retirada de las tropas españolas está justificada políticamente, ésta debía de haberse producido por medio de sus cauces ordinarios, respetando los tiempos y las coyunturas diplomáticas, militares e internacionales.

Tierra mítica para albaneses y serbios, territorio en disputa siempre, Kosovo, constituye uno de los conflictos más antiguos del continente europeo. A día de hoy sigue a la espera de una solución política. Ahora, tras la independencia de esta antaño región serbia, la caja de Pandora de las reivindicaciones nacionalistas en toda Europa se ha abierto y el precedente de Kosovo, tal como se ha visto en la reciente crisis de Georgia, ya ha sido esgrimido por Rusia para defender las “independencias” de Abjasia y Osetia del Sur, entidades segregadas ilegalmente de Georgia y ya reconocidas políticamente por Moscú.

La independencia de Kosovo, reconocida por las grandes potencias occidentales y más de una cincuentena de países, vulnera el derecho internacional y las resoluciones de las Naciones Unidas, que son las bases sobre las que sustentaba nuestro orden internacional hasta ahora. Luego está el asunto de la legitimidad de la limpieza étnica. La región de Kosovo, antaño territorio multiétnico y parte indiscutible de Serbia durante siglos, ha sido “limpiada” de las comunidades no albanesas, especialmente los serbios. En sus páginas el lector será testigo de la violencia, el hostigamiento, los asesinatos indiscriminados y las continuas agresiones a los serbios desde la intervención de la OTAN contra Serbia, en 1999, y la posterior instalación en dicho territorio de un régimen de protectorado internacional que supuestamente pretendía consolidar un Kosovo democrático y multiétnico.

La cruda realidad demuestra que el resultado conseguido dista bastante de dicho objetivo. Así las cosas, el autor defiendo que la independencia de Kosovo constituye un mal precedente para la comunidad internacional y para Europa, quien afirma que “nuestros principios políticos y morales han sucumbido en aras de oscuros intereses estratégicos. En definitiva, tras Kosovo todo vale”.

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