En medio de una de las crisis más problemáticas para la sociedad de Brasil, el presidente Luiz Inacio Lula Da Silva defendió hoy el sistema de control aéreo de su país, y rechazó como “terrorismo” una crítica de la federación internacional del sector, que consideró que tiene equipos obsoletos.
Crisis aeronáutica
Durante su programa radial “Café con el Presidente”, Lula defendió el sistema de control aéreo de Brasil, y cuestionó fuertemente el accionar de los gremialistas del sector que “sólo perjudican a la sociedad” con sus paros.
La problemática en la aviación civil de Brasil lleva ya 9 meses, y la semana pasada alcanzó su picó de crisis con la cancelación y retrazo de más del 40% de los vuelos, que generaron nuevas protestas de los pasajeros, que por las inmensas dimensiones del país, utilizan el sistema de aviones como una forma ágil de llegar a sus destinos laborales.
Si bien, el presidente Lula reconoció que su gobierno debe adoptar medidas para solucionar nuevos problemas de congestión en los aeropuertos, derivados de un conflicto con los controladores aéreos que exigen mejoras salariales y mejores condiciones de trabajo, no obstante el mandatario sostuvo que “el sistema brasileño es uno de los más modernos del mundo” y que el accionar de los gremialistas sólo es a fin de enviar “terrorismo a la sociedad”
Lula reconoció que es necesario tener más controladores, “formar cuantos sean necesarios” para sustituir a las personas que hacen movimientos que perjudican el sistema aéreo y “formar un ejército” si es necesario para “cambiar cuando haya que cambiar”, sostuvo el mandatario.
Consultado por la detención de 2 controladores y el pase a retiro de otros 14, el presidente Lula sostuvo que “mediante ese acto de insubordinación (de los controladores), la determinación mía al comando de la Aeronáutica es de colocar la casa en orden, hacer lo que tuviera que ser hecho”.
“Nosotros necesitamos mantener el buen funcionamiento de los aeropuertos, la disciplina militar porque para eso ellos entraron en las fuerzas armadas, se formaron como sargentos y, por lo tanto, tienen que respetar la jerarquía” agregó el mandatario.
A su vez, el presidente lula se manifestó contrario y descreído de los intereses reales de la huelga. “He sido gremialista, hice muchas huelgas en mi vida y sé cuándo hay mala fe, mala voluntad, indisposición” añadió el presidente.
Brasil, la economía más grande de América Latina, tiene un promedio de 1.500 vuelos cada día y unos 3.000 controladores, que comenzaron a quejarse sobre sus condiciones de trabajo tras la caída en septiembre pasado de un Boeing de la aerolínea brasileña Gol que chocó en el aire con un jet privado.
El gobierno del presidente Lula está tomando medidas a fin de solucionar la problemática que aqueja a la sociedad brasilera. Entre las acciones, el presidente Lula aseguró que al menos 300 nuevos controladores están entrenándose y que su gobierno desea modernizar las operaciones aéreas de varias ciudades, entre ellas las de San Pablo y Río de Janeiro, entre las más congestionadas
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