Economía y Sociedad, Política

La OMC y la reforma del sector servicios

“Aquellos implicados pueden recordar que en el ACUERDO GENERAL SOBRE ARANCELES ADUANEROS Y COMERCIO (GATT), negociado como parte de la Ronda de Uruguay, tampoco logró una gran liberalización. Fue elogiado, no obstante, como un triunfo, a causa de la creciente certeza creada para aquellos sectores en los que se hizo compromisos, y porque contenía el requisito de las revisiones regulares encaminadas a lograr “la liberalización progresiva”.

Libre Comercio



Es difícil romper las viejas costumbres: como ex negociador comercial de la OMC, aún tengo tiempo para leer los informes de la OMC. El otro día me llamó la atención el informe del director general Supachai Panitchpakdi a la atención del consejo general de la OMC, a propósito de los resultados de la Ronda de Doha. Se ha logrado mucho de la ausencia de progreso en materia de acceso al mercado a productos agrícolas y no agrícolas, pero lo que más me alarmó fue la sección dedicada a servicios.


 


En esta sección, Panitchpakdi observa que hasta la fecha, en las negociaciones, 68 miembros han presentado ofertas iniciales y 24 ofertas revisadas. Mientras que para Panitchpakdi la cifra de ofertas presentadas era positiva, continuaba observando que la calidad general de estas ofertas “continúa siendo insatisfactoria” — y después, la frase que la remata — “Pocos, de haber alguno, proporcionan nuevas oportunidades de negocio a los proveedores de servicios”.


 


Si esta última frase es correcta, entonces estoy profundamente preocupado. Estas negociaciones iban acerca de lograr la liberalización, y si no están produciendo ese resultado, ¿por qué estamos desperdiciando tanto tiempo, dinero y esfuerzos en ellas?


 


Aquellos implicados pueden recordar que en el ACUERDO GENERAL SOBRE ARANCELES ADUANEROS Y COMERCIO  (GATT), negociado como parte de la Ronda de Uruguay, tampoco logró una gran liberalización. Fue elogiado, no obstante, como un triunfo, a causa de la creciente certeza creada para aquellos sectores en los que se hizo compromisos, y porque contenía el requisito de las revisiones regulares encaminadas a lograr “la liberalización progresiva”.


 


Me dejó francamente atónito el reconocimiento por parte del director general de la OMC de que las nuevas oportunidades de negocio estaban aún por ser presentadas en las negociaciones de la OMC. Me dejó atónito a causa de las consecuencias de este reconocimiento para la credibilidad del proceso de la OMC, y porque el sector servicios es para muchos países el sector más importante de la economía.


 


En el caso de Nueva Zelanda, el sector contribuye en un 68% de nuestro PIB. Esta situación es idéntica a la de Canadá, la media de la UE, España, Singapur y Taiwán. En el caso de Australia, Estados Unidos, el Reino Unido y Japón, la importancia del sector es aún mayor, con más del 70% del PIB generado por la actividad del sector servicios.


 


El comercio en los servicios tiene cada vez más importancia en el comercio internacional de la mayor parte de las economías. En el caso de Nueva Zelanda, el 28% de las exportaciones generales son generadas hoy por el comercio en los servicios, y un componente del sector — el turismo — se ha convertido en nuestra mayor exportación con diferencia (sí, incluso mayor que las exportaciones diarias). Solamente Hong Kong (72%), Luxemburgo (70%), el Reino Unido, Austria, Dinamarca y Estados Unidos (todos en el 29%) tienen un porcentaje superior de las exportaciones totales compuesto de servicios.


 


Represento a una Cámara de Comercio, que extrae al 90% de sus miembros del sector servicios. ¿Qué va a pensar el 90% de mis miembros acerca de esta negociación comercial global importante — a la que nosotros y tantas otras organizaciones dedican tanto tiempo apoyando — cuando descubran que hasta el momento han fracasado en proporcionar nuevas oportunidades de negocio a su sector? Y a nivel nacional, ¿qué va a decir el 68% de la economía cuando lleguen las noticias?


 


Claramente, los líderes de estas compañías y sus empleados estarán tan descontentos como yo. Necesitamos garantizar que se dedican los suficientes recursos al aspecto servicios de las negociaciones. Y deberíamos garantizar que otros países de la OECD dedican recursos similares a estas negociaciones. Bien, no espero que Nueva Zelanda dedique el 68% de sus recursos de negociación a los servicios, pero sí que espero que la proporción se encuentre en línea con la proporción de las exportaciones totales generadas por el sector: el 28%. ¿Dedica realmente el 28% del tiempo el embajador de Nueva Zelanda ante la OMC a los servicios? ¿Y qué hay de la sección de la OMC en el Ministerio de Asuntos Exteriores y Comercio de Nueva Zelanda? ¿Y qué hay de la proporción de dietas a Ginebra para asistir a la misión de la OMC?


 


Bien, si las negociaciones de la OMC no están generando nuevas oportunidades de negocio para el sector servicios, ¿qué pasa con todos los acuerdos de libre comercio que se negocian en todo el mundo? ¿Se refuerza realmente este estándar de “nuevas oportunidades de negocio” en estas negociaciones? Bien, con respecto al Acuerdo de Libre Comercio de Nueva Zelanda con Tailandia, la respuesta es no, dado que el sector servicios ha sido excluido eficazmente del acuerdo.


 


Pero, con respecto a la Sociedad Económica Estratégica Transpacífica negociada recientemente (Brunei, Chile, Nueva Zelanda y Singapur) se diría que la respuesta es si. Nueva Zelanda dispone de nuevas oportunidades de mercado generadas para los proveedores de servicios en Chile (Nueva Zelanda disponía ya de un FTA con Singapur y las negociaciones de servicios con Brunei están en trámites). Llamativamente, no obstante, estos progresos apenas se mencionan en el Análisis de Intereses Nacionales que acaba de ser publicado sobre estas negociaciones. En lugar de destacar los avances comerciales, el énfasis de este documento se dedica a las reservas de servicios a propósito de Nueva Zelanda.


 


Nueva Zelanda (y Australia — conjuntamente en algunos casos y por separado en otros) forma parte actualmente de las negociaciones de FTA con China, ASEAN y Malasia. Espero que ambos gobiernos tomen nota del pobre estado de las negociaciones del sector servicios de la OMC y garanticen que se utiliza la ruta bilateral y regional del FTA para crear tantas nuevas oportunidades de negocio como sea posible para nuestros servicios exportadores. Otro producto del tipo Tailandia no será suficiente por bueno que sea para la comunidad empresarial de Nueva Zelanda.


 


Y si la OMC no proporciona ninguna nueva oportunidad de negocios a partir de las negociaciones en marcha del sector servicios, tampoco será bueno por bueno que sea. Esperemos que los 80 miembros de la OMC (más de la mitad de los miembros totales) que no han presentado aún sus ofertas, lo hagan mejor que los 68 que sí lo han hecho. Si no lo hacen, tendremos entre manos una verdadera crisis.


 


Charles Finny es gerente ejecutivo de la Wellington Regional Chamber of Commerce y ex delegado de la OMC y FTA.


Fuente: TechCentralStation

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