Por supuesto que lo ideal sería que ningún niño trabaje, y que reciba una educación adecuada. Pero la opción para muchos niños no es ir al colegio o trabajar, sino trabajar o morir.
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Viernes, 12 de junio 2026

Por supuesto que lo ideal sería que ningún niño trabaje, y que reciba una educación adecuada. Pero la opción para muchos niños no es ir al colegio o trabajar, sino trabajar o morir.
Finalmente, la prohibición hace que la gente menos proclive a delinquir deje de contratar niños, dejando como potenciales empleadores a los más inescrupulosos, abusivos y violentos (lo mismo sucede con la prohibición de drogas). En otras palabras la prohibición de contratar niños disminuye sus salarios y aumenta sus riesgos. Esto no es mera teoría, por ejemplo en Bangladesh a principios de los 90, miles de niños fueron despedidos de industrias manufactureras debido a que las transnacionales a las cuales les vendían se negaron a aceptar productos hechos por niños. Estudios posteriores mostraron que muchos niños despedidos terminaron trabajando en peores condiciones e incluso en prostitución y semi esclavitud.
Entonces lo que uno tiene que evaluar es la alternativa entre que los niños tengan un trabajo medianamente decente o dejarlos en una situación de mayor peligro, ya sea trabajando con gente inescrupulosa, trabajando por su cuenta o mendigando en las calles expuestos al clima, al tráfico vehicular y a la influencia de drogadictos y abusadores.
Pocas cosas son tan triste como un niño trabajando, robado de su niñez y su educación. Si yo me opongo a que los gobiernos prohíban el trabajo infantil, no es por insensibilidad o ánimo de lucro, sino porque en general dichas leyes terminan empeorando la situación de los niños a quienes pretenden ayudar.
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