Trece relatos que tienen como protagonistas a algunos de los compositores más destacados de la historia de la música.
Me comentaba en cierta ocasión un buen amigo mío, director de orquesta, que cuando alguien escribe sobre música suele darse cuenta enseguida de si ha cursado o no estudios en algún conservatorio, y me ponía como ejemplo una famosa novela de un escritor premiado con el Nobel de Literatura. En el caso que nos ocupa, no existe este problema porque Luis Agius es compositor, pianista y profesor de piano. Con este tercer libro, se estrena en la narrativa, puesto que los dos anteriores son sendas obras de teatro excelentes: Todos somos Albert Camus y Mi nombre es Sarah.
En este texto, bien documentado, se reúnen trece relatos sobre algunos de los compositores más destacados de la historia de la música: Magnard, Tchaikovski, Chopin, Soler, Schumann, Scarlatti, Granados, Linley y Mozart, Beethoven, Sibelius, Mahler, Messiaen y Duke Ellington. Cada capítulo va precedido por una breve semblanza del músico correspondiente.
Luis Agius nos introduce en un momento importante de la vida de cada protagonista y trata de describir lo sucedido. A veces, el narrador nos ofrece su versión de sucesos envueltos en el misterio o en la incertidumbre, como en el caso del fallecimiento de Enrique Granados y su mujer, magnífica y sobrecogedoramente narrado.
Estos abismos existenciales nos sumergen en situaciones casi siempre dramáticas, pero también luminosas, sobre el papel decisivo del arte en la vida de los protagonistas, como en el caso de Messiaen, que logró componer el Cuarteto para el fin de los tiempos en un campo de concentración.
En otros relatos, nos acerca a las relaciones no siempre fáciles entre artistas o de estos con el entorno social y familiar, con sus rivalidades, incomprensiones y sufrimientos. Desde el conocimiento y la experiencia propios, el autor nos aproxima a la complejidad y grandeza de la música y de sus protagonistas, con admiración, pero mostrando también limitaciones y defectos.
Literariamente hay gran variedad: relatos en forma epistolar, relatos en primera o en tercera persona, introducción de personajes reales o ficticios en la trama, saltos en el tiempo, historias breves junto a otras bastante extensas… La calidad nunca decae, pero algunas historias, como la de Scarlatti y la de Duke Ellington, me han parecido geniales. Prosa clara y cuidada y edición elegante, a la que quizá haya faltado una última revisión para evitar algunas erratas y para haber dado algún último pequeño retoque al estilo. Un libro novedoso que merece la pena leer y no solo a melómanos.
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