Política

“País-Macolla”

Con el término “macolla” se designan acuerdos pequeños que afectan a la mayoría. La extensión de la propuesta de reelección indefinida de alcades y gobernadores, es un instrumento para que la “macolla” siga campando en Venezuela. Chávez abre así el paso para que los gobernantes se eternicen en el poder.

Yon Goicoechea
Macolla es, tristemente, uno de los términos más conocidos en política. Se usa para designar acuerdos pequeños, minúsculos y mediocres, en los que se deciden asuntos importantes que afectan a la mayoría. La extensión de la propuesta de reelección indefinida a los alcaldes y gobernadores, es un cheque en blanco para que la “macolla” siga reinando este país. Cómo es posible que el hombre que criticó al enquistado establishment político de finales de los 90´ s, sea el que hoy abra la puerta para que los gobernantes se pudran en el poder y, con ellos, las aspiraciones de los venezolanos. 

Imagínense a sus alcaldes y gobernadores en 20 o 30 años, aún en los mismos cargos. Imagínense la generación de relevo hecha vieja sin haber renovado el país. Imagínense a funcionarios robando infinitamente, apoyados en la convicción de que no saldrán del poder nunca. Eso y mucho más, es lo que propone la enmienda. En pocas palabras, hay algo peor que la presidencia vitalicia: sumar a ésta, las gobernaciones y alcaldías vitalicias. ¡Abajo el país-hacienda!


Es inaceptable que conviertan la política en un cuarto sin ventilación, en el que nada entre y nada salga. Recuerdo al Presidente, infinitas veces, afirmar que “las cúpulas podridas” destruyeron el país; ahora, es el mismo Presidente quien propone crear cúpulas que se adueñen de nuestro golpeado país-hacienda.


Llamó a alcaldes y gobernadores a la macolla “reeleccionista”, no por ir ganando (quien va ganando no cambia el juego). Pensó que éstos se activarían en su favor, con la esperanza de ser reelectos. ¡Vaya error, maquinaria contra principios! Es natural que cada quien aspire a superarse y, por tanto, los alcaldes querrán ser gobernadores algún día y los gobernadores, legítimamente, también aspirarán a ser presidentes.


A su propuesta se le ven las costuras, huele a formol, a naftalina, a rancio. No habrá más momias en los palacios de gobierno, ya lo rechazamos y lo volveremos a rechazar. No es No.


Fuente: Centro de Divulgación del Conocimiento Económico para la Libertad (CEDICE)

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